La puerta entreabierta, el zócalo a media altura, protegido por una madera barnizada, un azul más intenso en la parte de abajo de la pared combinado con otro más claro hasta el techo, estaba en un hospital. La cabeza me dolía terriblemente. Solo en una habitación, que raro, normalmente se compartía con tres o cuatro personas. ¿Pero qué demonios había pasado? Se palpó el resto del cuerpo hasta donde alcanzaba, no, no tenía nada roto, parece que solo tenía lesiones en la cabeza. Levanto la sabana, quería identificar por la ropa quien era, que había pasado, no recordaba nada. De pronto escucho ruido en la puerta y el picaporte giró despacio, cerro los ojos, dejando solo una ranura. Una enfermera entró seguida de dos individuos, hablaban en voz baja, el que entró primero detrás de la mujer, asentía con la cabeza, ella le daba instrucciones, mientras la miraba fijamente, en sus ojos un velo de preocupación ¿Quién serían esos dos tipos? Su aspecto no le tranquilizaba, sus ropas y maneras por lo poco que había podido ver, eran de dos “buscavidas” Dios mío que dolor de cabeza. De pronto uno de ellos se acercó, le abrazó y medio llorando le pedía perdón, ¿pero porque? ¿Lo habían atropellado, iban a matarlo? Empezó a sudar. El otro individuo, miraba continuamente por la ventana y se frotaba el pelo, parecía un gesto mecánico. Enseguida los dos le dieron un último abrazo y salieron, el del pelo al salir le decía ¡Oh Dios mío, dios mío!! Mientras se frotaba el pelo!
No habían pasado más de dos minutos y la puerta se volvió a abrir, un médico entró seguido de la misma enfermera. Vamos a ver, -Braulio, como estas, le dijo él mientras miraba el historial- nada hombre nada, un fuerte golpe en la cabeza, el examen no revela ningún daño, vamos a tenerlo 24 h en observación y después a casa, le dijo a la enfermera y salieron.
Braulio, se llamaba Braulio. En ese momento un torrente de información se abrió paso en su cerebro, su vida pasó en segundos y se acordó lo que había pasado, empezó a reírse al recordar la escena de la reciente visita. Poco a poco se fue tranquilizando.
De pronto entre esos recuerdos, inevitablemente se acordó de Loli. Ayer estuvo a punto de hablar con Benito, ese infame mujeriego, borracho, despreciable. Yo trabajaba de seguridad el día que Loli y él se conocieron en el campo del Betis. Yo me enamore de ella y él la sedujo.
Después hable varias veces con ella, mientras la veía como se iba autodestruyendo día a día y el malnacido de Benito la ignoraba. Hace unos días Loli le escribió unas pocas líneas, palabras de una desesperada, de alguien que no espera nada más de la vida. Él le ayudaría a recomponer su vida, solo ella y yo.
Este es el mar, ¿sientes como te mece? nunca he podido, ni puedo, pedir que las olas sean grandes o pequeñas, que no llueva o que el viento amaine.
Siempre debo pero no siempre quiero o puedo, untar de grasa las hendiduras, pintar y repintar, recoger trozos de otras naves hundidas tras el temporal, alegrarme o llorar cuando en el horizonte diviso una vela.
A veces, he recogido a un naufrago, hemos navegado pero cuando no habían pasado más que unas pocas horas, la embarcación se hacía más y más pequeña. A gritos hemos tomado una decisión, acercarnos a un puerto y terminar con esta convivencia, o eso o saltar por la borda.
Hoy no quiero recoger a nada ni a nadie más, solo recoger el agua de lluvia, pescar y comer lo necesario para perderme en este mar.
Agosto 2011
He querido volcar en esta ventana, lo que escribo. Ni estan todos los que son, ni son todos los que estan, pero poco a poco ire recopilando y publicando.
miércoles, 10 de agosto de 2011
domingo, 7 de agosto de 2011
LA VIDA ES UN LABERINTO, SIN SEÑALES
No he tenido más remedio que sentarme en este banco, lo he vuelto a sentir, un escalofrió me recorre la espina dorsal, en el cuello, una rigidez molesta pero apenas dolorosa atenaza los músculos del cuello. El sol del Mediterráneo, baña mi cuerpo, solo necesito unos minutos para recuperarme físicamente, el ánimo, mi ánimo, sin que yo pueda gobernarlo, ese, tardará más, tanto o tan poco que no puedo saberlo.
Las personas que pasean a mí alrededor, no me prestan atención, es tan habitual, estar sentada una mañana de primavera al sol, frente al mar en esta parte de esta ciudad. Si pudieran ¿si pudieran? Quiero decir si yo pudiera penetrar en mi interior, encontrar el principio y lo que más deseo, el fin de este insufrible martirio y ofrecerlo a mis seres queridos. Me doy cuenta a veces, que otra mujer sale a ratos de mi interior, una mujer desconocida con un temperamento extraño, desconocida incluso para mi, pero esa ansiedad, ese desanimo, tiene sus garras clavadas en mí y sinceramente lucho cada hora, cada minuto para dejarlo atrás. Dicen que es el mal de nuestro tiempo, que a la mayoría de personas le ocurre con más o menos intensidad. He dado un paso muy importante, pedir ayuda médica, dicen que es el principio del fin, la luz al final del tunel.
El sol me ha fortalecido, voy a volver a intentarlo, lo mejor que tengo, mi voluntad; voluntad fortalecida por mi pareja, mi hijo y mi hija pequeña, que en silencio, me acompañan en este transito que pronto voy a dejar atrás.
Amelia Salmerón
Enero 2010
Las personas que pasean a mí alrededor, no me prestan atención, es tan habitual, estar sentada una mañana de primavera al sol, frente al mar en esta parte de esta ciudad. Si pudieran ¿si pudieran? Quiero decir si yo pudiera penetrar en mi interior, encontrar el principio y lo que más deseo, el fin de este insufrible martirio y ofrecerlo a mis seres queridos. Me doy cuenta a veces, que otra mujer sale a ratos de mi interior, una mujer desconocida con un temperamento extraño, desconocida incluso para mi, pero esa ansiedad, ese desanimo, tiene sus garras clavadas en mí y sinceramente lucho cada hora, cada minuto para dejarlo atrás. Dicen que es el mal de nuestro tiempo, que a la mayoría de personas le ocurre con más o menos intensidad. He dado un paso muy importante, pedir ayuda médica, dicen que es el principio del fin, la luz al final del tunel.
El sol me ha fortalecido, voy a volver a intentarlo, lo mejor que tengo, mi voluntad; voluntad fortalecida por mi pareja, mi hijo y mi hija pequeña, que en silencio, me acompañan en este transito que pronto voy a dejar atrás.
Amelia Salmerón
Enero 2010
Cuéntame si alguna vez lloras, cuéntame como te va
El roce de cientos de zapatillas de esparto me despierta. La cera adherida al suelo hace que el sonido sea especial, mezclado con el humo de los cirios, el olor a azahar y el silencio que rodea el paso del señor Nazareno.
Todo eso unido a las sensaciones del resto de los cuatro sentidos entran en mi alma, “ a borbotones”. Se unen a mis recuerdos, a horas vividas, silencios de las personas que me rodean, que a veces gritamos juntos, que la vida nos pasa por encima, ora muy rápido, ora más lento.
Me pregunto ¿qué tabla de ejercicio, es la adecuada, como conseguir musculatura en el alma?
Te pido que vuelvas a nacer día a día, trences sentimientos, fortaleza física.Con solo ser como eres, no en mucho tiempo, las espinas se volverán rosas por donde caminaras, ora muy rápido, ora más lento.
El palio con manto azul se aleja con música celestial detrás, un año más le digo adiós, hasta el próximo, espero que entonces estemos en nuestro sitio.
A Nuria
Joaquín Vidal
Marzo 2008
Todo eso unido a las sensaciones del resto de los cuatro sentidos entran en mi alma, “ a borbotones”. Se unen a mis recuerdos, a horas vividas, silencios de las personas que me rodean, que a veces gritamos juntos, que la vida nos pasa por encima, ora muy rápido, ora más lento.
Me pregunto ¿qué tabla de ejercicio, es la adecuada, como conseguir musculatura en el alma?
Te pido que vuelvas a nacer día a día, trences sentimientos, fortaleza física.Con solo ser como eres, no en mucho tiempo, las espinas se volverán rosas por donde caminaras, ora muy rápido, ora más lento.
El palio con manto azul se aleja con música celestial detrás, un año más le digo adiós, hasta el próximo, espero que entonces estemos en nuestro sitio.
A Nuria
Joaquín Vidal
Marzo 2008
sábado, 30 de julio de 2011
Ricardo Capdevilla
Ricardo Capdevilla
Una noche calurosa, finales de Julio. Un teatro nuevo en una plaza antigua, una gran torre de iglesia enhiesta a su lado comparte de mala gana el espacio. En la plaza las mesas, sillas y una barra de bar con una gran bandeja de manzanas, rojas y amarillas recuerdan a las fiestas de los pueblos de los años sesenta. Cuando anochece la plaza reúne a una multitud de personas, forasteros y locales, la fiesta ha dado comienzo. Con muchas ganas, ilusión, emoción y nerviosismo, van entrando en el teatro.
En cuanto empieza el espectáculo, el público guarda silencio, como si estuvieran en la Real Maestranza, enseguida la aparición de Ricardo dibuja sonrisas que pronto se convierten en carcajadas. Ricardo, como maestro de ceremonias, armoniza, dirige y exterioriza los sentimientos que lleva dentro. Poco a poco, el público sin dejar de reírse, va compartiendo su soledad, su andar en la vida con pesadas cosas en su carrito. También se enamora, como él, fugazmente de una bella desconocida que desde la primera fila, extasiada, sigue sus movimientos por el escenario. Una breve conversación con un tendero del lugar da paso a su encuentro con su yo, que le lleva al final a ser él mismo e invitar a los presentes a que se le unan en esa constante lucha de encontrarse.
