He querido volcar en esta ventana, lo que escribo. Ni estan todos los que son, ni son todos los que estan, pero poco a poco ire recopilando y publicando.
domingo, 11 de diciembre de 2011
A la búsqueda de un sueño
En busca del fuego, como nuestros antepasados más primitivos, persiguiendo sus sueños. No sé si lo conseguirán, pero seguir y seguir un camino, ni marcado ni escrito, acompañado de un duro trabajo y la diosa suerte lleva a satisfacer el alma del creador, del artista.
En esa playa de fina arena, un espíritu y cuatro seres se reunieron espoleados por sus genes en un frio día de Diciembre. La música, el arte, fluyeron una vez más. Corredores de fondo en el camino de sus sueños, sin esperar alcanzarlos, pero con un íntimo y profundo deseo de conseguirlos.
Heredada la constancia, el esfuerzo en silencio, con pocos medios, sin saber de dónde le vienen esas ganas, ese ímpetu por crear.
No es la primera vez ni la última que han prestado sus mentes, su trabajo para regalar su granito de arena a otros proyectos.
En esta generación, en las pasadas o en las venideras, una pátina de esa generosidad se reflejara en una solitaria lentejuela dorada, encima de un escenario.
Joaquin Vídal Dic 2012
martes, 29 de noviembre de 2011
Escribeme algo de amor
Me pides que te escriba algo de amor. Dicho así parece poca cosa, como cuando un desamparado pide una moneda a la puerta de un templo, en su cara se plasma todo lo vivido, bueno y malo, pero también lo que ha deseado y desea en ese momento, porque los deseos, los sueños, no cumplidos, también dejan marca en el rostro y lo que es más inquietante, no lo ves, pero pesan en el alma.
Lo vivido, lo sentido. Desde que tienes uso de razón ¿puedes asegurar que todo lo que has vivido lo has sentido? Seguro que no. Sentir, es como la felicidad, nos visita en la vida, segundos, minutos como mucho. En cien años de vida, has sentido unos pocos y has sido feliz otros. Ahora que todo se controla con el móvil me pregunto si querría saber cuántos años de mi vida he sido feliz y cuantos he sentido y para rizar más el rizo, cuantos y a cuantas personas les he transmitido sentimientos y felicidad, empiezo con un tiempo en mi haber, de niño con mis padres.
Tengo otro apunte a mi favor, tu.
A veces cuando estoy recostado en la cama y te veo durmiendo, le pido al mundo que no se mueva, que la luna siga alumbrando tu rostro, que tú aliento….., no me abandone nunca.
Este sentimiento, cárcel no quiero que sea,
Vereda verde y fresca, que paso a paso, desee recorrer,
Besar tus labios sin correr,
Cadena herrumbrosa, que rota lejos se vea.
Y para terminar sin querer hacerlo, despuntando un treinta de Noviembre de no hace muchos años, solo me queda decir una cosa:
“Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mi….”
Feliz cumpleaños.
Joaquín Nieto 11/2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
La Estrella Polar
La Estrella Polar ¿Has mirado últimamente al cielo? ¿De noche? Hoy en día es difícil. Con tantas luces, contaminación lumínica, creo que la llaman. No es posible ver las estrellas, solo cuando somos adolescentes y no nos importa dormir al raso, en esas noches vemos el cielo como un ramillete de diamantes, pero pasan los años y no miramos el cielo de noche. Entre todas las estrellas siempre me ha impresionado la Estrella Polar, la que han seguido marinos, peregrinos, generales y aventureros.
Ella en silencio, guiaba a todos los seres humanos, a todos, los que perseguían algún sueño, para muchos se constituía en alguien muy especial de su familia. De ella dependía que llegaran a buen término sus viajes, sus peregrinaciones. Sin saber como el ser humano, miraba constantemente al cielo esperando que le indicara el camino.
Te imaginas ¿si algún día perdiera parte de su luz o tomara otra posición en el cielo, por voluntad propia? Este mundo, hoy sería diferente. Para mí y para todos, tú, eres la Estrella Polar, el norte de nuestras vidas. Desde que hemos ido llegando o has llegado a nuestras vidas, hemos mirado constantemente a nuestro cielo, esperando ver tu resplandor, que nos guie día a día. Por eso te pedimos que te mantengas ahí. Somos muchos los que necesitamos, para encontrar nuestros sueños, tu luz y tu guía.
Esto lo escribo para que lo lea todo el mundo, porque sirve para todos, pero hoy quiero que solo tú, recojas el mensaje, lo necesitas, mañana lo necesitara otro y ayer lo necesito otro. Joaquín Nieto 25/11/2011
Ella en silencio, guiaba a todos los seres humanos, a todos, los que perseguían algún sueño, para muchos se constituía en alguien muy especial de su familia. De ella dependía que llegaran a buen término sus viajes, sus peregrinaciones. Sin saber como el ser humano, miraba constantemente al cielo esperando que le indicara el camino.
Te imaginas ¿si algún día perdiera parte de su luz o tomara otra posición en el cielo, por voluntad propia? Este mundo, hoy sería diferente. Para mí y para todos, tú, eres la Estrella Polar, el norte de nuestras vidas. Desde que hemos ido llegando o has llegado a nuestras vidas, hemos mirado constantemente a nuestro cielo, esperando ver tu resplandor, que nos guie día a día. Por eso te pedimos que te mantengas ahí. Somos muchos los que necesitamos, para encontrar nuestros sueños, tu luz y tu guía.
Esto lo escribo para que lo lea todo el mundo, porque sirve para todos, pero hoy quiero que solo tú, recojas el mensaje, lo necesitas, mañana lo necesitara otro y ayer lo necesito otro. Joaquín Nieto 25/11/2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Sevilla La Roja
El coche avanzaba lentamente por las calles de la ciudad. El calor era insoportable aquel 15 de Julio de 1936. Don Gonzalo, medio tapado por la cortinilla lateral del vehículo, le daba vueltas a su plan. Varios comandantes y capitanes de la II Región Militar estaban dispuestos a secundarlo. No había sido fácil, cuando los conspiradores se enteraron de quien iba a dirigir la sublevación se quedaron estupefactos. No podía ser un general con la fama de Queipo de Llano, daría al traste con la operación. Mientras pensaba esto miraba disimuladamente por la ventanilla. La Sevilla de 1936 era una ciudad tomada por los sindicatos, huelgas, asesinatos, enfrentamientos con Falange todos los días, esto se tenía que acabar. El asesinato en Madrid de Calvo Sotelo hacía dos días había acelerado los planes de los golpistas.
Se bajó disimuladamente del vehículo, el chofer lo dejó a unos quinientos metros del hotel Don Simón. De momento vestía de paisano para no llamar la atención, el gobierno no debería saber que estaba en Sevilla, se dirigió al hotel, de pronto un escalofrío le recorrió el cuerpo, enfrente había dos individuos, no podía ser, la providencia se lo había puesto delante, tenía a pocos metros a un indeseable de izquierdas, alguien a quien la derecha no podía ver, le había ganado cinco elecciones desde el año 31, Alfonso Guerra un dirigente del PSOE. Al pronunciar el nombre se palpó la pistola que llevaba en el bolsillo una idea le corrió por la cabeza, se acercaría y sin mediar palabra le daría dos tiros, era su oportunidad, al cuerno con el Alzamiento. Sin pensarlo dos veces cruzó la calle de dos zancadas y oyó que lo llamaban, ¡abuelo, abuelo! Que pasa ¿te has quedado dormido? Venga despierta. En ese momento Julio abrió los ojos, que mal sueño, claro el plato de puchero lleno hasta los bordes le había hecho caer en un sueño muy pesado. Dios mío, que pesadilla, había tenido, tanto leer, tanto leer. Abuelo, le dijo su sobrino, - venga que tenemos que votar, al final vas a votar otra vez al PP ¿no?, - pero tú no te enteras que a Alfonso Guerra en Sevilla no le ganáis ni aunque esté durmiendo. Anda vamos-. Julio, refunfuñaba mientras se ponía el abrigo, -niño para que me has despertado, con lo cerca que lo tenía.
Joaquín Vidal 23 de noviembre de 2011
sábado, 19 de noviembre de 2011
Que vienen los rusos
Antonio regresaba a su barrio, el metro a esa hora, vacio casi completamente finalizaba su viaje en La Laguna. Mari Carmen y Susana junto con Antonio realizaban este último viaje. Tres vidas, con sus historias a cuestas. Todos como estatuas hieráticas permanecían sentados unos leyendo otros escuchando música, pero todos refugiados en sus mundos a pesar de estar rodeados de personas. Una imagen tan común en este tipo de transportes que si, te sorprende la primera vez que montas en él, después con el tiempo terminas convertido en estatua de sal.
