lunes, 11 de enero de 2010

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

Han pasado casi dos meses, sesenta días saliendo el sol, cerrando los ojos por la noche ¿que piensas al dormirte?


Yo hace unos años, no muchos me descubrí pensando, que pensaría mi padre con mi edad. Tenia cuatro hijos en el mundo, una esposa y una madre, todos viviendo en dos míseras habitaciones, un baño en uno de los dos dormitorios, un salón recortado con un tabique para que su madre tuviera un poco de intimidad. Que vida la de esas siete personas, con el hambre rondando a su alrededor, el olor a corcho presente en toda la casa. Para poder llevar unas pocas pesetas extras a su casa, Antonio, fabricaba con sus manos “casitas de corcho” para los belenes, recuerdo que cuando se acercaba la navidad, toda la casa se convertía en un gran almacén, el olor de la cola blanca, el serrín, la pintura blanca y los alfileres, se mezclaban por toda la casa. Cada semana, yo acompañaba a Antonio a la tienda para venderlas. En silencio contemplaba el regateo infame que el dueño imponía al pequeño gran hombre, el artista, que con el movimiento de sus manos, las reglas de metal y la cuchilla, hacia surgir casas solariegas, caseríos vascos, ostentosos portales de belenes o casetas de feria, todo con un detalle finísimo, cobraba aproximadamente una peseta sesenta céntimos, dos o treinta pesetas por un portal. Esta ceremonia se repetía después del verano antes de llegar las fiestas.

Que vida, cuantos años de lucha. Te imaginas ¿que pensaría Antonio, cuando le daba un beso a su madre, dejaba a Ana trasteando en la cocina y cruzaba el dormitorio de sus cuatro hijos? Estaba tan derrengado de luchar que se dormía al instante y a las seis de la mañana, cuando sonaba el despertador para ir a trabajar a la fábrica, saltaba como un resorte, se ajustaba la faja y salía a derrotar al mundo ¿que pensaría antes de dormirse?


Hoy he querido empezar esta carta con unas estrofas de una canción de Serrat, que me gusta. Y lo quiero terminar con una estrofa de la misma canción, que le he pedido a tu hermana que me la traduzca como homenaje a ella, para que te acuerdes de nosotros, que se que lo haces.

Con todo nuestro cariño, tu paciencia es nuestro alimento.


caminant, son les teves empreta, el cami i res mes

caminant, no hi ha cami, es fa cami al caminar

al caminar es fa cami i al tornar la vista enrrere

es veu el cami que mai s'ha de tornar a trapitjar