Los aplausos y gritos certifican la gran velada teatral a la que han asistido.
Al salir Ricardo, espera, quiere despedirse de su público esa primera noche con un gran abrazo, dejando con un roce de su piel un poco de él mismo.
En la plaza, avanzada la noche, casi de madrugada, un teatro nuevo en una plaza antigua, una gran torre de iglesia enhiesta a su lado comparte de mala gana el espacio, las mesas, sillas y una barra de bar con una gran bandeja de manzanas, rojas y amarillas recuerdan a las fiestas de los pueblos de los años sesenta.
Joaquín Vidal
Julio 2011
Una noche calurosa, finales de Julio. Un teatro nuevo en una plaza antigua, una gran torre de iglesia enhiesta a su lado comparte de mala gana el espacio. En la plaza las mesas, sillas y una barra de bar con una gran bandeja de manzanas, rojas y amarillas recuerdan a las fiestas de los pueblos de los años sesenta. Cuando anochece la plaza reúne a una multitud de personas, forasteros y locales, la fiesta ha dado comienzo. Con muchas ganas, ilusión, emoción y nerviosismo, van entrando en el teatro.
En cuanto empieza el espectáculo, el público guarda silencio, como si estuvieran en la Real Maestranza, enseguida la aparición de Ricardo dibuja sonrisas que pronto se convierten en carcajadas. Ricardo, como maestro de ceremonias, armoniza, dirige y exterioriza los sentimientos que lleva dentro. Poco a poco, el público sin dejar de reírse, va compartiendo su soledad, su andar en la vida con pesadas cosas en su carrito. También se enamora, como él, fugazmente de una bella desconocida que desde la primera fila, extasiada, sigue sus movimientos por el escenario. Una breve conversación con un tendero del lugar da paso a su encuentro con su yo, que le lleva al final a ser él mismo e invitar a los presentes a que se le unan en esa constante lucha de encontrarse.
Los aplausos y gritos certifican la gran velada teatral a la que han asistido.
Al salir Ricardo, espera, quiere despedirse de su público esa primera noche con un gran abrazo, dejando con un roce de su piel un poco de él mismo.
En la plaza, avanzada la noche, casi de madrugada, un teatro nuevo en una plaza antigua, una gran torre de iglesia enhiesta a su lado comparte de mala gana el espacio, las mesas, sillas y una barra de bar con una gran bandeja de manzanas, rojas y amarillas recuerdan a las fiestas de los pueblos de los años sesenta.
Joaquín Vidal
Julio 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Sentirte Andaluza
La sal, el yodo de esas playas, azota mi sentido del olfato cada vez que las visito.
¿Qué te parece el Mar Atlantico? ¿Es diferente a tu Mediterráneo?
son diferentes, la temperatura, la arena, las rocas, las gentes, todo, todo es diferente incluso el color del agua.
Se te nota que cuando pisas la arena de Chipiona, en menos de un segundo, recuperas tus raíces como si una energía que emerge de la tierra subiera por las plantas de tus pies. Te cambia el acento, te sientes andaluza. Yo, año tras año, alimento, al principio conscientemente y ahora solo con mirarte a los ojos, adivino, que estas deseando sentirte andaluza.
Cuando cruzas Despeñaperros y vuelves a tu hogar, recompones tu figura, guardas en tu corazón los días pasados y afrontas la vida con determinación sintiéndote de allí, de la tierra que te ha acogido y que hoy, también sientes tuya.
Esa dualidad perfecta, sin conflictos, cogiendo lo mejor de la cada cultura es la que te hace caminar por la vida a mi juicio, con soltura, sin presumir o avergonzarte de nada.
Hoy, cuando cumples quince años, soy feliz. Han pasado muchos años. No siempre podemos estar juntos, te echo de menos. Administramos nuestros encuentros con celo, cuando estamos separados vivimos, como si estuviéramos juntos cada día, cuando podemos vernos, nos abrazamos como si regresáramos de una salida de solo diez minutos. Hasta las despedidas las hemos convertido en algo rutinario procurando causar el menor daño posible en nuestros corazones.
Quince años, una adolescente en toda la extensión de la palabra. No sé qué decirte, yo los viví y quiero que tú lo vivas a tu manera y solo recordarte que tu padre está aquí. Una sola cosa, procura (no siempre se puede o se debe) que tu corazón y tu cerebro vayan a la par, solo eso.
En fin, mi pequeña andaluza, besos a millones. Feliz Cumpleaños Julia, de tu padre.
Joaquín Nieto 26/7/2011
¿Qué te parece el Mar Atlantico? ¿Es diferente a tu Mediterráneo?
son diferentes, la temperatura, la arena, las rocas, las gentes, todo, todo es diferente incluso el color del agua.
Se te nota que cuando pisas la arena de Chipiona, en menos de un segundo, recuperas tus raíces como si una energía que emerge de la tierra subiera por las plantas de tus pies. Te cambia el acento, te sientes andaluza. Yo, año tras año, alimento, al principio conscientemente y ahora solo con mirarte a los ojos, adivino, que estas deseando sentirte andaluza.
Cuando cruzas Despeñaperros y vuelves a tu hogar, recompones tu figura, guardas en tu corazón los días pasados y afrontas la vida con determinación sintiéndote de allí, de la tierra que te ha acogido y que hoy, también sientes tuya.
Esa dualidad perfecta, sin conflictos, cogiendo lo mejor de la cada cultura es la que te hace caminar por la vida a mi juicio, con soltura, sin presumir o avergonzarte de nada.
Hoy, cuando cumples quince años, soy feliz. Han pasado muchos años. No siempre podemos estar juntos, te echo de menos. Administramos nuestros encuentros con celo, cuando estamos separados vivimos, como si estuviéramos juntos cada día, cuando podemos vernos, nos abrazamos como si regresáramos de una salida de solo diez minutos. Hasta las despedidas las hemos convertido en algo rutinario procurando causar el menor daño posible en nuestros corazones.
Quince años, una adolescente en toda la extensión de la palabra. No sé qué decirte, yo los viví y quiero que tú lo vivas a tu manera y solo recordarte que tu padre está aquí. Una sola cosa, procura (no siempre se puede o se debe) que tu corazón y tu cerebro vayan a la par, solo eso.
En fin, mi pequeña andaluza, besos a millones. Feliz Cumpleaños Julia, de tu padre.
Joaquín Nieto 26/7/2011
viernes, 15 de julio de 2011
Feliz cumpleaños Julia
Veintiséis mil adioses entregados y recibidos en estos quince años
Siete veces he visto sombras en tu rostro.
Mil besos me han transmitido tus ojos.
Novecientos suspiros por tu cercanía o lejanía.
Noventa veces he pensado en tirar la toalla.
Seis veces que no recuerdo haber dejado de pensar en ti en estos quince años.
Junto a ti, uno más de tus cabellos quiero ser.
Libre no quiero ser, solo estar junto a ti.
Idas y venidas por tu corazón.
A voces voy gritando. FELIZ QUINCE CUMPLEAÑOS, MI JULIA 2011
Joaquín Vidal
Julio 2011
Julio 2011
Veintiséis mil adioses entregados y recibidos en estos quince años.
Siete veces he visto sombras en tu rostro en estos quince años.
Mil besos me han transmitido tus ojos en estos quince años.
Novecientos suspiros por tu cercanía o lejanía en estos quince años.
Noventa veces he pensado en tirar la toalla en estos quince años.
Seis veces que no recuerdo que he dejado de pensar en ti en estos quince años.
Junto a ti,
Uno más de tus cabellos quiero ser,
Libre no quiero ser, solo estar junto a ti
Idas y venidas por tu corazón
A voces voy gritando,
FELIZ QUINCE CUMPLEAÑOS, MI JULIA 2011
Joaquín Vidal
Julio 2011
Siete veces he visto sombras en tu rostro en estos quince años.
Mil besos me han transmitido tus ojos en estos quince años.
Novecientos suspiros por tu cercanía o lejanía en estos quince años.
Noventa veces he pensado en tirar la toalla en estos quince años.
Seis veces que no recuerdo que he dejado de pensar en ti en estos quince años.
Junto a ti,
Uno más de tus cabellos quiero ser,
Libre no quiero ser, solo estar junto a ti
Idas y venidas por tu corazón
A voces voy gritando,
FELIZ QUINCE CUMPLEAÑOS, MI JULIA 2011
Joaquín Vidal
Julio 2011
lunes, 4 de julio de 2011
Me pregunto quien hizo la foto
Tengo que salir un rato, cruzar la plaza y sentarme en el bar de Manolo. Todos los acontecimientos de hoy, me tienen machacada.
Loli, sin siquiera despedirse, cruzo el pasillo, en su mano dos billetes de 20 euros bien apretados. La gente que espera en el descansillo de la escalera le hace sitio, ella, tambaleándose y con la otra mano libre, agarrándose los dos últimos botones de la bata. En los pies unas zapatillas de tela, coronadas con una pelusa rosa fuerte. Baja los escalones como puede. En la puerta de la calle, pequeños grupos reunidos, murmurando; le da igual, hace muchos meses que decidió dejar salir a la verdadera Loli.
Se ha bebido los restos de la ginebra que le sobró de anoche. Totalmente alcoholizada, camina con paso inseguro por la plaza en dirección al bar, de pronto, se le acerca un chico joven, - Oiga por favor, ¿nos puede hacer una foto? Loli, hace un esfuerzo por girar la cabeza e identificar el lugar de donde le hablan. – Mmmm ¿una foto? Un chico joven de unos 30 años le tendía la mano con la cámara. Detrás un grupo de unas doce personas, se posicionaban en el pórtico de la iglesia. Los más jóvenes ocupando el escalón más bajo. Loli, con mano temblorosa y armándose de valor, se acercó la cámara a la cara y disparó. Le devolvió la cámara al joven que se la dio y sin siquiera mirar atrás cruzó rápidamente la plaza y se metió en el bar de Manolo.
