domingo, 10 de enero de 2010

El buen samaritano

¿ Eres el puente de nuestros destinos?
¿ Eres la fuente que apaga mi sed?
¿ Eres el oasis, en el desierto?
Yo, soy lo que quieras que sea,
disfruto, generando desde mi teclado,
alegría, esperanza, sinrazón, amor.
Soy apóstol de oración, cayado en mano.
Mis manos son herramientas,
mis manos son transmisoras de ternura.
Pero todo, todo, se fabrica en mi corazón.
En vez de sangre, agua de vida tengo,
bebe en mi, tu que sufres, que añoras amor.
Yo, prometo no enamorarme, no quererte,
Estar siempre ahí, en el obscuro lado de la vida
caricias, besos, ternura, sin fin tengo,
a mi nada me sirve, como buen samaritano,
lo reparto a miles, inundando de alegría vuestro corazón.
Solo te exijo, que una vez ahíta, rebose tu alma
y dejes resbalar lentamente tu dulzura y sinrazón
a tu alrededor.

Joaquín Vidal