Mari Carmen, no dejaba de pensar en su matrimonio. Hoy, por fin hablaría con él, la decisión tantas veces aplazada, había llegado la hora. Su madre, hoy en la comida, le había pronosticado toda clase de infortunios, una catástrofe le había dicho textualmente, no puedes abandonar a tu marido y a tu hijo. Que sabía su madre. En estos seis años su marido, había acuchillado literalmente su relación, al principio es verdad que realizó muchos ingresos en esa cuenta corriente que es la relación. Pero poco a poco se fueron espaciando y realizando fuertes reintegros. Seis años, seis. Como podía amenazarla su madre con el infierno si lo dejaba ahora, no entendía que en esos seis años, las señales que ella había emitido, las conversaciones, los llantos, las suplicas, si, suplicas, quizás me equivoqué, pero lo quería. Que hubiera trabajado duro por esta relación en estos seis años, no me vale que me diga ahora ¡Que vienen los rusos!
Susana, acababa de dejar su trabajo como becaria en el departamento de Marketing en una multinacional. Le había costado, una gran empresa, un futuro prometedor, pero estaba cansada, no, no físicamente. Llevaba cuatro años en ese puesto, llenos de promesas, de dedicación de días, de horas, reuniones interminables, dándolo todo, por un mísero sueldo. Su jefe, hace una hora, le había amenazado con no trabajar más en el sector, con una catástrofe de magnitud apocalíptica. Como podía amenazarla su jefe con el infierno si lo dejaba ahora, no entendía que en esos cuatro años, había dejado su vida para dedicársela a esa empresa. Que hubiera trabajado duro por su empleada en estos cuatro años, no me vale que me digas ahora ¡Que vienen los rusos!
Antonio, regresaba a su casa, llevaba varios días en la Puerta del Sol, se negaba a que lo etiquetaran como “indignado”. Tenía treinta años, estaba parado desde hacía tres y ya no cobraba prestación alguna. En un noticiario acababa de ver el cierre de campaña de los dirigentes políticos, el domino a votar. Una constante de todos, “ir a votar” esto fortalece a la democracia. Todos, todos amenazan con una catástrofe de dimensiones apocalípticas, la derecha es retroceso, recorte, la izquierda es el despilfarro, crisis. Como podían amenazarlo los políticos con el infierno si dejaba de votar, no entendían que en esos doce años, desde que pudo ir a votar había trabajado duro, creído en ellos. Que hubieran trabajado duro por sus ciudadanos, por su país en estos años, no me vale que me digan ahora ¡Que vienen los rusos!
El metro llegaba al final, con su señal de apertura de puertas, tres vidas, similares a no sé cuantos millones, tenían en sus manos, cambiar su destino y empezar una nueva a pesar de que vengan los rusos.
Joaquín Vidal Noviembre 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
Soldados
Niños jugando a ser hombres. La vida, sin siquiera sospecharlo, ya nos había enseñado los dientes. Cuantos sueños ahogados en alcohol. Noches de borracheras, mujeres abrazadas, maldiciones y golpes en el pecho, para terminar llorando y contando a quien nos quisiera escuchar que importante éramos antes de estar en esta cárcel, pidiendo a gritos regresar a casa.
Largas caminatas con equipo pesado, armas al hombro, una bazofia de rancho, mucho tabaco barato, prestado a veces, robado las más y pocas veces comprado.
Las ganas de volver a casa, eran junto con la nostalgia de nuestras anteriores vidas, nuestros sueños, acunados por el cielo estrellado, que nos arropaba noche tras noche en guardias interminables, calzados con varios pares de guantes y calcetines, mezclados con plástico para aguantar el frio.
La lluvia constante, la nieve, el barro, incomodo compañero que pasados los meses echabas de menos cuando amanecía un día soleado.
Después de dos años en ese infierno, vuelves a casa, que alegría, vas empujando con tu corazón el tren, corre, corre quiero ver a los míos, recuperar lo mío, dejar atrás estos meses de dolor,
Han pasado dos meses, estoy en mi tierra, en mi sitio, pero no lo reconozco. La ciudad no huele igual, mi familia, amigos, todo ha cambiado, en los bares el serrín del suelo no se pega a mis suelas. Mis grandes amigas ya no ríen con mis risas, hasta el alcohol me sabe diferente.
Aquí hoy, en mi ciudad estoy de noche de borrachera, mujeres abrazadas, maldiciones y golpes en el pecho, para terminar llorando y contando a quien me quiera escuchar que importante éra antes de estar en esta nueva cárcel, pidiendo a gritos regresar.
Joaquín Vidal
Noviembre 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
Matar Recibiendo ó creíste que eras la encarnación de todos mis sueños
Más de cien cigarros se habían apagado en ese cenicero y otros mil se habían consumido lentamente, llenando la habitación de un fuerte olor a tabaco. Una cama de matrimonio, un gran espejo de cristal en el techo, un pequeño armario, un portátil sobre un soporte en la pared, en el techo un pequeño plafón, iluminaba con una luz tenue la habitación. A la izquierda de la cama un pequeño bidé y dos pequeñas toallas con un bote de jabón decoraban la habitación.
Trini fumando nerviosa y con un ojo morado, testigo de una paliza reciente, recogía las prendas esparcidas por el suelo. Lloraba en silencio, tragándose las lagrimas, había pensado desaparecer pero este cabrón me cogió en la estación de autobuses, cuando pensó esto, le dio una patada simulada al “cerdo” que estaba tumbado boca abajo en la cama. Debería tener valor y clavarle unas tijeras en la espalda, se acabaría todo, pero este cabrón tiene ojos en la nuca, pensó.
-¿quieres que te traiga una copa o un café?- le pregunto mientras se acercaba, el hombre sin volverse, le dijo –puta, cállate, como te oiga otra vez te pongo morado el otro ojo. Trini, se llevó las manos a la boca para reprimir un gemido de rabia mientras con la otra mano le ponía los cuernos.
¿Cómo había llegado a esta situación? Ayer se las prometía felices, un golpe de suerte había llegado a su vida. Después de aguantar al baboso de Benito durante casi un año, todo se vino abajo. Que pensaba, ¿que era la encarnación de todos mis sueños? Pobre hombre. La culpa la tenían “La Charini y la Paqui”, sobre todo la primera, si no hubiera sido tan impulsiva ella ahora estaría con el mismo asco pero en el Caribe; pero no, no, tenía que dejarse llevar por la maldita rabia, mierda.
Tenía que intentar algo, salir, esconderse, ¿pero dónde? Le pediría ayuda al “Cuneta”, ese cerdo, ¿cómo podía yo esperar que me ayudara cuando me encontró? Ya está se lo diría a Rodrigo, ese no se enteraba de nada y seguro que la ayudaría. Empezó a meter ropa en una bolsa, los zapatos en la mano. Al coger el picaporte,- tu puta, donde vás- le dijo el hombre tendido en la cama, ella se volvió despacio, “El Machaca” le apuntaba con una pistola con silenciador, directamente a la cabeza. -¿Pensabas abandonarme? Jajajaj, vas a estar follando conmigo hasta que me canse, después, como no me dices lo que quiero saber, te voy a poner unos bonitos zapatos de cemento y al rio. La Trini, aflojó las piernas y un calor le bajó por las piernas, acababa de cagarse encima
Joaquín Vidal Agosto de 2011
Trini fumando nerviosa y con un ojo morado, testigo de una paliza reciente, recogía las prendas esparcidas por el suelo. Lloraba en silencio, tragándose las lagrimas, había pensado desaparecer pero este cabrón me cogió en la estación de autobuses, cuando pensó esto, le dio una patada simulada al “cerdo” que estaba tumbado boca abajo en la cama. Debería tener valor y clavarle unas tijeras en la espalda, se acabaría todo, pero este cabrón tiene ojos en la nuca, pensó.
-¿quieres que te traiga una copa o un café?- le pregunto mientras se acercaba, el hombre sin volverse, le dijo –puta, cállate, como te oiga otra vez te pongo morado el otro ojo. Trini, se llevó las manos a la boca para reprimir un gemido de rabia mientras con la otra mano le ponía los cuernos.
¿Cómo había llegado a esta situación? Ayer se las prometía felices, un golpe de suerte había llegado a su vida. Después de aguantar al baboso de Benito durante casi un año, todo se vino abajo. Que pensaba, ¿que era la encarnación de todos mis sueños? Pobre hombre. La culpa la tenían “La Charini y la Paqui”, sobre todo la primera, si no hubiera sido tan impulsiva ella ahora estaría con el mismo asco pero en el Caribe; pero no, no, tenía que dejarse llevar por la maldita rabia, mierda.