-Manolo, ponme un copazo- dijo Loli, -¿un copazo?- le respondió el camarero. Loli se irritó, más por la voz extraña que había pronunciado esas palabras, que por la tardanza en poner la copa. En ese momento un fuerte dolor le atravesó la cabeza, solo quería su copa, beber y beber, no hablar, quería alguien en la barra que le pusiera copa tras copa, en silencio. La que hablaría sería ella. - Ponme una copa de ginebra y deja la botella a mano y me vas sirviendo cuando veas que el vaso está vacío- y lo más importante, siguió Loli, - en silencio, no quiero preguntas- y diciéndole esto le arrojó los dos billetes arrugados que tenía en su mano.
Cuando se había bebido el primer vaso, empezó a relatar una letanía. Muchacho, tu no me conoces, esta Loli, no siempre ha sido así. Ahora, estoy aquí, soy un resto del naufragio de Benito, mi marido, si mi marido, bueno no estamos casados, pero como si lo estuviéramos. Diez años llevo con él, diez años que me han parecido toda una vida, aunque si te soy sincera, desde hace tres, si tres años, desde que… - en ese momento se bebió de golpe el vaso de ginebra y se puso a llorar desconsoladamente- maldito cabrón. Hace diez años, yo, la Loli, era una mujer deseada por todos, tenía una carrera, una vida, decenas de hombres tras mis pasos, dinero, fama, coches, jajajjaj, pero una noche, cuando el Real Betis Balompié ganó la Copa del Rey, me invitaron al palco del Estadio, si esa noche estaba yo allí.
Al principio, no me fijé en el, era un camarero más del catering, pero su porte distinguido, sus modales, sus maneras, no sé qué historia me contó entre canapé y copa, lo cierto es que terminamos follando como locos en el servicio Vip del palco. Ese polvo siguió a otro, en otro sitio otro día y al final se me metió en la sangre y a partir de ahí fue como una droga para mí. Lo que sigue, es la historia de la vida misma, el alcohol y la droga fue sustituyendo al sexo, sus maneras, sus buenos modales, dejaron paso a los insultos y a la indiferencia. Ahora dice que lo que nos diferencia es su linaje, que es vizconde jajajajaj. Al decir esto Loli, tiró la botella, cayendo al suelo pesadamente.
Joaquin Vidal- Julio 2011
Loli, sin siquiera despedirse, cruzo el pasillo, en su mano dos billetes de 20 euros bien apretados. La gente que espera en el descansillo de la escalera le hace sitio, ella, tambaleándose y con la otra mano libre, agarrándose los dos últimos botones de la bata. En los pies unas zapatillas de tela, coronadas con una pelusa rosa fuerte. Baja los escalones como puede. En la puerta de la calle, pequeños grupos reunidos, murmurando; le da igual, hace muchos meses que decidió dejar salir a la verdadera Loli.
Se ha bebido los restos de la ginebra que le sobró de anoche. Totalmente alcoholizada, camina con paso inseguro por la plaza en dirección al bar, de pronto, se le acerca un chico joven, - Oiga por favor, ¿nos puede hacer una foto? Loli, hace un esfuerzo por girar la cabeza e identificar el lugar de donde le hablan. – Mmmm ¿una foto? Un chico joven de unos 30 años le tendía la mano con la cámara. Detrás un grupo de unas doce personas, se posicionaban en el pórtico de la iglesia. Los más jóvenes ocupando el escalón más bajo. Loli, con mano temblorosa y armándose de valor, se acercó la cámara a la cara y disparó. Le devolvió la cámara al joven que se la dio y sin siquiera mirar atrás cruzó rápidamente la plaza y se metió en el bar de Manolo.
-Manolo, ponme un copazo- dijo Loli, -¿un copazo?- le respondió el camarero. Loli se irritó, más por la voz extraña que había pronunciado esas palabras, que por la tardanza en poner la copa. En ese momento un fuerte dolor le atravesó la cabeza, solo quería su copa, beber y beber, no hablar, quería alguien en la barra que le pusiera copa tras copa, en silencio. La que hablaría sería ella. - Ponme una copa de ginebra y deja la botella a mano y me vas sirviendo cuando veas que el vaso está vacío- y lo más importante, siguió Loli, - en silencio, no quiero preguntas- y diciéndole esto le arrojó los dos billetes arrugados que tenía en su mano.
Cuando se había bebido el primer vaso, empezó a relatar una letanía. Muchacho, tu no me conoces, esta Loli, no siempre ha sido así. Ahora, estoy aquí, soy un resto del naufragio de Benito, mi marido, si mi marido, bueno no estamos casados, pero como si lo estuviéramos. Diez años llevo con él, diez años que me han parecido toda una vida, aunque si te soy sincera, desde hace tres, si tres años, desde que… - en ese momento se bebió de golpe el vaso de ginebra y se puso a llorar desconsoladamente- maldito cabrón. Hace diez años, yo, la Loli, era una mujer deseada por todos, tenía una carrera, una vida, decenas de hombres tras mis pasos, dinero, fama, coches, jajajjaj, pero una noche, cuando el Real Betis Balompié ganó la Copa del Rey, me invitaron al palco del Estadio, si esa noche estaba yo allí.
Al principio, no me fijé en el, era un camarero más del catering, pero su porte distinguido, sus modales, sus maneras, no sé qué historia me contó entre canapé y copa, lo cierto es que terminamos follando como locos en el servicio Vip del palco. Ese polvo siguió a otro, en otro sitio otro día y al final se me metió en la sangre y a partir de ahí fue como una droga para mí. Lo que sigue, es la historia de la vida misma, el alcohol y la droga fue sustituyendo al sexo, sus maneras, sus buenos modales, dejaron paso a los insultos y a la indiferencia. Ahora dice que lo que nos diferencia es su linaje, que es vizconde jajajajaj. Al decir esto Loli, tiró la botella, cayendo al suelo pesadamente.
Joaquin Vidal- Julio 2011
lunes, 6 de junio de 2011
BAJO PALIO
Hola amigos. Estoy de vuelta en casa con las 11 paletillas. No penséis que ha sido por gusto, no. Esta mañana he salido muy temprano de casa, cargado con un gran saco lleno de paletillas. Me dirigí a un populoso barrio en el extrarradio de Sevilla, me vais a permitir que obvie el nombre.
Pues bien, la mañana era calurosa a pesar de la hora. Me dirigí directamente a la parroquia del barrio y al cruzar la calle, vi a lo lejos un salto atrás en el tiempo, una imagen traída de los años 70.
Un grupo de mujeres avanzaban con un velo en la cabeza, precedidas de un sacristán con una gran cruz horizontal, flanqueado por dos monaguillos con los incensarios. Detrás un grupo de hombres, cargaban con un palio, bajo el que iba D. Cristóbal, el párroco al que iba a ofrecer mi cargamento. Detrás, una banda de música, entonaba himnos religiosos.
No podía creer lo que veía, en el siglo XXI, en un barrio de Sevilla, seguía existiendo ese ritual, que yo lo tenía asociado a las mañanas del Corpus de mi niñez.
Pero ahí no acaba todo, seguí a prudente distancia ala comitiva que se dirigió a un domicilio, del barrio. En la puerta catorce o quince personas esperaban con gesto serio. Yo sudando por la caminata y el esfuerzo de la carga, me situé debajo de un naranjo. Estaba extasiado con la estampa y quería interrogar a D. Cristóbal. Quería saber quién era ese personaje. Porque la Santa Iglesia, enviaba esta comitiva.
Estuve aproximadamente unos cuarenta y cinco minutos escuchando a ratos a la banda. Pasado ese tiempo, salió D. Cristóbal, bendijo a los allí presentes, despidió el palio y se fue caminando en dirección contraria. Me apresuré todo lo que pude, -Don Cristobal, D. Cristóbal, lo llame a gritos-, el se volvió, -Joaquín, ¿qué haces por aquí?, me dijo alargando la mano para que se la besara-. Don Cristóbal, he venido a traerle una cosa, pero no sabía que en Sevilla…. – ¿que en Sevilla, seguían existiendo estas cosas?-, D. Cristóbal, más que eso, -¿Quién era esa persona, a la que Vd. ha visitado, un alto jerarca venido a menos?.
Vamos a tomar un café y te cuento, tengo tiempo antes de la misa de una, y por cierto, ¿que llevas en ese saco? – D. Cristóbal, cuénteme y después hablamos de mi cargamento, le dije yo-.
Bien hijo mío, en esa casa vive Benito, alias el Vizconde. Su padre fué un viejo amigo, estuvo durante años de portero en el glorioso Estadio del Real Betis Balompie,Benito Villamarin, nombre que lleva en honor a su presidente.
Pues bien, este hombre, quiso ponerle a su primogénito, Benito . Joaquin, en esa casa, ha ocurrido una desgracia muy grande, desgracia que no puedo contarte ahora. El padre de Benito, estuvo conmigo en los gloriosos días del alzamiento nacional, en Sevilla, codo con codo, limpiando la ciudad de rojos. – Pero D. Cristóbal, le dije yo, ¿ya empezamos con las batallitas? – Calla, coño, que sigo, me dijo, saboreando su café, aliñado con buen trago de Cazalla.
Yo he cumplido con un amigo, a su familia, se le avecinan horas muy difíciles. Su hijo, en compañía del “Cuneta” y ese diablo de “Rodrigo”, han cruzado esa línea invisible, que toda persona honrada debe respetar, te digo más, en la puerta entre el gentío, dos putas, si, si, como te lo digo dos putones, mirandome descaradamente. En ese momento, si no hubiera ido bajo palio, saco la pistola y pongo orden en esa casa, me dijo con la cara roja por la ira.
Bueno Joaquín, tengo que irme, No te acerque por aquí, no es buen momento y…. en un par de meses, sabrás el desenlace de lo que he venido a hacer aquí. Es algo gordo muy gordo, en el que está implicado medio barrio y que atenta directamente contra un Imperio, no te digo más. – Por cierto, ¿qué me has traído?- me dijo mientras se arremangaba la capa y se calaba el sombrero. –Nada, nada D. Cristóbal, un encargo mío, para otra persona, le dije- mientras le besaba la mano.
