viernes, 29 de junio de 2012

Mi amigo Braulio




Ya que has echado mano de la nostalgia, te cuento una cosa que no se si sentiste como yo, después del percance del museo y una vez que te recuperaste, recordaras que yendo un día de semana santa, acompañando a mi sobrino en bicicleta, me diste el alto en la Alameda, no sabes la alegría que sentí cuando nos unimos en aquel abrazo fraternal, no te veía desde el accidente -cariño de machote por supuesto-, después del porrazo pensé que me tendrías rencor, pero debo reconocer que no te conocía bien, por eso me sentó estupendamente esa muestra de cariño y amistad.

Desde ese día he esperado y deseado, sentarme contigo en ese mismo sitio, compartir una buena botella de vino o varias, entre los dos, o cinco, quince, diez mil personas, que más me da, si en mi mesa, conmigo está sentado mi amigo Braulio, que un día entre olor de azahares con la música de nuestra Sra. de la Amargura al fondo, me dio un fuerte abrazo. Espero que ese día llegue pronto. Un fuerte abrazo.

El Cuneta 29.06.2012