viernes, 1 de octubre de 2010

Feliz waka-waka cumpleaños Laia

Ha pasado un año, un año con sus noches y días. Cuanta felicidad he traído a tantos corazones. Me consta que aún siendo buenas personas, las he hecho mejores, mejores con ellas mismas y con las personas que quieren, no quieren, las quieren y no las quieren.
Esa felicidad, la he recibido, inicialmente en mi concepción, pero después ha continuado día a día, a través del cordón umbilical, sonidos, sensaciones, música, la unión de los labios de mis padres, los besos y abrazos de mis abuelos, hermano, tías, tíos, amigos y demás familiares a mi madre, todo el mosaico que une a todas esas personas, se agrandaba, empequeñecía, para buscar un sitio para mí.
¿Nunca habéis sentido que el simple aroma de una comida, de un lugar, nos retrotrae a una sensación de que ya hemos pasado por eso? Porque no puede ocurrir, que cuando estamos en el vientre materno, cualquier sensación placentera o dolorosa, se transmite al feto y se guarda en algún sitio que algún día puede que salga a la luz.
Con más razón las cosas que vive, siente, presiente, desea o no desea, la madre, me las transmite conformando un rocío de buenaventura, compresión y entendimiento que al nacer se esparce por doquier.
Bueno no quiero alargarme, solo, agradeceros, este primer año de vida, a todos, a mis padres, abuelos, tío, familiares y amigos, sinceramente vuestra Laia os quiere.