Mientras se alejaba, intrigado y con mi saco al hombro decidí, volver sobre mis pasos y esperar en mi casa comiendo jamón el desenlace de esta historia , que me acababa de contar don Cristóbal.
Joaquín Vidal 5-6-2011
Pues bien, la mañana era calurosa a pesar de la hora. Me dirigí directamente a la parroquia del barrio y al cruzar la calle, vi a lo lejos un salto atrás en el tiempo, una imagen traída de los años 70.
Un grupo de mujeres avanzaban con un velo en la cabeza, precedidas de un sacristán con una gran cruz horizontal, flanqueado por dos monaguillos con los incensarios. Detrás un grupo de hombres, cargaban con un palio, bajo el que iba D. Cristóbal, el párroco al que iba a ofrecer mi cargamento. Detrás, una banda de música, entonaba himnos religiosos.
No podía creer lo que veía, en el siglo XXI, en un barrio de Sevilla, seguía existiendo ese ritual, que yo lo tenía asociado a las mañanas del Corpus de mi niñez.
Pero ahí no acaba todo, seguí a prudente distancia ala comitiva que se dirigió a un domicilio, del barrio. En la puerta catorce o quince personas esperaban con gesto serio. Yo sudando por la caminata y el esfuerzo de la carga, me situé debajo de un naranjo. Estaba extasiado con la estampa y quería interrogar a D. Cristóbal. Quería saber quién era ese personaje. Porque la Santa Iglesia, enviaba esta comitiva.
Estuve aproximadamente unos cuarenta y cinco minutos escuchando a ratos a la banda. Pasado ese tiempo, salió D. Cristóbal, bendijo a los allí presentes, despidió el palio y se fue caminando en dirección contraria. Me apresuré todo lo que pude, -Don Cristobal, D. Cristóbal, lo llame a gritos-, el se volvió, -Joaquín, ¿qué haces por aquí?, me dijo alargando la mano para que se la besara-. Don Cristóbal, he venido a traerle una cosa, pero no sabía que en Sevilla…. – ¿que en Sevilla, seguían existiendo estas cosas?-, D. Cristóbal, más que eso, -¿Quién era esa persona, a la que Vd. ha visitado, un alto jerarca venido a menos?.
Vamos a tomar un café y te cuento, tengo tiempo antes de la misa de una, y por cierto, ¿que llevas en ese saco? – D. Cristóbal, cuénteme y después hablamos de mi cargamento, le dije yo-.
Bien hijo mío, en esa casa vive Benito, alias el Vizconde. Su padre fué un viejo amigo, estuvo durante años de portero en el glorioso Estadio del Real Betis Balompie,Benito Villamarin, nombre que lleva en honor a su presidente.
Pues bien, este hombre, quiso ponerle a su primogénito, Benito . Joaquin, en esa casa, ha ocurrido una desgracia muy grande, desgracia que no puedo contarte ahora. El padre de Benito, estuvo conmigo en los gloriosos días del alzamiento nacional, en Sevilla, codo con codo, limpiando la ciudad de rojos. – Pero D. Cristóbal, le dije yo, ¿ya empezamos con las batallitas? – Calla, coño, que sigo, me dijo, saboreando su café, aliñado con buen trago de Cazalla.
Yo he cumplido con un amigo, a su familia, se le avecinan horas muy difíciles. Su hijo, en compañía del “Cuneta” y ese diablo de “Rodrigo”, han cruzado esa línea invisible, que toda persona honrada debe respetar, te digo más, en la puerta entre el gentío, dos putas, si, si, como te lo digo dos putones, mirandome descaradamente. En ese momento, si no hubiera ido bajo palio, saco la pistola y pongo orden en esa casa, me dijo con la cara roja por la ira.
Bueno Joaquín, tengo que irme, No te acerque por aquí, no es buen momento y…. en un par de meses, sabrás el desenlace de lo que he venido a hacer aquí. Es algo gordo muy gordo, en el que está implicado medio barrio y que atenta directamente contra un Imperio, no te digo más. – Por cierto, ¿qué me has traído?- me dijo mientras se arremangaba la capa y se calaba el sombrero. –Nada, nada D. Cristóbal, un encargo mío, para otra persona, le dije- mientras le besaba la mano.
Mientras se alejaba, intrigado y con mi saco al hombro decidí, volver sobre mis pasos y esperar en mi casa comiendo jamón el desenlace de esta historia , que me acababa de contar don Cristóbal.
Joaquín Vidal 5-6-2011
sábado, 7 de mayo de 2011
NIETO, TIENES UN BIZNIETO
Como ya te anuncié el pasado año Dios, nos ha mandado un ángel. Siete meses de edad tiene, y ya sabe de tu paso por la tierra. No habla ni entiende, sus ojos te miran fijamente todo el tiempo y tiene una sonrisa eterna en su rostro.
Yo he empezado a hablarle de su bisabuelo, con gestos, caras, anécdotas y todas esas travesuras que le hacíamos tú y yo a mis hijas, mientras mamá nos regañaba por detrás.
Cuando mamá y tu paseabais por el parque de María Luisa con Antoñito en el carrito, si, el día que se le perdió el zapatito. ¿Pensabais que de esa unión, nacerían cinco hijos y de esos hijos algún día saldrían nietos? Claro que sí, que tontería, os casasteis para tener hijos y los hijos más hijos y así sucesivamente.
Pero yo me refiero a otra cosa. Cuando hablo de que mi nieto, tu biznieto no me entiende. Hablo de ese lenguaje, ese subtexto, que se lee en la forma de hacer, en lo que me transmitías, sin hablar. En esa cruz invisible, que llevas en la vida, que invisible y ligera es en la niñez y terriblemente pesada y presente cuando van pasando los años y ayudar a los demás en que no sea tan pesada esa carga. En la forma de cogerla, en la fe que pongas y en la que repartas, ahí está la grandeza, cual labrador repartiendo semillas.
Eso es lo que quiero que perciba tu biznieto Aaron, espero estar a tu altura.
Por cierto, tu biznieto fue bautizado el 26 de Diciembre en Sevilla, por deseo expreso de tu nieta Paola y su marido Pablo
Te quiero Antonio Nieto, papa.
Joaquín Vidal
Mayo 2011
sábado, 2 de abril de 2011
Tita Julia
Tita, cuanto te echo de menos, cuantas cosas has vivido con mi madre.
En tu primer aliento de vida, sus jóvenes brazos te sostuvieron. Ahora, a mi madre, la siento cada minuto, cada hora, cada día, como la mejor madre del mundo, como nos pasa a todos los hijos. Ella, contigo, adquirió día a día, ese amor maternal que ahora vuelca sobre mí.
Tengo muchas ganas de verte, de poder andar, correr hacia ti y poder acariciar tu pelo rubio, tu risa y tu bonita voz.
Te preguntarás como se tantas cosas de ti, mi madre, me habla en susurros cada noche de una bella princesa, que canta con una voz de oro y que cuando puede abrazarla inunda su corazón con una bella canción.
Tita te quiero, ven pronto.
sábado, 26 de marzo de 2011
Tenemos que conseguir que todos protejamos la tierra
Risa Aoki, se encamina diligentemente a su casa en el pueblo de Kanova al sur de Japón. Son las doce de la mañana del día 10 de Marzo de 2011. Se siente feliz, acaba de comprar una bonita caja de velas, de cera. Es su sorpresa para celebrar “La Hora del Planeta”, se reunirán todos juntos, sus nietas, Haruna e Hina, su hija Miyu y el marido de esta Haruto. Con cuidado llega a la casa, las nietas juegan en la calle, ella se dirige diligente a su habitación no quiere que descubran su sorpresa.
Al terminar de cenar, Risa, después de besar a Miyu, su hija y Haruto, su yerno, se dirige a la habitación donde duerme con sus nietas, esta noche como siempre, les contará un cuento.
Son las 5, 35 de la madrugada del 11 de Marzo de 2011, la familia duerme al completo, de pronto un temblor leve al principio, Risa, se despierta bruscamente, sin pensarlo salta de la cama y despierta a sus nietas, el temblor va en aumento, las niñas lloran asustadas, Misa, grita sus nombres y el de su hija e intenta salir al salón para reunirse con ella y su marido, pero un terrible rugido, que derriba la pared de la habitación la hace desistir. Agarra fuerte a las niñas y sale corriendo a la calle, la escena es dantesca, edificios derribados, gente corriendo y el temblor que no cesa. Empieza a caminar a toda prisa, necesita llegar a campo abierto, su obsesión es encontrar un risco elevado. Sus nietas agarradas a su abuela, lloran pero no dejan de caminar. Por fin parece que el temblor va aminorando su intensidad, pero Risa, redobla aún más su carrera. –No podemos parar ahora, todos a las montañas, deprisa-.
Por fin llegan a una altura considerable, abajo en el valle, el pueblo parece haber recibido la visita de un gigante, hay edificios en pie, pero la gran mayoría, aparecen destruidos, algunos incendios y explosiones se suceden. Los habitantes del pueblo, no saben lo que ha pasado, algunos están al lado de las que fueron sus casas, buscando a sus familiares, otros corren despavoridos, en busca de un lugar seguro.
Risa, llora en silencio, sin lágrimas, está rota por dentro, su hija y su marido, no aparecen, confía en que aparecerán. Sus nietas no dejan de preguntarles por ellos. Haruka, la mayor, le pregunta -¿por qué has querido subir aquí, tan deprisa abuelita? Como si la tierra quisiera responder, un nuevo temblor, Risa mira al horizonte, un sonido infernal, se abre paso, el mar avanza terrorífico, arrastrando todo a su paso, casas, coches, barcos, personas. Inexorable, va cubriendo el pueblo, con un manto negro, al principio, gritos, pero ahora, se va haciendo el silencio, todas las personas congregadas en la montañas, se han convertido en estatuas, incrédulas, llorando, piensan que es el fin del mundo.