Tenía que intentar algo, salir, esconderse, ¿pero dónde? Le pediría ayuda al “Cuneta”, ese cerdo, ¿cómo podía yo esperar que me ayudara cuando me encontró? Ya está se lo diría a Rodrigo, ese no se enteraba de nada y seguro que la ayudaría. Empezó a meter ropa en una bolsa, los zapatos en la mano. Al coger el picaporte,- tu puta, donde vás- le dijo el hombre tendido en la cama, ella se volvió despacio, “El Machaca” le apuntaba con una pistola con silenciador, directamente a la cabeza. -¿Pensabas abandonarme? Jajajaj, vas a estar follando conmigo hasta que me canse, después, como no me dices lo que quiero saber, te voy a poner unos bonitos zapatos de cemento y al rio. La Trini, aflojó las piernas y un calor le bajó por las piernas, acababa de cagarse encima
Joaquín Vidal Agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Me pierdo en este mar
La puerta entreabierta, el zócalo a media altura, protegido por una madera barnizada, un azul más intenso en la parte de abajo de la pared combinado con otro más claro hasta el techo, estaba en un hospital. La cabeza me dolía terriblemente. Solo en una habitación, que raro, normalmente se compartía con tres o cuatro personas. ¿Pero qué demonios había pasado? Se palpó el resto del cuerpo hasta donde alcanzaba, no, no tenía nada roto, parece que solo tenía lesiones en la cabeza. Levanto la sabana, quería identificar por la ropa quien era, que había pasado, no recordaba nada. De pronto escucho ruido en la puerta y el picaporte giró despacio, cerro los ojos, dejando solo una ranura. Una enfermera entró seguida de dos individuos, hablaban en voz baja, el que entró primero detrás de la mujer, asentía con la cabeza, ella le daba instrucciones, mientras la miraba fijamente, en sus ojos un velo de preocupación ¿Quién serían esos dos tipos? Su aspecto no le tranquilizaba, sus ropas y maneras por lo poco que había podido ver, eran de dos “buscavidas” Dios mío que dolor de cabeza. De pronto uno de ellos se acercó, le abrazó y medio llorando le pedía perdón, ¿pero porque? ¿Lo habían atropellado, iban a matarlo? Empezó a sudar. El otro individuo, miraba continuamente por la ventana y se frotaba el pelo, parecía un gesto mecánico. Enseguida los dos le dieron un último abrazo y salieron, el del pelo al salir le decía ¡Oh Dios mío, dios mío!! Mientras se frotaba el pelo!
No habían pasado más de dos minutos y la puerta se volvió a abrir, un médico entró seguido de la misma enfermera. Vamos a ver, -Braulio, como estas, le dijo él mientras miraba el historial- nada hombre nada, un fuerte golpe en la cabeza, el examen no revela ningún daño, vamos a tenerlo 24 h en observación y después a casa, le dijo a la enfermera y salieron.
Braulio, se llamaba Braulio. En ese momento un torrente de información se abrió paso en su cerebro, su vida pasó en segundos y se acordó lo que había pasado, empezó a reírse al recordar la escena de la reciente visita. Poco a poco se fue tranquilizando.
De pronto entre esos recuerdos, inevitablemente se acordó de Loli. Ayer estuvo a punto de hablar con Benito, ese infame mujeriego, borracho, despreciable. Yo trabajaba de seguridad el día que Loli y él se conocieron en el campo del Betis. Yo me enamore de ella y él la sedujo.
Después hable varias veces con ella, mientras la veía como se iba autodestruyendo día a día y el malnacido de Benito la ignoraba. Hace unos días Loli le escribió unas pocas líneas, palabras de una desesperada, de alguien que no espera nada más de la vida. Él le ayudaría a recomponer su vida, solo ella y yo.
Este es el mar, ¿sientes como te mece? nunca he podido, ni puedo, pedir que las olas sean grandes o pequeñas, que no llueva o que el viento amaine.
Siempre debo pero no siempre quiero o puedo, untar de grasa las hendiduras, pintar y repintar, recoger trozos de otras naves hundidas tras el temporal, alegrarme o llorar cuando en el horizonte diviso una vela.
A veces, he recogido a un naufrago, hemos navegado pero cuando no habían pasado más que unas pocas horas, la embarcación se hacía más y más pequeña. A gritos hemos tomado una decisión, acercarnos a un puerto y terminar con esta convivencia, o eso o saltar por la borda.
Hoy no quiero recoger a nada ni a nadie más, solo recoger el agua de lluvia, pescar y comer lo necesario para perderme en este mar.
Agosto 2011
No habían pasado más de dos minutos y la puerta se volvió a abrir, un médico entró seguido de la misma enfermera. Vamos a ver, -Braulio, como estas, le dijo él mientras miraba el historial- nada hombre nada, un fuerte golpe en la cabeza, el examen no revela ningún daño, vamos a tenerlo 24 h en observación y después a casa, le dijo a la enfermera y salieron.
Braulio, se llamaba Braulio. En ese momento un torrente de información se abrió paso en su cerebro, su vida pasó en segundos y se acordó lo que había pasado, empezó a reírse al recordar la escena de la reciente visita. Poco a poco se fue tranquilizando.
De pronto entre esos recuerdos, inevitablemente se acordó de Loli. Ayer estuvo a punto de hablar con Benito, ese infame mujeriego, borracho, despreciable. Yo trabajaba de seguridad el día que Loli y él se conocieron en el campo del Betis. Yo me enamore de ella y él la sedujo.
Después hable varias veces con ella, mientras la veía como se iba autodestruyendo día a día y el malnacido de Benito la ignoraba. Hace unos días Loli le escribió unas pocas líneas, palabras de una desesperada, de alguien que no espera nada más de la vida. Él le ayudaría a recomponer su vida, solo ella y yo.
Este es el mar, ¿sientes como te mece? nunca he podido, ni puedo, pedir que las olas sean grandes o pequeñas, que no llueva o que el viento amaine.
Siempre debo pero no siempre quiero o puedo, untar de grasa las hendiduras, pintar y repintar, recoger trozos de otras naves hundidas tras el temporal, alegrarme o llorar cuando en el horizonte diviso una vela.
A veces, he recogido a un naufrago, hemos navegado pero cuando no habían pasado más que unas pocas horas, la embarcación se hacía más y más pequeña. A gritos hemos tomado una decisión, acercarnos a un puerto y terminar con esta convivencia, o eso o saltar por la borda.
Hoy no quiero recoger a nada ni a nadie más, solo recoger el agua de lluvia, pescar y comer lo necesario para perderme en este mar.
Agosto 2011
domingo, 7 de agosto de 2011
LA VIDA ES UN LABERINTO, SIN SEÑALES
No he tenido más remedio que sentarme en este banco, lo he vuelto a sentir, un escalofrió me recorre la espina dorsal, en el cuello, una rigidez molesta pero apenas dolorosa atenaza los músculos del cuello. El sol del Mediterráneo, baña mi cuerpo, solo necesito unos minutos para recuperarme físicamente, el ánimo, mi ánimo, sin que yo pueda gobernarlo, ese, tardará más, tanto o tan poco que no puedo saberlo.
Las personas que pasean a mí alrededor, no me prestan atención, es tan habitual, estar sentada una mañana de primavera al sol, frente al mar en esta parte de esta ciudad. Si pudieran ¿si pudieran? Quiero decir si yo pudiera penetrar en mi interior, encontrar el principio y lo que más deseo, el fin de este insufrible martirio y ofrecerlo a mis seres queridos. Me doy cuenta a veces, que otra mujer sale a ratos de mi interior, una mujer desconocida con un temperamento extraño, desconocida incluso para mi, pero esa ansiedad, ese desanimo, tiene sus garras clavadas en mí y sinceramente lucho cada hora, cada minuto para dejarlo atrás. Dicen que es el mal de nuestro tiempo, que a la mayoría de personas le ocurre con más o menos intensidad. He dado un paso muy importante, pedir ayuda médica, dicen que es el principio del fin, la luz al final del tunel.
El sol me ha fortalecido, voy a volver a intentarlo, lo mejor que tengo, mi voluntad; voluntad fortalecida por mi pareja, mi hijo y mi hija pequeña, que en silencio, me acompañan en este transito que pronto voy a dejar atrás.
Amelia Salmerón
Enero 2010
Las personas que pasean a mí alrededor, no me prestan atención, es tan habitual, estar sentada una mañana de primavera al sol, frente al mar en esta parte de esta ciudad. Si pudieran ¿si pudieran? Quiero decir si yo pudiera penetrar en mi interior, encontrar el principio y lo que más deseo, el fin de este insufrible martirio y ofrecerlo a mis seres queridos. Me doy cuenta a veces, que otra mujer sale a ratos de mi interior, una mujer desconocida con un temperamento extraño, desconocida incluso para mi, pero esa ansiedad, ese desanimo, tiene sus garras clavadas en mí y sinceramente lucho cada hora, cada minuto para dejarlo atrás. Dicen que es el mal de nuestro tiempo, que a la mayoría de personas le ocurre con más o menos intensidad. He dado un paso muy importante, pedir ayuda médica, dicen que es el principio del fin, la luz al final del tunel.
