domingo, 10 de enero de 2010

Diamantes

DIAMANTES

Hoy me he levantado temprano. No me resigno a mi paseo diario por la playa, desde el Faro al Santuario. El olor a yodo y a mar es penetrante. Pequeñas conchas y guijarros producen un leve cosquilleo en mis pies. A lo lejos diviso el Santuario de la Virgen de Regla. Que imagen más familiar, creo que he veraneado aquí desde siempre. A veces en invierno, me escapo de la gran ciudad y vengo a esta localidad costera a descansar, a pararme en las aceras con los amigos, a charlar amigablemente en las tabernas, a volver a casa andando con varios tintos en la sangre, a ver derretirse el sol en el horizonte en un bello atardecer. Cuando veo el sol hundirse en las azules aguas, imagino que unas nubes de vapor lo rodean haciéndolo más bello. Esas nubes de vapor imaginarias, creo que se convierten en perlas que después los buceadores sacan de las profundidades, para adornar el bello cuerpo de las mujeres.
Las joyas, que maravilla, que misterio encierran.
Quiero compartir con vosotros una historia. Os habéis preguntado alguna vez ¿cómo hay en la tierra diamantes?.
La otra noche, fui testigo de un momento irrepetible. Descubrí como llegan a la tierra los diamantes. Los hay mas o menos puros, grandes, cristalinos. En este caso eran de una pureza increíble, al mirarlos del brillo que emanaban tenia que apartar la vista.
Había una persona, derramando lagrimas a mi lado, me hablaba con palabras entrecortadas de una historia de amor. Sus lagrimas, al salir de sus ojos, se convertían en diamantes que caían y se enterraban hasta el centro de la tierra.
Estaba absorto, había descubierto uno de los secretos de la naturaleza.