domingo, 10 de enero de 2010

ESTE LOCO, SE VA CON OTRA LOCA

Mirando alrededor, veo a gente que empuja su carrito, atestado de cosas compradas en el Hiper. Paseo sin rumbo mirando escaparates, teléfonos móviles, alfombras persas, todo a cien, zapatos, baratijas, tiendas que componen el centro comercial.
Me he sentado en una mesa; camarero por favor un café cortao.
El camarero asiente y con su tiza en la oreja, se aleja bandeja en mano. Varias mesas están ocupadas, jóvenes y mayores hablan, gesticulan, ríen.
A mi lado, una pareja. Ella, con las mejillas encendidas, el con la barba crecida, la mirada vacía, lejos de allí.
Los observo distraídamente, me encanta mirar, escuchar, vivir momentos de otros.
Estas loco, le decía ella, es de locos. Él apura su café, la mira, con fingida indiferencia, levanta los hombros en un gesto de impotencia y calla.
Ana María, le dice él. He intentado e intento luchar, debieras escuchar mi corazón. Mi locura, no es tal. Solo que no puedo, no es momento de buscar otra.
Ella, lo mira, con ojos encendidos. Se retuerce las manos, en un gesto de impotencia.
Ana María. Ella, no quiere seguir mi camino, me ha abandonado cuando más la necesitaba. Todavía, me acuerdo de sus suaves caricias en mis mejillas. Nunca me han acariciado así. No puedo olvidarla. No quiero perderla. Cruzando los brazos, se echa a llorar de repente con fuertes sollozos.
Niño, calla por Dios, que te esta mirando todo el mundo, que vergüenza.
Ella le dice. Pero ¿tu crees que es normal? Búscate otra, no va a ser la única en el mundo. Al decir esto, él rompe a llorar mas fuerte.

Mira, le dice ella. No aguanto mas, sabes lo que te digo. Búscate otra, le dice ya chillando, no creo que fuera única. Me imagino que el perder una maquinilla de afeitar, no sea para ponerse así.
Cómprate otra, leche.
La miro mientras se aleja, y no puedo dejar de reírme y pensar, que ¿estamos locos?.

Joaquín Vidal 8/2/01