domingo, 10 de enero de 2010

He querido escribir hoy

He querido escribir hoy.
Te conozco un poco más, después de las pocas horas que pasamos juntos.
Te voy a escribir una reflexión, sin que sea un dogma.
Ayer tuve la impresión que se me reuní con un ángel.
Me hablaba este ángel del sufrimiento de todas las personas que nos rodean y de la manera que los ayudamos. Pero el grueso de la conversación giró en torno a los demás.
No es la primera vez que tengo esta sensación, quizás por que personalmente no he tenido mucha suerte en esta vida. Seguramente en una vida anterior, fuimos misioneros.
Ahora, te hablo de la impresión que me causaste. Otro día me cuentas tú la tuya de mí.
Quiero recordarte que no es un dogma.
Como esperaba, me encontré con una persona supersensible, dulce, a la que la vida la ha atropellado duramente. Que todo el malestar que guardas ahora en tu alma, es la necesidad de tener una persona que se dedique solo a ti.
No estoy hablando de sexo, ni tampoco del amor de tus hijas, que lo tienes.
Estoy hablando de una persona que con solo mirarte a los ojos, sepas lo que necesitas en todo momento, o sea estoy hablando de mucho amor entre dos personas, difícil de conseguir, pero no imposible.
Tienes tres hijas, mientras eran pequeñas y te necesitaban, no pensabas en otra cosa. Cuando esta llegando el momento de volar del nido, a veces te paras y piensas que ingrata es la vida. Necesitas ese ritmo de vida, no pensar en ti y luchar por los demás.
Yo te pido que hagas un alto en el camino, vuelvas a leer el mosaico. Ellas estarán felices cuando vean feliz a su madre.
En la vida has luchado poderosamente, poniendo siempre la otra mejilla cuando te han golpeado. Y no sabes ni quieres ser de otra manera. No vas a cambiar a estas alturas.
Por eso te digo que te quieras más. No me digas que te quieres. No es cierto.
Por eso te digo que busques, arriesgues todo en este juego y si no aciertas, vuelvas a sacar tu rol de luchadora y vuelvas a empezar. Ese es el camino.
Cura a los heridos todo lo que este en tu mano, pero súbete al tren o lo perderás y un día te encontraras pensando ¿Por qué no cogí ese tren?.
Espero que esto te ayude.

Joaquín Vidal