lunes, 11 de enero de 2010

¿Te gusta el futbol?

Son las ocho de la mañana, acabo de levantarme. A pesar de hacer un día claro y que se adivina caluroso, me encuentro como tembloroso, despegado, fuera de lugar. Voy caminando al trabajo, un privilegio de vivir en mi barrio de siempre y en Sevilla.

Antes de llegar a la oficina voy a parar en el bar que paro todas las mañanas desde hace ocho años, conozco a todo el mundo, ha cambiado el dueño una vez pero los camareros son los mismos. Mi tostadita con aceite y jamón con café, no me la quita nadie.

Ya diviso el bar, me faltan apenas doscientos metros, me imagino en la barra a Julio y a Diego, inseparables parroquianos del mismo establecimiento, mientras pienso esto, estoy pegado al suelo, los acontecimientos que han pasado en el último mes, han sido demasiado, me han superado, no se si podré llevar una vida normal.

Arrastro mi cuerpo, y entro en el bar armado de valor, hola diego, Julio, ¿Cómo estais?, me contestan con un gesto. A los pocos minutos tengo mi humeante café delante, con mi correspondiente tostada. Reina un silencio en el bar, desacostumbrado, los tres amigos y dos clientes que estamos desayunando no hablamos, los cinco y los dos camareros, estamos en silencio, parece haber reventado una bomba y que nos ha dejado sordos.

Han pasado tres minutos cuarenta segundos, de pronto Julio, empieza a temblar, su cuerpo se convulsiona, de pronto un grito aterrador sale de su garganta, ¡No puedo masssss! empieza a llorar de manera convulsa. No se de que hablar, la liga de futbol termino ayer, no tengo de que hablar, por favor, dijo mirando a los amigos, ¿de que podemos hablar? , Diego y yo nos encogimos de hombros, miramos a los camareros, estaban aterrados, nadie sabía de que hablar. Salimos corriendo del local.


Han pasado dos meses, no he vuelto al bar, me he comprado un MP3 en los chinos, ¡ no funciona!, pero con los cables en los oídos, no tengo que hablar con nadie. Dentro de tres semanas empieza la liga, estoy deseando.



Joaquín Vidal