lunes, 13 de agosto de 2012

Que importa, ahora, en este momento que consientas mi locura. Si una locura es consentida, es menos locura. A estas alturas, para mí no tiene importancia. Cuando la vida es fotografiada, retransmitida a cada segundo por las redes sociales, cuando cientos de cámaras, ventanas entreabiertas, duermevelas, móviles de última generación vigilan tus pasos ¿queda lugar para la locura? Busco locuras reales, de las que a la mañana siguiente, un nudo en la boca del estomago, te hace recordar durante días esa bendita locura que cometiste.


Las mejores son las que cuando han pasado años y vuelves al lugar, o miras a hurtadillas con la boca seca a quien compartió contigo ese momento divino, tu cerebro no consintió pero para tu corazón siempre será consentido
Joaquín Vidal Agosto 2012