El sol me ha fortalecido, voy a volver a intentarlo, lo mejor que tengo, mi voluntad; voluntad fortalecida por mi pareja, mi hijo y mi hija pequeña, que en silencio, me acompañan en este transito que pronto voy a dejar atrás.
Amelia Salmerón
Enero 2010
Cuéntame si alguna vez lloras, cuéntame como te va
El roce de cientos de zapatillas de esparto me despierta. La cera adherida al suelo hace que el sonido sea especial, mezclado con el humo de los cirios, el olor a azahar y el silencio que rodea el paso del señor Nazareno.
Todo eso unido a las sensaciones del resto de los cuatro sentidos entran en mi alma, “ a borbotones”. Se unen a mis recuerdos, a horas vividas, silencios de las personas que me rodean, que a veces gritamos juntos, que la vida nos pasa por encima, ora muy rápido, ora más lento.
Me pregunto ¿qué tabla de ejercicio, es la adecuada, como conseguir musculatura en el alma?
Te pido que vuelvas a nacer día a día, trences sentimientos, fortaleza física.Con solo ser como eres, no en mucho tiempo, las espinas se volverán rosas por donde caminaras, ora muy rápido, ora más lento.
El palio con manto azul se aleja con música celestial detrás, un año más le digo adiós, hasta el próximo, espero que entonces estemos en nuestro sitio.
A Nuria
Joaquín Vidal
Marzo 2008
Todo eso unido a las sensaciones del resto de los cuatro sentidos entran en mi alma, “ a borbotones”. Se unen a mis recuerdos, a horas vividas, silencios de las personas que me rodean, que a veces gritamos juntos, que la vida nos pasa por encima, ora muy rápido, ora más lento.
Me pregunto ¿qué tabla de ejercicio, es la adecuada, como conseguir musculatura en el alma?
Te pido que vuelvas a nacer día a día, trences sentimientos, fortaleza física.Con solo ser como eres, no en mucho tiempo, las espinas se volverán rosas por donde caminaras, ora muy rápido, ora más lento.
El palio con manto azul se aleja con música celestial detrás, un año más le digo adiós, hasta el próximo, espero que entonces estemos en nuestro sitio.
A Nuria
Joaquín Vidal
Marzo 2008
sábado, 30 de julio de 2011
Ricardo Capdevilla
Ricardo Capdevilla
Una noche calurosa, finales de Julio. Un teatro nuevo en una plaza antigua, una gran torre de iglesia enhiesta a su lado comparte de mala gana el espacio. En la plaza las mesas, sillas y una barra de bar con una gran bandeja de manzanas, rojas y amarillas recuerdan a las fiestas de los pueblos de los años sesenta. Cuando anochece la plaza reúne a una multitud de personas, forasteros y locales, la fiesta ha dado comienzo. Con muchas ganas, ilusión, emoción y nerviosismo, van entrando en el teatro.
En cuanto empieza el espectáculo, el público guarda silencio, como si estuvieran en la Real Maestranza, enseguida la aparición de Ricardo dibuja sonrisas que pronto se convierten en carcajadas. Ricardo, como maestro de ceremonias, armoniza, dirige y exterioriza los sentimientos que lleva dentro. Poco a poco, el público sin dejar de reírse, va compartiendo su soledad, su andar en la vida con pesadas cosas en su carrito. También se enamora, como él, fugazmente de una bella desconocida que desde la primera fila, extasiada, sigue sus movimientos por el escenario. Una breve conversación con un tendero del lugar da paso a su encuentro con su yo, que le lleva al final a ser él mismo e invitar a los presentes a que se le unan en esa constante lucha de encontrarse.
Los aplausos y gritos certifican la gran velada teatral a la que han asistido.
Al salir Ricardo, espera, quiere despedirse de su público esa primera noche con un gran abrazo, dejando con un roce de su piel un poco de él mismo.
En la plaza, avanzada la noche, casi de madrugada, un teatro nuevo en una plaza antigua, una gran torre de iglesia enhiesta a su lado comparte de mala gana el espacio, las mesas, sillas y una barra de bar con una gran bandeja de manzanas, rojas y amarillas recuerdan a las fiestas de los pueblos de los años sesenta.
Joaquín Vidal
Julio 2011
Una noche calurosa, finales de Julio. Un teatro nuevo en una plaza antigua, una gran torre de iglesia enhiesta a su lado comparte de mala gana el espacio. En la plaza las mesas, sillas y una barra de bar con una gran bandeja de manzanas, rojas y amarillas recuerdan a las fiestas de los pueblos de los años sesenta. Cuando anochece la plaza reúne a una multitud de personas, forasteros y locales, la fiesta ha dado comienzo. Con muchas ganas, ilusión, emoción y nerviosismo, van entrando en el teatro.
En cuanto empieza el espectáculo, el público guarda silencio, como si estuvieran en la Real Maestranza, enseguida la aparición de Ricardo dibuja sonrisas que pronto se convierten en carcajadas. Ricardo, como maestro de ceremonias, armoniza, dirige y exterioriza los sentimientos que lleva dentro. Poco a poco, el público sin dejar de reírse, va compartiendo su soledad, su andar en la vida con pesadas cosas en su carrito. También se enamora, como él, fugazmente de una bella desconocida que desde la primera fila, extasiada, sigue sus movimientos por el escenario. Una breve conversación con un tendero del lugar da paso a su encuentro con su yo, que le lleva al final a ser él mismo e invitar a los presentes a que se le unan en esa constante lucha de encontrarse.
Los aplausos y gritos certifican la gran velada teatral a la que han asistido.
Al salir Ricardo, espera, quiere despedirse de su público esa primera noche con un gran abrazo, dejando con un roce de su piel un poco de él mismo.
En la plaza, avanzada la noche, casi de madrugada, un teatro nuevo en una plaza antigua, una gran torre de iglesia enhiesta a su lado comparte de mala gana el espacio, las mesas, sillas y una barra de bar con una gran bandeja de manzanas, rojas y amarillas recuerdan a las fiestas de los pueblos de los años sesenta.
Joaquín Vidal
Julio 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Sentirte Andaluza
La sal, el yodo de esas playas, azota mi sentido del olfato cada vez que las visito.
¿Qué te parece el Mar Atlantico? ¿Es diferente a tu Mediterráneo?
son diferentes, la temperatura, la arena, las rocas, las gentes, todo, todo es diferente incluso el color del agua.
Se te nota que cuando pisas la arena de Chipiona, en menos de un segundo, recuperas tus raíces como si una energía que emerge de la tierra subiera por las plantas de tus pies. Te cambia el acento, te sientes andaluza. Yo, año tras año, alimento, al principio conscientemente y ahora solo con mirarte a los ojos, adivino, que estas deseando sentirte andaluza.
Cuando cruzas Despeñaperros y vuelves a tu hogar, recompones tu figura, guardas en tu corazón los días pasados y afrontas la vida con determinación sintiéndote de allí, de la tierra que te ha acogido y que hoy, también sientes tuya.
Esa dualidad perfecta, sin conflictos, cogiendo lo mejor de la cada cultura es la que te hace caminar por la vida a mi juicio, con soltura, sin presumir o avergonzarte de nada.
Hoy, cuando cumples quince años, soy feliz. Han pasado muchos años. No siempre podemos estar juntos, te echo de menos. Administramos nuestros encuentros con celo, cuando estamos separados vivimos, como si estuviéramos juntos cada día, cuando podemos vernos, nos abrazamos como si regresáramos de una salida de solo diez minutos. Hasta las despedidas las hemos convertido en algo rutinario procurando causar el menor daño posible en nuestros corazones.
Quince años, una adolescente en toda la extensión de la palabra. No sé qué decirte, yo los viví y quiero que tú lo vivas a tu manera y solo recordarte que tu padre está aquí. Una sola cosa, procura (no siempre se puede o se debe) que tu corazón y tu cerebro vayan a la par, solo eso.
En fin, mi pequeña andaluza, besos a millones. Feliz Cumpleaños Julia, de tu padre.
Joaquín Nieto 26/7/2011
¿Qué te parece el Mar Atlantico? ¿Es diferente a tu Mediterráneo?
son diferentes, la temperatura, la arena, las rocas, las gentes, todo, todo es diferente incluso el color del agua.
Se te nota que cuando pisas la arena de Chipiona, en menos de un segundo, recuperas tus raíces como si una energía que emerge de la tierra subiera por las plantas de tus pies. Te cambia el acento, te sientes andaluza. Yo, año tras año, alimento, al principio conscientemente y ahora solo con mirarte a los ojos, adivino, que estas deseando sentirte andaluza.
