domingo, 5 de agosto de 2012

La mentira

Cuantas cosas se escriben desde el miércoles pasado sobre la mentira. No os parece que estamos como en un colegio de párvulos, echándonos la culpa unos a otros, señalando, disparando a todo lo que se mueve, aquí hay mentira, levanta la alfombra, aquel miente, ella o él me ha engañado.

Desde que edad empezamos los seres humanos a mentir, ¿desde que nacemos, con pocos años, adolescentes, adultos, cuando morimos?
Cuando tenemos uso de razón utilizamos esa herramienta para conseguir lo que queremos, aunque a veces nos cueste caro. Hay mentirosos patológicos, enfermos que son detectados en el momento, esos no son peligrosos.

El peligro viene en silencio, como un torpedo submarino que surca las profundidades y no te enteras hasta que no abre un boquete en tu costado, en tu alma, en tu corazón o en tu propia vida. Porque el engaño, la mentira, es como una mancha indeleble que desaparece pero no se quita, siempre está presente, huimos de ella, queremos olvidar. Si eres capaz de hacerlo sanamente, estupendo, como recurras a drogas, alcohol u otras drogas esa mentira acabará con tu vida.

Lo mejor es ser consciente, reconocer que tu también, en algún momento la has utilizado, recoger los trozos del naufragio y poner rumbo a un puerto amigo, restañar tus heridas y volver a la mar océana, sabiendo que la mentira, forma parte de nuestras vidas e intentar utilizarla solo como si realizaras un simulacro de una catástrofe, que realmente a nadie le afecte ni le haga daño.

Joaquín Vidal 8/2012