Son las 10 de la mañana, ha amanecido hace un par de horas, las niñas duermen en el regazo de su abuela. Risa, mira sobrecogida, Kanova, su pueblo está sumergido, el mar ha tomado posesión, reclamando lo que los seres humanos, creíamos erróneamente que era nuestro. A su alrededor, miles de personas, lloran, rezan y maldicen su mala suerte. Ella no deja de pedir por su hija y su marido, que aparezcan. Dios, debe ser comprensivo, ella con 81 años, ya ha vivido bastante, sus nietas necesitan a sus padres, llévame a mí y trae aquí a ellos.
Hoy es 26 de Marzo, han pasado dos semanas desde el terremoto, Risa se ha acomodado en un campamento improvisado a unos 10 kilómetros de Kanova, no ha perdido la esperanza de encontrar a su hija, pero cada día que pasa lo ve más difícil. Volver a empezar. Por otros motivos, absolutamente diferentes, la vida, le pide volver a empezar. Hace 66 años, el seis de Agosto de 1945, dos bombas atómicas cayeron sobre Japón. Ese día, después de ver y sufrir las consecuencias se juró a sí misma, que la vida en este mundo tenía que ser de otro modo. No podíamos seguir extrayendo los recursos de la tierra e inventando artilugios, capaces de destruir un mundo, que ella, lo supo, después de ver las consecuencias, no nos pertenecía a nosotros. Ella desde entonces lo tomó como un préstamo, este mundo con todos sus recursos se tenía que mantener, para sus hijos y los hijos de sus hijos y así sucesivamente. Por eso esta noche, había caminado con sus nietas y dos trozos de vela, los quince kilómetros que la separaban de su pueblo para a las 20,30h encender las velas.
En lo que fue su casa, se arrodillaron, muchos vecinos, habían pensado lo mismo. Encendieron sus velas, el espectáculo era impresionante, un cielo tachonado de estrellas, un pueblo entero destruido, miles de personas en silencio cogidas de las manos, a las luz de las velas, la tierra, les había mandado un mensaje tajante. Durante la hora que las viejas velas sostuvieran en sus pábilos su pequeña luz, el mensaje para proteger la tierra, debía crecer en el corazón de las personas que entrelazaban sus manos, debía crecer la solidaridad con su tierra.
Risa, se abrazó a sus nietas, fuerte, muy fuerte, quería transmitirle la fuerza que sus pies descalzos recibían de la tierra y mirando con los ojos borrosos por dos lagrimas que nacían les dijo,-Tenéis que prometerme qué vais a proteger la tierra-. Esa pequeña luz que nace en estas velas, tenéis que convertirla en hoguera, para contar al mundo lo que aquí ha ocurrido y conseguir que todos protejamos la tierra, no nos pertenece.
Joaquín Vidal 26/3/2011
Al terminar de cenar, Risa, después de besar a Miyu, su hija y Haruto, su yerno, se dirige a la habitación donde duerme con sus nietas, esta noche como siempre, les contará un cuento.
Son las 5, 35 de la madrugada del 11 de Marzo de 2011, la familia duerme al completo, de pronto un temblor leve al principio, Risa, se despierta bruscamente, sin pensarlo salta de la cama y despierta a sus nietas, el temblor va en aumento, las niñas lloran asustadas, Misa, grita sus nombres y el de su hija e intenta salir al salón para reunirse con ella y su marido, pero un terrible rugido, que derriba la pared de la habitación la hace desistir. Agarra fuerte a las niñas y sale corriendo a la calle, la escena es dantesca, edificios derribados, gente corriendo y el temblor que no cesa. Empieza a caminar a toda prisa, necesita llegar a campo abierto, su obsesión es encontrar un risco elevado. Sus nietas agarradas a su abuela, lloran pero no dejan de caminar. Por fin parece que el temblor va aminorando su intensidad, pero Risa, redobla aún más su carrera. –No podemos parar ahora, todos a las montañas, deprisa-.
Por fin llegan a una altura considerable, abajo en el valle, el pueblo parece haber recibido la visita de un gigante, hay edificios en pie, pero la gran mayoría, aparecen destruidos, algunos incendios y explosiones se suceden. Los habitantes del pueblo, no saben lo que ha pasado, algunos están al lado de las que fueron sus casas, buscando a sus familiares, otros corren despavoridos, en busca de un lugar seguro.
Risa, llora en silencio, sin lágrimas, está rota por dentro, su hija y su marido, no aparecen, confía en que aparecerán. Sus nietas no dejan de preguntarles por ellos. Haruka, la mayor, le pregunta -¿por qué has querido subir aquí, tan deprisa abuelita? Como si la tierra quisiera responder, un nuevo temblor, Risa mira al horizonte, un sonido infernal, se abre paso, el mar avanza terrorífico, arrastrando todo a su paso, casas, coches, barcos, personas. Inexorable, va cubriendo el pueblo, con un manto negro, al principio, gritos, pero ahora, se va haciendo el silencio, todas las personas congregadas en la montañas, se han convertido en estatuas, incrédulas, llorando, piensan que es el fin del mundo.
Son las 10 de la mañana, ha amanecido hace un par de horas, las niñas duermen en el regazo de su abuela. Risa, mira sobrecogida, Kanova, su pueblo está sumergido, el mar ha tomado posesión, reclamando lo que los seres humanos, creíamos erróneamente que era nuestro. A su alrededor, miles de personas, lloran, rezan y maldicen su mala suerte. Ella no deja de pedir por su hija y su marido, que aparezcan. Dios, debe ser comprensivo, ella con 81 años, ya ha vivido bastante, sus nietas necesitan a sus padres, llévame a mí y trae aquí a ellos.
Hoy es 26 de Marzo, han pasado dos semanas desde el terremoto, Risa se ha acomodado en un campamento improvisado a unos 10 kilómetros de Kanova, no ha perdido la esperanza de encontrar a su hija, pero cada día que pasa lo ve más difícil. Volver a empezar. Por otros motivos, absolutamente diferentes, la vida, le pide volver a empezar. Hace 66 años, el seis de Agosto de 1945, dos bombas atómicas cayeron sobre Japón. Ese día, después de ver y sufrir las consecuencias se juró a sí misma, que la vida en este mundo tenía que ser de otro modo. No podíamos seguir extrayendo los recursos de la tierra e inventando artilugios, capaces de destruir un mundo, que ella, lo supo, después de ver las consecuencias, no nos pertenecía a nosotros. Ella desde entonces lo tomó como un préstamo, este mundo con todos sus recursos se tenía que mantener, para sus hijos y los hijos de sus hijos y así sucesivamente. Por eso esta noche, había caminado con sus nietas y dos trozos de vela, los quince kilómetros que la separaban de su pueblo para a las 20,30h encender las velas.
En lo que fue su casa, se arrodillaron, muchos vecinos, habían pensado lo mismo. Encendieron sus velas, el espectáculo era impresionante, un cielo tachonado de estrellas, un pueblo entero destruido, miles de personas en silencio cogidas de las manos, a las luz de las velas, la tierra, les había mandado un mensaje tajante. Durante la hora que las viejas velas sostuvieran en sus pábilos su pequeña luz, el mensaje para proteger la tierra, debía crecer en el corazón de las personas que entrelazaban sus manos, debía crecer la solidaridad con su tierra.
Risa, se abrazó a sus nietas, fuerte, muy fuerte, quería transmitirle la fuerza que sus pies descalzos recibían de la tierra y mirando con los ojos borrosos por dos lagrimas que nacían les dijo,-Tenéis que prometerme qué vais a proteger la tierra-. Esa pequeña luz que nace en estas velas, tenéis que convertirla en hoguera, para contar al mundo lo que aquí ha ocurrido y conseguir que todos protejamos la tierra, no nos pertenece.
Joaquín Vidal 26/3/2011
domingo, 20 de marzo de 2011
NOS LA HAN VUELTO A JUGAR
Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar. Han declarado una guerra a otro país, para defender sus intereses económicos. Hasta hace pocas semanas, el dictador libio, era recibido en todas las cancillerías europeas, con grandes honores y ahora a Occidente no le interesa. Pretextando la defensa de la población libia, han apoyado el ataque y yo me pregunto, todos estos años, que esa misma población ha estado bajo la férrea bota de Gadafi, ¿donde han estado las democracias occidentales?
He empezado con “Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar” porque esta enérgica actuación de los gobiernos europeos la echamos de menos los españoles en el año 1936. Un grupo de generales y civiles facciosos, empezó una guerra civil contra un gobierno legítimamente elegido por el pueblo español. ¿Por qué no intervinieron entonces? ¿ Porque no intervinieron una vez terminada la II Guerra Mundial.
Irónicamente, años después, en la más virulenta cruzada de ETA contra la naciente democracia española, Francia se convirtió en el santuario de los etarras, dando cobijo y apoyo a los mismos.
En el caso de España -personalmente creo que es un gran error- hemos corrido para situarnos al lado de los agresores.
Pueblo Libio, saldréis de una dictadura para recibir a otro dictador, pero este, apoyado por Occidente.
He empezado con “Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar” porque esta enérgica actuación de los gobiernos europeos la echamos de menos los españoles en el año 1936. Un grupo de generales y civiles facciosos, empezó una guerra civil contra un gobierno legítimamente elegido por el pueblo español. ¿Por qué no intervinieron entonces? ¿ Porque no intervinieron una vez terminada la II Guerra Mundial.
Irónicamente, años después, en la más virulenta cruzada de ETA contra la naciente democracia española, Francia se convirtió en el santuario de los etarras, dando cobijo y apoyo a los mismos.
En el caso de España -personalmente creo que es un gran error- hemos corrido para situarnos al lado de los agresores.
