sábado, 4 de septiembre de 2010

A Paola

Veintisiete años querían llegar a tu vida, con ruidos pasados de tormentas, tempestades y huracanes.

Veintisiete años han llegado a tu vida con sonidos de bosques florecidos, arroyos, dulces y frescos y amaneceres limpios.

Veintisiete millones de lágrimas de dolor y alegría he derramado al verte crecer día a día, porque de todo hay en la vida.

Veintisiete veces deseo escuchar tu nombre.

Veintisiete mil por veintisiete mil minutos pienso en ti.

Veintisiete piedras preciosas rodean tu corazón.

Veintisiete razones tengo para quererte.

No sé cuantas veces veintisiete, deseo verte feliz.

Esos veintisiete deseos, son los momentos en que pienso que tengas a tu hijo, y los dos os encontréis sanos, desde el primer momento que el aire penetre en sus pulmones y tú con lagrimas en los ojos, lo abraces y pienses por un momento que todo, todo lo que has conseguido es gracias a ti.