Cuando cruzas Despeñaperros y vuelves a tu hogar, recompones tu figura, guardas en tu corazón los días pasados y afrontas la vida con determinación sintiéndote de allí, de la tierra que te ha acogido y que hoy, también sientes tuya.
Esa dualidad perfecta, sin conflictos, cogiendo lo mejor de la cada cultura es la que te hace caminar por la vida a mi juicio, con soltura, sin presumir o avergonzarte de nada.
Hoy, cuando cumples quince años, soy feliz. Han pasado muchos años. No siempre podemos estar juntos, te echo de menos. Administramos nuestros encuentros con celo, cuando estamos separados vivimos, como si estuviéramos juntos cada día, cuando podemos vernos, nos abrazamos como si regresáramos de una salida de solo diez minutos. Hasta las despedidas las hemos convertido en algo rutinario procurando causar el menor daño posible en nuestros corazones.
Quince años, una adolescente en toda la extensión de la palabra. No sé qué decirte, yo los viví y quiero que tú lo vivas a tu manera y solo recordarte que tu padre está aquí. Una sola cosa, procura (no siempre se puede o se debe) que tu corazón y tu cerebro vayan a la par, solo eso.
En fin, mi pequeña andaluza, besos a millones. Feliz Cumpleaños Julia, de tu padre.
Joaquín Nieto 26/7/2011
viernes, 15 de julio de 2011
Feliz cumpleaños Julia
Veintiséis mil adioses entregados y recibidos en estos quince años
Siete veces he visto sombras en tu rostro.
Mil besos me han transmitido tus ojos.
Novecientos suspiros por tu cercanía o lejanía.
Noventa veces he pensado en tirar la toalla.
Seis veces que no recuerdo haber dejado de pensar en ti en estos quince años.
Junto a ti, uno más de tus cabellos quiero ser.
Libre no quiero ser, solo estar junto a ti.
Idas y venidas por tu corazón.
A voces voy gritando. FELIZ QUINCE CUMPLEAÑOS, MI JULIA 2011
Joaquín Vidal
Julio 2011
Julio 2011
Veintiséis mil adioses entregados y recibidos en estos quince años.
Siete veces he visto sombras en tu rostro en estos quince años.
Mil besos me han transmitido tus ojos en estos quince años.
Novecientos suspiros por tu cercanía o lejanía en estos quince años.
Noventa veces he pensado en tirar la toalla en estos quince años.
Seis veces que no recuerdo que he dejado de pensar en ti en estos quince años.
Junto a ti,
Uno más de tus cabellos quiero ser,
Libre no quiero ser, solo estar junto a ti
Idas y venidas por tu corazón
A voces voy gritando,
FELIZ QUINCE CUMPLEAÑOS, MI JULIA 2011
Joaquín Vidal
Julio 2011
Siete veces he visto sombras en tu rostro en estos quince años.
Mil besos me han transmitido tus ojos en estos quince años.
Novecientos suspiros por tu cercanía o lejanía en estos quince años.
Noventa veces he pensado en tirar la toalla en estos quince años.
Seis veces que no recuerdo que he dejado de pensar en ti en estos quince años.
Junto a ti,
Uno más de tus cabellos quiero ser,
Libre no quiero ser, solo estar junto a ti
Idas y venidas por tu corazón
A voces voy gritando,
FELIZ QUINCE CUMPLEAÑOS, MI JULIA 2011
Joaquín Vidal
Julio 2011
lunes, 4 de julio de 2011
Me pregunto quien hizo la foto
Tengo que salir un rato, cruzar la plaza y sentarme en el bar de Manolo. Todos los acontecimientos de hoy, me tienen machacada.
Loli, sin siquiera despedirse, cruzo el pasillo, en su mano dos billetes de 20 euros bien apretados. La gente que espera en el descansillo de la escalera le hace sitio, ella, tambaleándose y con la otra mano libre, agarrándose los dos últimos botones de la bata. En los pies unas zapatillas de tela, coronadas con una pelusa rosa fuerte. Baja los escalones como puede. En la puerta de la calle, pequeños grupos reunidos, murmurando; le da igual, hace muchos meses que decidió dejar salir a la verdadera Loli.
Se ha bebido los restos de la ginebra que le sobró de anoche. Totalmente alcoholizada, camina con paso inseguro por la plaza en dirección al bar, de pronto, se le acerca un chico joven, - Oiga por favor, ¿nos puede hacer una foto? Loli, hace un esfuerzo por girar la cabeza e identificar el lugar de donde le hablan. – Mmmm ¿una foto? Un chico joven de unos 30 años le tendía la mano con la cámara. Detrás un grupo de unas doce personas, se posicionaban en el pórtico de la iglesia. Los más jóvenes ocupando el escalón más bajo. Loli, con mano temblorosa y armándose de valor, se acercó la cámara a la cara y disparó. Le devolvió la cámara al joven que se la dio y sin siquiera mirar atrás cruzó rápidamente la plaza y se metió en el bar de Manolo.
-Manolo, ponme un copazo- dijo Loli, -¿un copazo?- le respondió el camarero. Loli se irritó, más por la voz extraña que había pronunciado esas palabras, que por la tardanza en poner la copa. En ese momento un fuerte dolor le atravesó la cabeza, solo quería su copa, beber y beber, no hablar, quería alguien en la barra que le pusiera copa tras copa, en silencio. La que hablaría sería ella. - Ponme una copa de ginebra y deja la botella a mano y me vas sirviendo cuando veas que el vaso está vacío- y lo más importante, siguió Loli, - en silencio, no quiero preguntas- y diciéndole esto le arrojó los dos billetes arrugados que tenía en su mano.
Cuando se había bebido el primer vaso, empezó a relatar una letanía. Muchacho, tu no me conoces, esta Loli, no siempre ha sido así. Ahora, estoy aquí, soy un resto del naufragio de Benito, mi marido, si mi marido, bueno no estamos casados, pero como si lo estuviéramos. Diez años llevo con él, diez años que me han parecido toda una vida, aunque si te soy sincera, desde hace tres, si tres años, desde que… - en ese momento se bebió de golpe el vaso de ginebra y se puso a llorar desconsoladamente- maldito cabrón. Hace diez años, yo, la Loli, era una mujer deseada por todos, tenía una carrera, una vida, decenas de hombres tras mis pasos, dinero, fama, coches, jajajjaj, pero una noche, cuando el Real Betis Balompié ganó la Copa del Rey, me invitaron al palco del Estadio, si esa noche estaba yo allí.
Al principio, no me fijé en el, era un camarero más del catering, pero su porte distinguido, sus modales, sus maneras, no sé qué historia me contó entre canapé y copa, lo cierto es que terminamos follando como locos en el servicio Vip del palco. Ese polvo siguió a otro, en otro sitio otro día y al final se me metió en la sangre y a partir de ahí fue como una droga para mí. Lo que sigue, es la historia de la vida misma, el alcohol y la droga fue sustituyendo al sexo, sus maneras, sus buenos modales, dejaron paso a los insultos y a la indiferencia. Ahora dice que lo que nos diferencia es su linaje, que es vizconde jajajajaj. Al decir esto Loli, tiró la botella, cayendo al suelo pesadamente.
Joaquin Vidal- Julio 2011
Loli, sin siquiera despedirse, cruzo el pasillo, en su mano dos billetes de 20 euros bien apretados. La gente que espera en el descansillo de la escalera le hace sitio, ella, tambaleándose y con la otra mano libre, agarrándose los dos últimos botones de la bata. En los pies unas zapatillas de tela, coronadas con una pelusa rosa fuerte. Baja los escalones como puede. En la puerta de la calle, pequeños grupos reunidos, murmurando; le da igual, hace muchos meses que decidió dejar salir a la verdadera Loli.
Se ha bebido los restos de la ginebra que le sobró de anoche. Totalmente alcoholizada, camina con paso inseguro por la plaza en dirección al bar, de pronto, se le acerca un chico joven, - Oiga por favor, ¿nos puede hacer una foto? Loli, hace un esfuerzo por girar la cabeza e identificar el lugar de donde le hablan. – Mmmm ¿una foto? Un chico joven de unos 30 años le tendía la mano con la cámara. Detrás un grupo de unas doce personas, se posicionaban en el pórtico de la iglesia. Los más jóvenes ocupando el escalón más bajo. Loli, con mano temblorosa y armándose de valor, se acercó la cámara a la cara y disparó. Le devolvió la cámara al joven que se la dio y sin siquiera mirar atrás cruzó rápidamente la plaza y se metió en el bar de Manolo.