Pueblo Libio, saldréis de una dictadura para recibir a otro dictador, pero este, apoyado por Occidente.
sábado, 15 de enero de 2011
En mi casa, en Sevilla
El olor a incienso, me trae el recuerdo de la Semana Santa. Este olor característico, retrotrae a mi mente, los grandes factos de la iglesia. A mis años, se ha convertido en un recuerdo de Sevilla más que en un olor.Este año, he vivido la mejor Semana Santa. Mis cansados pies han recorrido, calles y callejones detrás de alguna imagen, impregnando mi alma de ese amor olvidado por la ciudad. Han sido momentos inolvidables. Por primera vez en mi vida, se me han saltado las lágrimas, viendo a la Macarena en la calle Alcázares o viendo a la Esperanza de Triana pasar por el Arco del Postigo, teniendo como testigo a la luna encima de la Giralda. Tal ha sido el aluvión de sensaciones, que a veces he creído perder la razón, deseando abandonarlo todo y refugiarme como un mendigo entre las muros de esta ciudad. Sin embargo, tengo que confesar que como todo en esta vida, no solo ha sido el influjo de esa ciudad lo que ha provocado esa situación, mucho ha tenido que ver, desde luego, el alma de la persona que me acompañaba.
Dando un giro de ciento ochenta grados, aprovecho la ocasión para reflexionar en voz alta sobre el alma, las relaciones humanas, el amor, el cariño, no se, el nombre es lo de menos.
Bueno, es la primera vez que me leéis. Soy Amelia Salmerón. He vivido siempre en el barrio de la Encarnación, en una casa de vecinos. Como tengo algunos ingresos mensuales de algunas rentas, me dedico a escribir. Normalmente escribo para personas que necesitan compañía. Si, digo bien, compañía. Hoy vivimos en absoluta soledad, a pesar de los millones de personas que nos rodean. Intento con más o menos éxito llevar un poco de consuelo a los corazones que lo necesitan. Mi escritorio, esta situado a la luz de la ventana, al lado del corredor, paso obligado a la azotea, por lo que frecuentemente, se acercan hasta mi ventana, alguna que otra persona y charlamos amigablemente de cualquier asunto. También me cuentan penas y alegrías y me siento dichosa de compartirlos. Hoy Doña Maria, me ha hablado de su hija. No voy aquí a transcribir la conversación, eso solo le pertenece a ella. Yo soy como un trozo de árbol hueco donde las palabras descansan y las historias se amontonan sin más.
Solamente, quiero hablar de una frase que ha pronunciado Doña María al final de su conversación, le pregunté si quería que le escribiera alguna de las cosas que pienso, ella asintió con la cabeza, solamente Amelia, una cosa me dijo; no seas muy duro con ella.
He sentido un poco de amargura. A veces las personas, me cuentan sus historias, otras, las fuerzo con mis palabras, consciente o inconscientemente, normalmente las personas solo oimos lo que quieren oír, estableciendo un límite imaginario. En mi oficio de escritora, no me paro a juzgar, solo escribo y escribo, alimentándome de lo que leo y de la resina que rezuma ese tronco hueco al que me refería antes.
Las relaciones con otras personas se construyen en base a la fortaleza interior de cada una de las personas. Me explico. Un buen edifico, se sostiene sobre los cimientos bien construidos. A pesar de compartir sus muros con otros edificios, solo sus fuertes cimientos la sostienen. Ahora sé, por propia experiencia, que estar enamorada, impregna una especia de “locura”, placentera para el alma y dulce para el corazón. Mi experiencia me ha demostrado que avanzando en la construcción de mi propia persona, poniéndola al servicio de la otra persona enriquece nuestro amor, dándole vida, que como un boomerang me lo devuelve aumentado, llenado mi corazón de alegría y plenitud. Pero solo avanzamos cuando los dos nos afianzamos como personas. Nuestra fortaleza reside en el conocimiento de una misma, aprovechando nuestros puntos fuertes y debilitando los débiles. No es fácil hacer lo que os digo. Pero sintiéndome querida por el ¿hay alguna tarea imposible? podría conquistar el mundo. Os preguntareis ¿y si el no me quiere? ¿Importa eso acaso? ¿Pensáis que queriéndolo a pesar de que no me quiera, llegará a quererme? Creo que no. En este gran saco de tornillos y tuercas que es este mundo, no quiero precipitarme para encontrar otra pieza que entre forzada, hay un gran saco lleno, no tengo prisa. Día a día, vivo mi vida. A veces la soledad me sorprende, pero es la verdadera soledad. Es la soledad que sientes cuando has trabajado en tu interior, no hace daño y te aseguro que a veces todas necesitamos un poco de ella. A lo largo de estos años, he hablado con infinidad de parejas que están solas a pesar de vivir juntos, y de grupos de amigos que les ocurre lo mismo. Como he dicho antes, no juzgo, ni dejo de juzgar, ni soy dura, ni blanda, solo dejo que mis manos corran por el teclado, impregnadas por la resina de ese tronco. Lo de dura o blanda, que sea tu corazón la que le ponga el apelativo.
Me vais a perdonar, voy a llevarle esto a Doña Maria, me ha prometido café con pestiños cuando le llevara el escrito. Además de endulzar el corazón, también el paladar te lo agradece.
Amelia Salmerón, Abril 2001
Dando un giro de ciento ochenta grados, aprovecho la ocasión para reflexionar en voz alta sobre el alma, las relaciones humanas, el amor, el cariño, no se, el nombre es lo de menos.
Bueno, es la primera vez que me leéis. Soy Amelia Salmerón. He vivido siempre en el barrio de la Encarnación, en una casa de vecinos. Como tengo algunos ingresos mensuales de algunas rentas, me dedico a escribir. Normalmente escribo para personas que necesitan compañía. Si, digo bien, compañía. Hoy vivimos en absoluta soledad, a pesar de los millones de personas que nos rodean. Intento con más o menos éxito llevar un poco de consuelo a los corazones que lo necesitan. Mi escritorio, esta situado a la luz de la ventana, al lado del corredor, paso obligado a la azotea, por lo que frecuentemente, se acercan hasta mi ventana, alguna que otra persona y charlamos amigablemente de cualquier asunto. También me cuentan penas y alegrías y me siento dichosa de compartirlos. Hoy Doña Maria, me ha hablado de su hija. No voy aquí a transcribir la conversación, eso solo le pertenece a ella. Yo soy como un trozo de árbol hueco donde las palabras descansan y las historias se amontonan sin más.
Solamente, quiero hablar de una frase que ha pronunciado Doña María al final de su conversación, le pregunté si quería que le escribiera alguna de las cosas que pienso, ella asintió con la cabeza, solamente Amelia, una cosa me dijo; no seas muy duro con ella.
He sentido un poco de amargura. A veces las personas, me cuentan sus historias, otras, las fuerzo con mis palabras, consciente o inconscientemente, normalmente las personas solo oimos lo que quieren oír, estableciendo un límite imaginario. En mi oficio de escritora, no me paro a juzgar, solo escribo y escribo, alimentándome de lo que leo y de la resina que rezuma ese tronco hueco al que me refería antes.
Las relaciones con otras personas se construyen en base a la fortaleza interior de cada una de las personas. Me explico. Un buen edifico, se sostiene sobre los cimientos bien construidos. A pesar de compartir sus muros con otros edificios, solo sus fuertes cimientos la sostienen. Ahora sé, por propia experiencia, que estar enamorada, impregna una especia de “locura”, placentera para el alma y dulce para el corazón. Mi experiencia me ha demostrado que avanzando en la construcción de mi propia persona, poniéndola al servicio de la otra persona enriquece nuestro amor, dándole vida, que como un boomerang me lo devuelve aumentado, llenado mi corazón de alegría y plenitud. Pero solo avanzamos cuando los dos nos afianzamos como personas. Nuestra fortaleza reside en el conocimiento de una misma, aprovechando nuestros puntos fuertes y debilitando los débiles. No es fácil hacer lo que os digo. Pero sintiéndome querida por el ¿hay alguna tarea imposible? podría conquistar el mundo. Os preguntareis ¿y si el no me quiere? ¿Importa eso acaso? ¿Pensáis que queriéndolo a pesar de que no me quiera, llegará a quererme? Creo que no. En este gran saco de tornillos y tuercas que es este mundo, no quiero precipitarme para encontrar otra pieza que entre forzada, hay un gran saco lleno, no tengo prisa. Día a día, vivo mi vida. A veces la soledad me sorprende, pero es la verdadera soledad. Es la soledad que sientes cuando has trabajado en tu interior, no hace daño y te aseguro que a veces todas necesitamos un poco de ella. A lo largo de estos años, he hablado con infinidad de parejas que están solas a pesar de vivir juntos, y de grupos de amigos que les ocurre lo mismo. Como he dicho antes, no juzgo, ni dejo de juzgar, ni soy dura, ni blanda, solo dejo que mis manos corran por el teclado, impregnadas por la resina de ese tronco. Lo de dura o blanda, que sea tu corazón la que le ponga el apelativo.
Me vais a perdonar, voy a llevarle esto a Doña Maria, me ha prometido café con pestiños cuando le llevara el escrito. Además de endulzar el corazón, también el paladar te lo agradece.
Amelia Salmerón, Abril 2001
Good Bye Norma Jean
Good Bye Norma Jean
Estoy escuchando música, con la mente en otra parte. Desde ayer por la tarde ando con angustia. No conocía a tu padre, solo nos vimos una vez, diez minutos; conociéndote a ti, me lo imagino una persona muy especial.
Lo habrás pasado fatal, digo mal, lo habréis pasado, Paloma, tu madre, hermano y todo el mundo.
Hoy después de hablar contigo, me has dado la señal, la conversación me ha unido más a ti, a tu dolor. He tenido más claro que quería escribirte.
Cuando escribo, a veces sale del cerebro, pero otras veces salen del corazón. Cuando quiero escribir con el corazón, las cosas que quiero decir, las plasmo directamente en la pantalla, no tardo ni un segundo, escribo rápido, no quiero que se contaminen, es puro sentimiento o a mi me lo parece.
