domingo, 10 de enero de 2010

He cogido mi hatillo

He cogido mi hatillo, calzado mis sandalias, con suela de neumático de automóvil, he echado una mirada atrás y he empezado a recorrer los caminos.

He cerrado mis ojos al sofá, televisión, prisas, comidas rápidas, reuniones, y otro montón de cosas, que ocupan mi tiempo, pero no llenan mi alma.

He cerrado mis oídos a las quejas, discusiones, conversaciones vanas, mentiras, adulaciones, compromisos laborales y otro montón de cosas que ocupan mi tiempo, pero no llenan mi alma.

He cerrado mi cerebro a olores, apretones de manos, caricias y besos fingidos, lagrimas de mentiras que se derraman por mi hombro y otro montón de cosas que ocupan mi tiempo y no llenan mi alma.

He abierto mis ojos, al sufrimiento humano, miradas de amor, flores, amaneceres, puestas de sol y otro montón de cosas que quiero que ocupen mi tiempo y llenen mi corazón y mi alma.

He abierto mis oídos al llanto de los desesperados, escuchar activamente, al canto de los pájaros, quejidos, arroyo de agua que suenan, al son flamenco, música de guitarra, voz de aliento y a otro montón de cosas que quiero que ocupen mi tiempo y llenen mi corazón y mi alma.

He abierto mi cerebro a perfumes, olores de sufrimiento, caricias, besos y roces de piel con piel, pero de verdad al llanto de los necesitados y a otro montón de cosas que quiero que ocupen mi tiempo y llenen mi corazón y mi alma.