sábado, 9 de enero de 2010

El mosaico

Ahora que parece que volvemos a coger el buen camino, el carril, diría yo, voy a coger mi arma letal- el teclado del ordenador-, y voy a escribir, una vez más.

Quiero decirte Tati, que he escrito algunas cosas que hacen sentirse bien a las personas. Lo que desarreglo en la vida, parece que con mis dedos lo medio arreglo, lo de medio arreglo, lo digo porque para nada escribo bien pero a quien dirijo el mensaje le reconforta.

Hoy escribiré sobre la fragilidad. En nuestra corta existencia, endulzamos, también a veces amargamos la vida a las personas que nos rodean. Entre otras cosas, buscando a toda costa la felicidad.

Sabes Tati, tengo una teoría. Nuestra felicidad, si, la mía, la de cualquier persona, no es mas, que una parte de un mosaico, indisolublemente, ligada a la felicidad de otras personas. No seremos totalmente felices, si no es feliz nuestro entorno.

Fíjate en los grandes acontecimientos de la vida, los celebramos con nuestros seres queridos, familiares y amigos; no es un capricho, cuando ves a tus familiares y amigos disfrutando, tú te sientes bien.

Pero hay un momento donde se nota más aun, cuando fallece alguien cercano a ti. En ese momento, las personas que se quedan aquí, se transforman durante horas, días o meses. Poco a poco van recobrando la “normalidad”. Sabes Tati, en ese momento sientes que se te ha ido una parte de tu mosaico, un trozo de ti. Por eso cuando vives solo de espalda a los demás, echas de menos “tu mosaico”


En la vida a veces, sentimos la necesidad de tirar por la calle de “en medio” hay situaciones que te asfixian, piensas que te mueres, que no aguantas más, no piensas en tu mosaico, por el momento.

Cuando te serenas, y piensas en tu mosaico, te sientes feliz de verdad ¿sabes porque?, TU eres parte de un mosaico. La felicidad de otras personas, esta apoyada en ti, eres parte de la cadena de los sentimientos.


Parece que refresca. Tati, deja de ronronear, eres una gata presumida, tú eres parte de mi mosaico, y yo del tuyo.