Hoy día, una persona llama por su móvil, un satélite localiza la llamada y desde varios Km. de distancia, un misil que cuesta millones de euros lo convierte en cenizas, y sin embargo la ciencia no ha avanzado lo suficiente para impedir que un ser querido nos abandone.
Pero así es la vida. Es importante saber que tiene sus reglas y aceptarlas.
Para ti van a ser y han sido días muy duros. Me contabas, que se fue sin sentirlo, que le gustaba Asturias, que en alguna ocasión lo comento; me gustaría descansar en esa tierra. Se fue rodeado de su familia, en una fiesta.
Una teoría mía; tenemos un tiempo en la tierra, queremos, sufrimos lloramos, los años van pasando la familia crece, nuestra capacidad de amar es ilimitada, tenemos hijos maravillosos, personas que queremos más que a nosotros mismos. Inevitablemente las personas que nos dieron la vida desaparecen. Ese mismo amor que tu has mamado de pequeño, que has vivido en tu casa, entre tus padres, lo llevas dentro, antes lo derramabas inconscientemente a tu alrededor, a partir de hoy más que nunca, cuando beses a tus hijos, te acordaras de él, a veces te sorprenderás mirándolos y recordando a tu padre. Además pienso, que siguiendo esta teoría - dentro del dolor de la perdida- a tu padre lo querías muchísimo, ¿ te has parado a pensar, donde va ese cariño ahora?, una parte se dedica a su recuerdo, otro trozo a tu madre, hermano, pero queda un trozo grande, muy grande muy hondo. Te lo ha dejado muy fácil, ese trozo inmenso es para Paloma y tus hijos. Puedes pensar que no hacía falta, que el precio es demasiado alto. Lo que ha ocurrido es inevitable, pues bien piensa en el futuro, te ha dejado dos cosas importantes; su recuerdo y su forma de ser, de hacer, que han conformado tu vida y te ha permitido ser hoy quien eres.
Te voy a contar una cosa que quizás te alivie el corazón mientras lo lees. Desde hace tres años tengo un pellizco en el corazón. Como tu sabes, mis padres, mis hijas no viven cerca de mi. Mis padres tienen una edad considerable, a veces suena el teléfono, solo de vez en cuando lo pienso, un día pueden irse y no estaré a su lado seguramente. No lo asumiré nunca, nunca me acostumbrare, pero tengo personas a mi lado, que me quieren, por las que tengo que vivir.
Nunca he tenido una perdida tan importante en mi vida, no se como reaccionare, lo que si pienso es como quiero que sea. Quisiera tener un recuerdo eterno en mi corazón para ellos. Un recuerdo que es una obligación. Desde ese momento mis hijas tienen que escuchar largas historias de sus abuelos, de lo que significaron en mi vida, que si ellas están aquí es gracias a la vida que ellos me dieron. Voy a gritar en silencio, gracias Dios mío, por permitirme disfrutar de ellos en la tierra, gracias Dios mío, por permitir que su recuerdo habite eternamente en mi corazón.
El titulo, corresponde a la canción que cantó como homenaje Elton Jhon en un funeral. Me pareció maravilloso. Estas letras que te escribo quiero que sean un pequeño homenaje a la memoria de tu padre.
Joaquin Vidal 16/06/03
Estoy escuchando música, con la mente en otra parte. Desde ayer por la tarde ando con angustia. No conocía a tu padre, solo nos vimos una vez, diez minutos; conociéndote a ti, me lo imagino una persona muy especial.
Lo habrás pasado fatal, digo mal, lo habréis pasado, Paloma, tu madre, hermano y todo el mundo.
Hoy después de hablar contigo, me has dado la señal, la conversación me ha unido más a ti, a tu dolor. He tenido más claro que quería escribirte.
Cuando escribo, a veces sale del cerebro, pero otras veces salen del corazón. Cuando quiero escribir con el corazón, las cosas que quiero decir, las plasmo directamente en la pantalla, no tardo ni un segundo, escribo rápido, no quiero que se contaminen, es puro sentimiento o a mi me lo parece.
Hoy día, una persona llama por su móvil, un satélite localiza la llamada y desde varios Km. de distancia, un misil que cuesta millones de euros lo convierte en cenizas, y sin embargo la ciencia no ha avanzado lo suficiente para impedir que un ser querido nos abandone.
Pero así es la vida. Es importante saber que tiene sus reglas y aceptarlas.
Para ti van a ser y han sido días muy duros. Me contabas, que se fue sin sentirlo, que le gustaba Asturias, que en alguna ocasión lo comento; me gustaría descansar en esa tierra. Se fue rodeado de su familia, en una fiesta.
Una teoría mía; tenemos un tiempo en la tierra, queremos, sufrimos lloramos, los años van pasando la familia crece, nuestra capacidad de amar es ilimitada, tenemos hijos maravillosos, personas que queremos más que a nosotros mismos. Inevitablemente las personas que nos dieron la vida desaparecen. Ese mismo amor que tu has mamado de pequeño, que has vivido en tu casa, entre tus padres, lo llevas dentro, antes lo derramabas inconscientemente a tu alrededor, a partir de hoy más que nunca, cuando beses a tus hijos, te acordaras de él, a veces te sorprenderás mirándolos y recordando a tu padre. Además pienso, que siguiendo esta teoría - dentro del dolor de la perdida- a tu padre lo querías muchísimo, ¿ te has parado a pensar, donde va ese cariño ahora?, una parte se dedica a su recuerdo, otro trozo a tu madre, hermano, pero queda un trozo grande, muy grande muy hondo. Te lo ha dejado muy fácil, ese trozo inmenso es para Paloma y tus hijos. Puedes pensar que no hacía falta, que el precio es demasiado alto. Lo que ha ocurrido es inevitable, pues bien piensa en el futuro, te ha dejado dos cosas importantes; su recuerdo y su forma de ser, de hacer, que han conformado tu vida y te ha permitido ser hoy quien eres.
Te voy a contar una cosa que quizás te alivie el corazón mientras lo lees. Desde hace tres años tengo un pellizco en el corazón. Como tu sabes, mis padres, mis hijas no viven cerca de mi. Mis padres tienen una edad considerable, a veces suena el teléfono, solo de vez en cuando lo pienso, un día pueden irse y no estaré a su lado seguramente. No lo asumiré nunca, nunca me acostumbrare, pero tengo personas a mi lado, que me quieren, por las que tengo que vivir.
Nunca he tenido una perdida tan importante en mi vida, no se como reaccionare, lo que si pienso es como quiero que sea. Quisiera tener un recuerdo eterno en mi corazón para ellos. Un recuerdo que es una obligación. Desde ese momento mis hijas tienen que escuchar largas historias de sus abuelos, de lo que significaron en mi vida, que si ellas están aquí es gracias a la vida que ellos me dieron. Voy a gritar en silencio, gracias Dios mío, por permitirme disfrutar de ellos en la tierra, gracias Dios mío, por permitir que su recuerdo habite eternamente en mi corazón.
El titulo, corresponde a la canción que cantó como homenaje Elton Jhon en un funeral. Me pareció maravilloso. Estas letras que te escribo quiero que sean un pequeño homenaje a la memoria de tu padre.
Joaquin Vidal 16/06/03
domingo, 12 de diciembre de 2010
Las cuatro estaciones
Venimos de la tierra, somos parte de ella, por lo tanto, estamos sujetos a sus leyes, a sus reglas.
Un día nos toca retornar a nuestros lugares donde desarrollamos nuestras vidas, no es necesariamente donde depositamos el cien por cien de nuestro cariño, pero como camaleones diferentes, adaptamos nuestro entorno. Vivimos día a día, mes tras mes, acumulando años como en una cuenta de rosario.
Por eso es tan importante detectar las cuatro estaciones en nuestra vida, en nuestro ánimo. La naturaleza, tiene un orden – aunque el ser humano, lo está cambiando -. Nosotros en nuestra vida, no lo tenemos. Descubres que pasas dos, tres inviernos juntos. Primaveras, casi siempre cortas. Otoños no son cortos, pero los deseamos más de una vez, que se repitan y el verano termina cansándonos con su tiempo seco, caluroso y agotador.
Al final, aprendes a protegerte de la lluvia, el granizo, vivir bajo el frio, porque siempre tienes la esperanza de que una gran primavera larga y florida, llegue a tu vida.
De eso se trata, aprender a vivir las cuatro estaciones de tu vida.
Aprender a morir en otoño, preparar tu mente,para afrontar uno, dos tres mil inviernos, porque una vez que una rama seca aloje una primera flor, será el preludio de una radiante primavera, corta o larga, que más da. Quiero vivirla junto a ti y si dura aunque solo sea un minuto, habrá valido la pena pasar un duro invierno. En ese mismo momento que se termine la primavera en mi vida, saltaré a tu vida y juntos iremos a la de familiares y amigos y nos reuniremos todos con la esperanza de que el invierno pase pronto y si no es así nos alegraremos de estar todos juntos, aunque sea en un duro invierno.
Joaquín Vidal –Diciembre 2010
Un día nos toca retornar a nuestros lugares donde desarrollamos nuestras vidas, no es necesariamente donde depositamos el cien por cien de nuestro cariño, pero como camaleones diferentes, adaptamos nuestro entorno. Vivimos día a día, mes tras mes, acumulando años como en una cuenta de rosario.
Por eso es tan importante detectar las cuatro estaciones en nuestra vida, en nuestro ánimo. La naturaleza, tiene un orden – aunque el ser humano, lo está cambiando -. Nosotros en nuestra vida, no lo tenemos. Descubres que pasas dos, tres inviernos juntos. Primaveras, casi siempre cortas. Otoños no son cortos, pero los deseamos más de una vez, que se repitan y el verano termina cansándonos con su tiempo seco, caluroso y agotador.
Al final, aprendes a protegerte de la lluvia, el granizo, vivir bajo el frio, porque siempre tienes la esperanza de que una gran primavera larga y florida, llegue a tu vida.
