domingo, 9 de junio de 2013

Figurante no hay camino, se hace camino al andar

Mi costumbre de escuchar y escuchar, leer biografías y libros escritos por algunos grandes personajes de nuestro tiempo, me han llevado en estos días a entender que aunque pensemos y vayamos de protagonistas, no somos más que figurantes en esta vida que es teatro.

Desde ahí, hay personajes que pasan a ser protagonistas son especiales, tienen algo que los diferencian. Algunos toman la decisión, otros son empujados por los acontecimientos, el que la tomen o sean forzados no tiene nada que ver para que su imagen en la historia reluzca. Desgraciadamente, no siempre los que llegan a ser protagonistas verdaderos son notables, en la historia hay infinidad de casos de personajes nefastos.
Braulio, pensaba esto mientras el autobús de la empresa le llevaba a su lugar de trabajo. Volvía, después de dos semanas de baja laboral, su mujer le había abandonado y fue tan tremendo el impacto, que durante días, pareció perder la coordinación de manos y pies, olores, vista, solo quería dormir, beber y lamentarse como un animal herido. No podía enfrentarse a su entorno como un ser abandonado, traicionado. Su papel, en esta vida siempre había sido de amado, papel principal, todo giraba a su alrededor, el mandaba y lo demás obedecían. Incluso esa aventura que mantenía con otra mujer en este momento le producía rechazo, ¿Cómo acercarse a ella? era un triunfador.

El autobús se detuvo, entro en la fábrica, el olor a muerte flotaba en el ambiente, miles de animales le esperaban para ser sacrificados. Su misión dar el golpe definitivo a cientos de animales diariamente. Algo raro ocurría, otro compañero, estaba haciendo su trabajo, su baja laboral, fue cubierta, tendría que pasar a otro puesto, menos importante.
Desde la dirección, producción, atrezzo, casting, iluminación, sonido, todos, como una orquesta dirigida, le estaban llevando a ser un figurante.

Braulio, con el machete en sus manos, con la mirada perdida, todo era niebla a su alrededor, levanto el machete miró al suelo y…. qué extraño, unas vías se entrelazaban por y entre la niebla unas luces se acercaban lentamente, entre la niebla aparecieron varios trenes que pasaban junto a él, se detenían un segundo y seguían su camino. El final de esta historia ponla tú, ¿vas a coger ese tren o a descargar el machete sobre tu vida? Figurante no hay camino, se hace camino al andar.

Joaquín Vidal
Junio 2013