-Manolo, ponme un copazo- dijo Loli, -¿un copazo?- le respondió el camarero. Loli se irritó, más por la voz extraña que había pronunciado esas palabras, que por la tardanza en poner la copa. En ese momento un fuerte dolor le atravesó la cabeza, solo quería su copa, beber y beber, no hablar, quería alguien en la barra que le pusiera copa tras copa, en silencio. La que hablaría sería ella. - Ponme una copa de ginebra y deja la botella a mano y me vas sirviendo cuando veas que el vaso está vacío- y lo más importante, siguió Loli, - en silencio, no quiero preguntas- y diciéndole esto le arrojó los dos billetes arrugados que tenía en su mano.
Cuando se había bebido el primer vaso, empezó a relatar una letanía. Muchacho, tu no me conoces, esta Loli, no siempre ha sido así. Ahora, estoy aquí, soy un resto del naufragio de Benito, mi marido, si mi marido, bueno no estamos casados, pero como si lo estuviéramos. Diez años llevo con él, diez años que me han parecido toda una vida, aunque si te soy sincera, desde hace tres, si tres años, desde que… - en ese momento se bebió de golpe el vaso de ginebra y se puso a llorar desconsoladamente- maldito cabrón. Hace diez años, yo, la Loli, era una mujer deseada por todos, tenía una carrera, una vida, decenas de hombres tras mis pasos, dinero, fama, coches, jajajjaj, pero una noche, cuando el Real Betis Balompié ganó la Copa del Rey, me invitaron al palco del Estadio, si esa noche estaba yo allí.
Al principio, no me fijé en el, era un camarero más del catering, pero su porte distinguido, sus modales, sus maneras, no sé qué historia me contó entre canapé y copa, lo cierto es que terminamos follando como locos en el servicio Vip del palco. Ese polvo siguió a otro, en otro sitio otro día y al final se me metió en la sangre y a partir de ahí fue como una droga para mí. Lo que sigue, es la historia de la vida misma, el alcohol y la droga fue sustituyendo al sexo, sus maneras, sus buenos modales, dejaron paso a los insultos y a la indiferencia. Ahora dice que lo que nos diferencia es su linaje, que es vizconde jajajajaj. Al decir esto Loli, tiró la botella, cayendo al suelo pesadamente.
Joaquin Vidal- Julio 2011
lunes, 6 de junio de 2011
BAJO PALIO
Hola amigos. Estoy de vuelta en casa con las 11 paletillas. No penséis que ha sido por gusto, no. Esta mañana he salido muy temprano de casa, cargado con un gran saco lleno de paletillas. Me dirigí a un populoso barrio en el extrarradio de Sevilla, me vais a permitir que obvie el nombre.
Pues bien, la mañana era calurosa a pesar de la hora. Me dirigí directamente a la parroquia del barrio y al cruzar la calle, vi a lo lejos un salto atrás en el tiempo, una imagen traída de los años 70.
Un grupo de mujeres avanzaban con un velo en la cabeza, precedidas de un sacristán con una gran cruz horizontal, flanqueado por dos monaguillos con los incensarios. Detrás un grupo de hombres, cargaban con un palio, bajo el que iba D. Cristóbal, el párroco al que iba a ofrecer mi cargamento. Detrás, una banda de música, entonaba himnos religiosos.
No podía creer lo que veía, en el siglo XXI, en un barrio de Sevilla, seguía existiendo ese ritual, que yo lo tenía asociado a las mañanas del Corpus de mi niñez.
Pero ahí no acaba todo, seguí a prudente distancia ala comitiva que se dirigió a un domicilio, del barrio. En la puerta catorce o quince personas esperaban con gesto serio. Yo sudando por la caminata y el esfuerzo de la carga, me situé debajo de un naranjo. Estaba extasiado con la estampa y quería interrogar a D. Cristóbal. Quería saber quién era ese personaje. Porque la Santa Iglesia, enviaba esta comitiva.
Estuve aproximadamente unos cuarenta y cinco minutos escuchando a ratos a la banda. Pasado ese tiempo, salió D. Cristóbal, bendijo a los allí presentes, despidió el palio y se fue caminando en dirección contraria. Me apresuré todo lo que pude, -Don Cristobal, D. Cristóbal, lo llame a gritos-, el se volvió, -Joaquín, ¿qué haces por aquí?, me dijo alargando la mano para que se la besara-. Don Cristóbal, he venido a traerle una cosa, pero no sabía que en Sevilla…. – ¿que en Sevilla, seguían existiendo estas cosas?-, D. Cristóbal, más que eso, -¿Quién era esa persona, a la que Vd. ha visitado, un alto jerarca venido a menos?.
Vamos a tomar un café y te cuento, tengo tiempo antes de la misa de una, y por cierto, ¿que llevas en ese saco? – D. Cristóbal, cuénteme y después hablamos de mi cargamento, le dije yo-.
Bien hijo mío, en esa casa vive Benito, alias el Vizconde. Su padre fué un viejo amigo, estuvo durante años de portero en el glorioso Estadio del Real Betis Balompie,Benito Villamarin, nombre que lleva en honor a su presidente.
Pues bien, este hombre, quiso ponerle a su primogénito, Benito . Joaquin, en esa casa, ha ocurrido una desgracia muy grande, desgracia que no puedo contarte ahora. El padre de Benito, estuvo conmigo en los gloriosos días del alzamiento nacional, en Sevilla, codo con codo, limpiando la ciudad de rojos. – Pero D. Cristóbal, le dije yo, ¿ya empezamos con las batallitas? – Calla, coño, que sigo, me dijo, saboreando su café, aliñado con buen trago de Cazalla.
Yo he cumplido con un amigo, a su familia, se le avecinan horas muy difíciles. Su hijo, en compañía del “Cuneta” y ese diablo de “Rodrigo”, han cruzado esa línea invisible, que toda persona honrada debe respetar, te digo más, en la puerta entre el gentío, dos putas, si, si, como te lo digo dos putones, mirandome descaradamente. En ese momento, si no hubiera ido bajo palio, saco la pistola y pongo orden en esa casa, me dijo con la cara roja por la ira.
Bueno Joaquín, tengo que irme, No te acerque por aquí, no es buen momento y…. en un par de meses, sabrás el desenlace de lo que he venido a hacer aquí. Es algo gordo muy gordo, en el que está implicado medio barrio y que atenta directamente contra un Imperio, no te digo más. – Por cierto, ¿qué me has traído?- me dijo mientras se arremangaba la capa y se calaba el sombrero. –Nada, nada D. Cristóbal, un encargo mío, para otra persona, le dije- mientras le besaba la mano.
Mientras se alejaba, intrigado y con mi saco al hombro decidí, volver sobre mis pasos y esperar en mi casa comiendo jamón el desenlace de esta historia , que me acababa de contar don Cristóbal.
Joaquín Vidal 5-6-2011
Pues bien, la mañana era calurosa a pesar de la hora. Me dirigí directamente a la parroquia del barrio y al cruzar la calle, vi a lo lejos un salto atrás en el tiempo, una imagen traída de los años 70.
Un grupo de mujeres avanzaban con un velo en la cabeza, precedidas de un sacristán con una gran cruz horizontal, flanqueado por dos monaguillos con los incensarios. Detrás un grupo de hombres, cargaban con un palio, bajo el que iba D. Cristóbal, el párroco al que iba a ofrecer mi cargamento. Detrás, una banda de música, entonaba himnos religiosos.
No podía creer lo que veía, en el siglo XXI, en un barrio de Sevilla, seguía existiendo ese ritual, que yo lo tenía asociado a las mañanas del Corpus de mi niñez.
Pero ahí no acaba todo, seguí a prudente distancia ala comitiva que se dirigió a un domicilio, del barrio. En la puerta catorce o quince personas esperaban con gesto serio. Yo sudando por la caminata y el esfuerzo de la carga, me situé debajo de un naranjo. Estaba extasiado con la estampa y quería interrogar a D. Cristóbal. Quería saber quién era ese personaje. Porque la Santa Iglesia, enviaba esta comitiva.
Estuve aproximadamente unos cuarenta y cinco minutos escuchando a ratos a la banda. Pasado ese tiempo, salió D. Cristóbal, bendijo a los allí presentes, despidió el palio y se fue caminando en dirección contraria. Me apresuré todo lo que pude, -Don Cristobal, D. Cristóbal, lo llame a gritos-, el se volvió, -Joaquín, ¿qué haces por aquí?, me dijo alargando la mano para que se la besara-. Don Cristóbal, he venido a traerle una cosa, pero no sabía que en Sevilla…. – ¿que en Sevilla, seguían existiendo estas cosas?-, D. Cristóbal, más que eso, -¿Quién era esa persona, a la que Vd. ha visitado, un alto jerarca venido a menos?.