De eso se trata, aprender a vivir las cuatro estaciones de tu vida.
Aprender a morir en otoño, preparar tu mente,para afrontar uno, dos tres mil inviernos, porque una vez que una rama seca aloje una primera flor, será el preludio de una radiante primavera, corta o larga, que más da. Quiero vivirla junto a ti y si dura aunque solo sea un minuto, habrá valido la pena pasar un duro invierno. En ese mismo momento que se termine la primavera en mi vida, saltaré a tu vida y juntos iremos a la de familiares y amigos y nos reuniremos todos con la esperanza de que el invierno pase pronto y si no es así nos alegraremos de estar todos juntos, aunque sea en un duro invierno.
Joaquín Vidal –Diciembre 2010
sábado, 9 de octubre de 2010

LA COSECHA
La agricultura, me llama la atención momentáneamente, pero no es una cosa que me deslumbre. Me encanta ver crecer los tomates, sobre todo, pero considero que tienes que amar la tierra, cuidarla, durante semanas, meses y años para que al fin te dé la ansiada recompensa.
Eso mismo he sentido yo, el día que entré en el Hospital con Yolanda. Tu madre a los pies de la cama, Pablo, tu marido, a tu lado y en una pequeña cuna, tu hijo, mi nieto, dormido profundamente.
Durante estos veintisiete años, he cuidado de mi fruta más preciada. He abonado, regado, limpiado de malas hierbas tu entorno. A veces el granizo, ha desmejorado mi trabajo, pero siempre he pensado y pienso, que el surco del arado no se debe abandonar, por muy seca o dura que este la tierra. He procurado – siempre que he podido – que mi ejemplo sea tu camino, sin cortapisas, atajos ni presiones, pensando que lo mejor es que tu elijas tu camino, aunque no sea el mío.
Todo esto me ha venido a la mente, cuando esta noche te he visto, en un pequeño cuarto de baño, con tu pequeño hijo de quince días en los brazos, mientras lo bañas. A tu lado, tu hermana Julia, embobada mirándote, Pablo tu marido, detrás emocionado, Yolanda, sorprendida con tu destreza y este que escribe, filmando con un video una escena, que se repetía de forma similar cuando Julia de pocos meses, hace catorce años, estaba en mis brazos, bañándola, mientras tú la grababas en video.
La cosecha que me refiero al principio, es el sentimiento de orgullo que siento, cuando veo el fruto.
Viendo a mi nieto, mientras mama, entiendo ese sentimiento..
Joaquin Vidal Octubre 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
Feliz waka-waka cumpleaños Laia
Ha pasado un año, un año con sus noches y días. Cuanta felicidad he traído a tantos corazones. Me consta que aún siendo buenas personas, las he hecho mejores, mejores con ellas mismas y con las personas que quieren, no quieren, las quieren y no las quieren.
Esa felicidad, la he recibido, inicialmente en mi concepción, pero después ha continuado día a día, a través del cordón umbilical, sonidos, sensaciones, música, la unión de los labios de mis padres, los besos y abrazos de mis abuelos, hermano, tías, tíos, amigos y demás familiares a mi madre, todo el mosaico que une a todas esas personas, se agrandaba, empequeñecía, para buscar un sitio para mí.
¿Nunca habéis sentido que el simple aroma de una comida, de un lugar, nos retrotrae a una sensación de que ya hemos pasado por eso? Porque no puede ocurrir, que cuando estamos en el vientre materno, cualquier sensación placentera o dolorosa, se transmite al feto y se guarda en algún sitio que algún día puede que salga a la luz.
Con más razón las cosas que vive, siente, presiente, desea o no desea, la madre, me las transmite conformando un rocío de buenaventura, compresión y entendimiento que al nacer se esparce por doquier.
Bueno no quiero alargarme, solo, agradeceros, este primer año de vida, a todos, a mis padres, abuelos, tío, familiares y amigos, sinceramente vuestra Laia os quiere.
Esa felicidad, la he recibido, inicialmente en mi concepción, pero después ha continuado día a día, a través del cordón umbilical, sonidos, sensaciones, música, la unión de los labios de mis padres, los besos y abrazos de mis abuelos, hermano, tías, tíos, amigos y demás familiares a mi madre, todo el mosaico que une a todas esas personas, se agrandaba, empequeñecía, para buscar un sitio para mí.
¿Nunca habéis sentido que el simple aroma de una comida, de un lugar, nos retrotrae a una sensación de que ya hemos pasado por eso? Porque no puede ocurrir, que cuando estamos en el vientre materno, cualquier sensación placentera o dolorosa, se transmite al feto y se guarda en algún sitio que algún día puede que salga a la luz.
Con más razón las cosas que vive, siente, presiente, desea o no desea, la madre, me las transmite conformando un rocío de buenaventura, compresión y entendimiento que al nacer se esparce por doquier.
Bueno no quiero alargarme, solo, agradeceros, este primer año de vida, a todos, a mis padres, abuelos, tío, familiares y amigos, sinceramente vuestra Laia os quiere.
martes, 14 de septiembre de 2010
Amelia Salmeron
Amelia Salmerón
Hoy, es mi primera vez, la primera vez que salgo al mundo, de la mano de mi amigo Joaquín Vidal. Escribo en su blog, me muestro. Quiero hablar de sentimientos, de sentimientos, palabras, momentos, situaciones pasadas. Situaciones, que echo de menos, que no veo en mi entorno, en definitiva, quiero hablar del amor, del enamoramiento.
Hoy ¿quién habla de amor? ¿Realmente alguien está enamorado? Si lo está, no lo veo, ni me entero. Echo de menos ese amor duro, sufrido, que como una duermevela, dejaba mis sentimientos a flor de piel, dudando si lo quería lo suficiente, y por supuesto si él me quería, aunque fuera un poco.
Pensareis que era sufrir, pero ¿sufrir lo llamáis a desear cruzarme en la oficina con él y sentir el viento que dejaba su cuerpo al pasar junto a mí?, viajar en metro, tres, cuatro paradas más para verle perderse entre la gente sin atreverme a hablar con él. Arreglarme a toda prisa, para esperar salir con él.
Salimos en tres, cuatro ocasiones, loca de amor, sin pensar en el mañana, vivimos el presente efímero, deseando en ese momento que fuera eterno. Nos despedimos, yo, con un hasta mañana, él en su corazón, con un hasta nunca.
Enamorada “hasta las trancas”, que me ha gustado siempre esa expresión. Hoy no estoy con él. Su hasta nunca, fue verdadero.
Hoy sigo echando de menos el amor verdadero, no lo veo.
Amelia Salmerón
Sept 2010
Hoy, es mi primera vez, la primera vez que salgo al mundo, de la mano de mi amigo Joaquín Vidal. Escribo en su blog, me muestro. Quiero hablar de sentimientos, de sentimientos, palabras, momentos, situaciones pasadas. Situaciones, que echo de menos, que no veo en mi entorno, en definitiva, quiero hablar del amor, del enamoramiento.
Hoy ¿quién habla de amor? ¿Realmente alguien está enamorado? Si lo está, no lo veo, ni me entero. Echo de menos ese amor duro, sufrido, que como una duermevela, dejaba mis sentimientos a flor de piel, dudando si lo quería lo suficiente, y por supuesto si él me quería, aunque fuera un poco.
Pensareis que era sufrir, pero ¿sufrir lo llamáis a desear cruzarme en la oficina con él y sentir el viento que dejaba su cuerpo al pasar junto a mí?, viajar en metro, tres, cuatro paradas más para verle perderse entre la gente sin atreverme a hablar con él. Arreglarme a toda prisa, para esperar salir con él.
Salimos en tres, cuatro ocasiones, loca de amor, sin pensar en el mañana, vivimos el presente efímero, deseando en ese momento que fuera eterno. Nos despedimos, yo, con un hasta mañana, él en su corazón, con un hasta nunca.
Enamorada “hasta las trancas”, que me ha gustado siempre esa expresión. Hoy no estoy con él. Su hasta nunca, fue verdadero.
Hoy sigo echando de menos el amor verdadero, no lo veo.
Amelia Salmerón
Sept 2010
sábado, 4 de septiembre de 2010
A Paola
Veintisiete años querían llegar a tu vida, con ruidos pasados de tormentas, tempestades y huracanes.
Veintisiete años han llegado a tu vida con sonidos de bosques florecidos, arroyos, dulces y frescos y amaneceres limpios.
Veintisiete millones de lágrimas de dolor y alegría he derramado al verte crecer día a día, porque de todo hay en la vida.
Veintisiete veces deseo escuchar tu nombre.
Veintisiete mil por veintisiete mil minutos pienso en ti.
Veintisiete piedras preciosas rodean tu corazón.
Veintisiete razones tengo para quererte.
No sé cuantas veces veintisiete, deseo verte feliz.
Esos veintisiete deseos, son los momentos en que pienso que tengas a tu hijo, y los dos os encontréis sanos, desde el primer momento que el aire penetre en sus pulmones y tú con lagrimas en los ojos, lo abraces y pienses por un momento que todo, todo lo que has conseguido es gracias a ti.
Veintisiete años han llegado a tu vida con sonidos de bosques florecidos, arroyos, dulces y frescos y amaneceres limpios.
Veintisiete millones de lágrimas de dolor y alegría he derramado al verte crecer día a día, porque de todo hay en la vida.
Veintisiete veces deseo escuchar tu nombre.
Veintisiete mil por veintisiete mil minutos pienso en ti.
Veintisiete piedras preciosas rodean tu corazón.
Veintisiete razones tengo para quererte.
No sé cuantas veces veintisiete, deseo verte feliz.
Esos veintisiete deseos, son los momentos en que pienso que tengas a tu hijo, y los dos os encontréis sanos, desde el primer momento que el aire penetre en sus pulmones y tú con lagrimas en los ojos, lo abraces y pienses por un momento que todo, todo lo que has conseguido es gracias a ti.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
