domingo, 6 de mayo de 2012

Una historia de amor divina y humana en una vida fácil.




Solo han pasado unos minutos, el telón ha caído, el público se ha ido marchando después de aplaudir a rabiar. Ha sido una noche perfecta, las obras han salido bien. Las infinitas horas de ensayo, dirigidas por nuestro Director Sebastián Haro, han dado sus frutos, ahora entendemos su afán por repetir y repetir, los gritos, que tanto cuesta digerir para conseguir la perfección, pero que ahora, una vez alcanzado el primer paso de nuestra pasión, el amor al teatro, agradecemos. Gracias, profesor, eres un gran actor y director.

Chelo, aunque me digas que no quieres salir en la foto, -que este éxito es nuestro-, tú tienes mucho que ver en esta historia.

Se han apagados los focos, todos se han marchado, técnicos, acomodadores, autoridades, actores. Algo se mueve sobre las tablas, una luz irreal lo inunda todo. En una gran cama tres personajes en ropa interior hablan acaloradamente, Joaquín y Raúl cogidos a una caja de tiritas, Mary repiso los mira desde encima de la cama, en ese momento se trata de una cuestión de honor. Más al fondo, dos prostitutas Gracia y Vir, con sus cuerpos todavía jóvenes pero ajados. Una, agarrada a una botella y la otra a una melodía de “La Pique” se miran en silencio, componiendo un cuadro de mujeres de vida fácil. Y en el fondo del escenario, cinco monjas de clausura, Magdalena, Mari Carmen, Luisa, Luisi y Mary Repiso, cosen, amor divino, amor humano.

En un momento Repiso, desde encima de la cama mira con cariño a sus hombres, a las prostitutas, las monjas, es la señal, todos los personajes corren al centro del escenarios entre abrazos y risas, han cobrado vida, llevaban años, siglos esperando que la pasión de un grupo de personas le dieran vida, son felices. Aunque solo sean esos siete minutos de cada pase, han transmitido un trocito de su ilusión que las actrices y actores llevaran el resto de sus vidas.

Todos felices contentos, pero algo se ha movido entre las calles del teatro. Manolo, Rosa, Carmen, Pepe y Macarena sin vosotros no hubiera sido posible.

Ahora sí, el silencio. Los personajes unidos a los ciento, miles, testigos de todas las representaciones que se han celebrado en El Centro Cultural de La Rinconada, descansan. Unos volverán a la vida cualquier tarde siendo felices de encontrarse con una actriz o actor dispuesto a defender su papel.

En toda esta amalgama de personajes, de situaciones hay mucho amor, mucho cariño. Han sido solo seis meses, veinticuatro lunes, algunos martes y algún día de fiesta que han compartido, al principio como unos desconocidos, pero enseguida se fueron imponiendo los valores, la constancia, el sacrificio. No todos los que empezaron, consiguieron llegar, como todo en la vida. Las circunstancias fueron como balas traicioneras. Una mezcla de amor a este arte y suerte consiguió que unos pocos llegaran hasta aquí. Y lo más importante, el cariño de todos, alguna vez, seguro, que nos ha hecho no tirar la toalla.

A los que no pudieron o quisieron, animo, dentro de seis meses, más.

Joaquín Vidal Mayo 2012