Vamos a tomar un café y te cuento, tengo tiempo antes de la misa de una, y por cierto, ¿que llevas en ese saco? – D. Cristóbal, cuénteme y después hablamos de mi cargamento, le dije yo-.
Bien hijo mío, en esa casa vive Benito, alias el Vizconde. Su padre fué un viejo amigo, estuvo durante años de portero en el glorioso Estadio del Real Betis Balompie,Benito Villamarin, nombre que lleva en honor a su presidente.
Pues bien, este hombre, quiso ponerle a su primogénito, Benito . Joaquin, en esa casa, ha ocurrido una desgracia muy grande, desgracia que no puedo contarte ahora. El padre de Benito, estuvo conmigo en los gloriosos días del alzamiento nacional, en Sevilla, codo con codo, limpiando la ciudad de rojos. – Pero D. Cristóbal, le dije yo, ¿ya empezamos con las batallitas? – Calla, coño, que sigo, me dijo, saboreando su café, aliñado con buen trago de Cazalla.
Yo he cumplido con un amigo, a su familia, se le avecinan horas muy difíciles. Su hijo, en compañía del “Cuneta” y ese diablo de “Rodrigo”, han cruzado esa línea invisible, que toda persona honrada debe respetar, te digo más, en la puerta entre el gentío, dos putas, si, si, como te lo digo dos putones, mirandome descaradamente. En ese momento, si no hubiera ido bajo palio, saco la pistola y pongo orden en esa casa, me dijo con la cara roja por la ira.
Bueno Joaquín, tengo que irme, No te acerque por aquí, no es buen momento y…. en un par de meses, sabrás el desenlace de lo que he venido a hacer aquí. Es algo gordo muy gordo, en el que está implicado medio barrio y que atenta directamente contra un Imperio, no te digo más. – Por cierto, ¿qué me has traído?- me dijo mientras se arremangaba la capa y se calaba el sombrero. –Nada, nada D. Cristóbal, un encargo mío, para otra persona, le dije- mientras le besaba la mano.
Mientras se alejaba, intrigado y con mi saco al hombro decidí, volver sobre mis pasos y esperar en mi casa comiendo jamón el desenlace de esta historia , que me acababa de contar don Cristóbal.
Joaquín Vidal 5-6-2011
sábado, 7 de mayo de 2011
NIETO, TIENES UN BIZNIETO
Como ya te anuncié el pasado año Dios, nos ha mandado un ángel. Siete meses de edad tiene, y ya sabe de tu paso por la tierra. No habla ni entiende, sus ojos te miran fijamente todo el tiempo y tiene una sonrisa eterna en su rostro.
Yo he empezado a hablarle de su bisabuelo, con gestos, caras, anécdotas y todas esas travesuras que le hacíamos tú y yo a mis hijas, mientras mamá nos regañaba por detrás.
Cuando mamá y tu paseabais por el parque de María Luisa con Antoñito en el carrito, si, el día que se le perdió el zapatito. ¿Pensabais que de esa unión, nacerían cinco hijos y de esos hijos algún día saldrían nietos? Claro que sí, que tontería, os casasteis para tener hijos y los hijos más hijos y así sucesivamente.
Pero yo me refiero a otra cosa. Cuando hablo de que mi nieto, tu biznieto no me entiende. Hablo de ese lenguaje, ese subtexto, que se lee en la forma de hacer, en lo que me transmitías, sin hablar. En esa cruz invisible, que llevas en la vida, que invisible y ligera es en la niñez y terriblemente pesada y presente cuando van pasando los años y ayudar a los demás en que no sea tan pesada esa carga. En la forma de cogerla, en la fe que pongas y en la que repartas, ahí está la grandeza, cual labrador repartiendo semillas.
Eso es lo que quiero que perciba tu biznieto Aaron, espero estar a tu altura.
Por cierto, tu biznieto fue bautizado el 26 de Diciembre en Sevilla, por deseo expreso de tu nieta Paola y su marido Pablo
Te quiero Antonio Nieto, papa.
Joaquín Vidal
Mayo 2011
sábado, 2 de abril de 2011
Tita Julia
Tita, cuanto te echo de menos, cuantas cosas has vivido con mi madre.
En tu primer aliento de vida, sus jóvenes brazos te sostuvieron. Ahora, a mi madre, la siento cada minuto, cada hora, cada día, como la mejor madre del mundo, como nos pasa a todos los hijos. Ella, contigo, adquirió día a día, ese amor maternal que ahora vuelca sobre mí.
Tengo muchas ganas de verte, de poder andar, correr hacia ti y poder acariciar tu pelo rubio, tu risa y tu bonita voz.
Te preguntarás como se tantas cosas de ti, mi madre, me habla en susurros cada noche de una bella princesa, que canta con una voz de oro y que cuando puede abrazarla inunda su corazón con una bella canción.
Tita te quiero, ven pronto.
sábado, 26 de marzo de 2011
Tenemos que conseguir que todos protejamos la tierra
Risa Aoki, se encamina diligentemente a su casa en el pueblo de Kanova al sur de Japón. Son las doce de la mañana del día 10 de Marzo de 2011. Se siente feliz, acaba de comprar una bonita caja de velas, de cera. Es su sorpresa para celebrar “La Hora del Planeta”, se reunirán todos juntos, sus nietas, Haruna e Hina, su hija Miyu y el marido de esta Haruto. Con cuidado llega a la casa, las nietas juegan en la calle, ella se dirige diligente a su habitación no quiere que descubran su sorpresa.
Al terminar de cenar, Risa, después de besar a Miyu, su hija y Haruto, su yerno, se dirige a la habitación donde duerme con sus nietas, esta noche como siempre, les contará un cuento.
Son las 5, 35 de la madrugada del 11 de Marzo de 2011, la familia duerme al completo, de pronto un temblor leve al principio, Risa, se despierta bruscamente, sin pensarlo salta de la cama y despierta a sus nietas, el temblor va en aumento, las niñas lloran asustadas, Misa, grita sus nombres y el de su hija e intenta salir al salón para reunirse con ella y su marido, pero un terrible rugido, que derriba la pared de la habitación la hace desistir. Agarra fuerte a las niñas y sale corriendo a la calle, la escena es dantesca, edificios derribados, gente corriendo y el temblor que no cesa. Empieza a caminar a toda prisa, necesita llegar a campo abierto, su obsesión es encontrar un risco elevado. Sus nietas agarradas a su abuela, lloran pero no dejan de caminar. Por fin parece que el temblor va aminorando su intensidad, pero Risa, redobla aún más su carrera. –No podemos parar ahora, todos a las montañas, deprisa-.
Por fin llegan a una altura considerable, abajo en el valle, el pueblo parece haber recibido la visita de un gigante, hay edificios en pie, pero la gran mayoría, aparecen destruidos, algunos incendios y explosiones se suceden. Los habitantes del pueblo, no saben lo que ha pasado, algunos están al lado de las que fueron sus casas, buscando a sus familiares, otros corren despavoridos, en busca de un lugar seguro.
Risa, llora en silencio, sin lágrimas, está rota por dentro, su hija y su marido, no aparecen, confía en que aparecerán. Sus nietas no dejan de preguntarles por ellos. Haruka, la mayor, le pregunta -¿por qué has querido subir aquí, tan deprisa abuelita? Como si la tierra quisiera responder, un nuevo temblor, Risa mira al horizonte, un sonido infernal, se abre paso, el mar avanza terrorífico, arrastrando todo a su paso, casas, coches, barcos, personas. Inexorable, va cubriendo el pueblo, con un manto negro, al principio, gritos, pero ahora, se va haciendo el silencio, todas las personas congregadas en la montañas, se han convertido en estatuas, incrédulas, llorando, piensan que es el fin del mundo.
Son las 10 de la mañana, ha amanecido hace un par de horas, las niñas duermen en el regazo de su abuela. Risa, mira sobrecogida, Kanova, su pueblo está sumergido, el mar ha tomado posesión, reclamando lo que los seres humanos, creíamos erróneamente que era nuestro. A su alrededor, miles de personas, lloran, rezan y maldicen su mala suerte. Ella no deja de pedir por su hija y su marido, que aparezcan. Dios, debe ser comprensivo, ella con 81 años, ya ha vivido bastante, sus nietas necesitan a sus padres, llévame a mí y trae aquí a ellos.
Hoy es 26 de Marzo, han pasado dos semanas desde el terremoto, Risa se ha acomodado en un campamento improvisado a unos 10 kilómetros de Kanova, no ha perdido la esperanza de encontrar a su hija, pero cada día que pasa lo ve más difícil. Volver a empezar. Por otros motivos, absolutamente diferentes, la vida, le pide volver a empezar. Hace 66 años, el seis de Agosto de 1945, dos bombas atómicas cayeron sobre Japón. Ese día, después de ver y sufrir las consecuencias se juró a sí misma, que la vida en este mundo tenía que ser de otro modo. No podíamos seguir extrayendo los recursos de la tierra e inventando artilugios, capaces de destruir un mundo, que ella, lo supo, después de ver las consecuencias, no nos pertenecía a nosotros. Ella desde entonces lo tomó como un préstamo, este mundo con todos sus recursos se tenía que mantener, para sus hijos y los hijos de sus hijos y así sucesivamente. Por eso esta noche, había caminado con sus nietas y dos trozos de vela, los quince kilómetros que la separaban de su pueblo para a las 20,30h encender las velas.
En lo que fue su casa, se arrodillaron, muchos vecinos, habían pensado lo mismo. Encendieron sus velas, el espectáculo era impresionante, un cielo tachonado de estrellas, un pueblo entero destruido, miles de personas en silencio cogidas de las manos, a las luz de las velas, la tierra, les había mandado un mensaje tajante. Durante la hora que las viejas velas sostuvieran en sus pábilos su pequeña luz, el mensaje para proteger la tierra, debía crecer en el corazón de las personas que entrelazaban sus manos, debía crecer la solidaridad con su tierra.
Risa, se abrazó a sus nietas, fuerte, muy fuerte, quería transmitirle la fuerza que sus pies descalzos recibían de la tierra y mirando con los ojos borrosos por dos lagrimas que nacían les dijo,-Tenéis que prometerme qué vais a proteger la tierra-. Esa pequeña luz que nace en estas velas, tenéis que convertirla en hoguera, para contar al mundo lo que aquí ha ocurrido y conseguir que todos protejamos la tierra, no nos pertenece.
Joaquín Vidal 26/3/2011
Al terminar de cenar, Risa, después de besar a Miyu, su hija y Haruto, su yerno, se dirige a la habitación donde duerme con sus nietas, esta noche como siempre, les contará un cuento.
Son las 5, 35 de la madrugada del 11 de Marzo de 2011, la familia duerme al completo, de pronto un temblor leve al principio, Risa, se despierta bruscamente, sin pensarlo salta de la cama y despierta a sus nietas, el temblor va en aumento, las niñas lloran asustadas, Misa, grita sus nombres y el de su hija e intenta salir al salón para reunirse con ella y su marido, pero un terrible rugido, que derriba la pared de la habitación la hace desistir. Agarra fuerte a las niñas y sale corriendo a la calle, la escena es dantesca, edificios derribados, gente corriendo y el temblor que no cesa. Empieza a caminar a toda prisa, necesita llegar a campo abierto, su obsesión es encontrar un risco elevado. Sus nietas agarradas a su abuela, lloran pero no dejan de caminar. Por fin parece que el temblor va aminorando su intensidad, pero Risa, redobla aún más su carrera. –No podemos parar ahora, todos a las montañas, deprisa-.
Por fin llegan a una altura considerable, abajo en el valle, el pueblo parece haber recibido la visita de un gigante, hay edificios en pie, pero la gran mayoría, aparecen destruidos, algunos incendios y explosiones se suceden. Los habitantes del pueblo, no saben lo que ha pasado, algunos están al lado de las que fueron sus casas, buscando a sus familiares, otros corren despavoridos, en busca de un lugar seguro.
Risa, llora en silencio, sin lágrimas, está rota por dentro, su hija y su marido, no aparecen, confía en que aparecerán. Sus nietas no dejan de preguntarles por ellos. Haruka, la mayor, le pregunta -¿por qué has querido subir aquí, tan deprisa abuelita? Como si la tierra quisiera responder, un nuevo temblor, Risa mira al horizonte, un sonido infernal, se abre paso, el mar avanza terrorífico, arrastrando todo a su paso, casas, coches, barcos, personas. Inexorable, va cubriendo el pueblo, con un manto negro, al principio, gritos, pero ahora, se va haciendo el silencio, todas las personas congregadas en la montañas, se han convertido en estatuas, incrédulas, llorando, piensan que es el fin del mundo.
Son las 10 de la mañana, ha amanecido hace un par de horas, las niñas duermen en el regazo de su abuela. Risa, mira sobrecogida, Kanova, su pueblo está sumergido, el mar ha tomado posesión, reclamando lo que los seres humanos, creíamos erróneamente que era nuestro. A su alrededor, miles de personas, lloran, rezan y maldicen su mala suerte. Ella no deja de pedir por su hija y su marido, que aparezcan. Dios, debe ser comprensivo, ella con 81 años, ya ha vivido bastante, sus nietas necesitan a sus padres, llévame a mí y trae aquí a ellos.
Hoy es 26 de Marzo, han pasado dos semanas desde el terremoto, Risa se ha acomodado en un campamento improvisado a unos 10 kilómetros de Kanova, no ha perdido la esperanza de encontrar a su hija, pero cada día que pasa lo ve más difícil. Volver a empezar. Por otros motivos, absolutamente diferentes, la vida, le pide volver a empezar. Hace 66 años, el seis de Agosto de 1945, dos bombas atómicas cayeron sobre Japón. Ese día, después de ver y sufrir las consecuencias se juró a sí misma, que la vida en este mundo tenía que ser de otro modo. No podíamos seguir extrayendo los recursos de la tierra e inventando artilugios, capaces de destruir un mundo, que ella, lo supo, después de ver las consecuencias, no nos pertenecía a nosotros. Ella desde entonces lo tomó como un préstamo, este mundo con todos sus recursos se tenía que mantener, para sus hijos y los hijos de sus hijos y así sucesivamente. Por eso esta noche, había caminado con sus nietas y dos trozos de vela, los quince kilómetros que la separaban de su pueblo para a las 20,30h encender las velas.
En lo que fue su casa, se arrodillaron, muchos vecinos, habían pensado lo mismo. Encendieron sus velas, el espectáculo era impresionante, un cielo tachonado de estrellas, un pueblo entero destruido, miles de personas en silencio cogidas de las manos, a las luz de las velas, la tierra, les había mandado un mensaje tajante. Durante la hora que las viejas velas sostuvieran en sus pábilos su pequeña luz, el mensaje para proteger la tierra, debía crecer en el corazón de las personas que entrelazaban sus manos, debía crecer la solidaridad con su tierra.
Risa, se abrazó a sus nietas, fuerte, muy fuerte, quería transmitirle la fuerza que sus pies descalzos recibían de la tierra y mirando con los ojos borrosos por dos lagrimas que nacían les dijo,-Tenéis que prometerme qué vais a proteger la tierra-. Esa pequeña luz que nace en estas velas, tenéis que convertirla en hoguera, para contar al mundo lo que aquí ha ocurrido y conseguir que todos protejamos la tierra, no nos pertenece.
Joaquín Vidal 26/3/2011
domingo, 20 de marzo de 2011
NOS LA HAN VUELTO A JUGAR
Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar. Han declarado una guerra a otro país, para defender sus intereses económicos. Hasta hace pocas semanas, el dictador libio, era recibido en todas las cancillerías europeas, con grandes honores y ahora a Occidente no le interesa. Pretextando la defensa de la población libia, han apoyado el ataque y yo me pregunto, todos estos años, que esa misma población ha estado bajo la férrea bota de Gadafi, ¿donde han estado las democracias occidentales?
He empezado con “Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar” porque esta enérgica actuación de los gobiernos europeos la echamos de menos los españoles en el año 1936. Un grupo de generales y civiles facciosos, empezó una guerra civil contra un gobierno legítimamente elegido por el pueblo español. ¿Por qué no intervinieron entonces? ¿ Porque no intervinieron una vez terminada la II Guerra Mundial.
Irónicamente, años después, en la más virulenta cruzada de ETA contra la naciente democracia española, Francia se convirtió en el santuario de los etarras, dando cobijo y apoyo a los mismos.
En el caso de España -personalmente creo que es un gran error- hemos corrido para situarnos al lado de los agresores.
Pueblo Libio, saldréis de una dictadura para recibir a otro dictador, pero este, apoyado por Occidente.
He empezado con “Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar” porque esta enérgica actuación de los gobiernos europeos la echamos de menos los españoles en el año 1936. Un grupo de generales y civiles facciosos, empezó una guerra civil contra un gobierno legítimamente elegido por el pueblo español. ¿Por qué no intervinieron entonces? ¿ Porque no intervinieron una vez terminada la II Guerra Mundial.
Irónicamente, años después, en la más virulenta cruzada de ETA contra la naciente democracia española, Francia se convirtió en el santuario de los etarras, dando cobijo y apoyo a los mismos.
En el caso de España -personalmente creo que es un gran error- hemos corrido para situarnos al lado de los agresores.
Pueblo Libio, saldréis de una dictadura para recibir a otro dictador, pero este, apoyado por Occidente.
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