martes, 31 de julio de 2012

Que tardes más grandes

Creo que esa tarde, hacía tanto calor como hoy, serían las 19h. el sol había calentado las barandillas y escalones de la escalera que daba a la azotea superior, la inferior, con el suelo caliente obligaba a nuestros pies descalzos a dar pequeños saltos de vez en cuando. Esta azotea, rodeada a la derecha por una baranda también metálica, a la izquierda un muro blanco la separaba de un patio interior y al fondo opuesto un lavadero con doce pilas donde las vecinas lavaban sus ropas diariamente. A esa hora nadie lavaba solo nosotros los niños nos adueñábamos del espacio. Esa tarde decidimos ofrecer un espectáculo muy español, muy andaluz, se celebraría una gran corrida de toros, con un solo toro y un solo espada, “El niño de la encarnación” afamado torero de cinco años que muleta en ristre entraba en la azotea, muleta en ristre y espada sin filo de aluminio. Desde los escalones de la escalera, la presidencia compuesta de dos niñas de seis años guapísimas aplaudía, detrás del torero, dos subalternos de cinco y siete años serios, acompañando al maestro. En el corral improvisado en el lavadero, el toro, hecho de cartón con dos ruedas y unos cuernos de verdad esperaba a los clarines, que sería empujado por un valiente.

Al otro lado del patio, en la baranda, lejos del ruedo pero ojo avizor, Antonio, el artesano que construyo el toro, el estoque y padre del torero no quitaba ojo, pensando “Desde que te vi nacer, sabía que por la burra venías”.

Salió el morlaco bufando, sembrando el miedo en la plaza y en los tendidos, la presidencia con las manos delante de los ojos intentaba no ver al toro galopando, empujado con fuerza por el niño. El torero afianzando sus pies en las calientes losetas, abrió en abanico el pesado capote y lo recibió con un pase medido, estrecho, sin moverse un milímetro de su sitio, que levanto una exclamación de asombro en los tendidos. Esa tarde clamorosa, terminó con el torero a hombros de sus seguidores, entregando los trastos de matar a su padre, el toro descansando en el lavadero y la presidencia, subalterno, el encargado de toriles y algunos niños más terminaron juagando indios y vaqueros y las niñas, se separaron para jugar con sus muñecas.

Antonio, se equivocó, su hijo no llegó a ser torero, pero si es verdad que en los años siguientes hubo muchas tardes de grandes triunfos en esa azotea o en la calle, ni había televisión, máquinas electrónicas, solo disfrutábamos de risas, peleas, algún puñetazo, juegos de médicos y un miedo común al practicante. Eran otros tiempos.

Joaquín Vidal 31/07/12

viernes, 27 de julio de 2012

El destino me ha regalado una vida

Ahora lo sé, siguiendo tus pasos día a día sin importarme tu silencio, me acerco más a ti. Recuerdo que un tarde tormentosa refugiados bajo una marquesina de la parada de una línea de transporte público, rodeados de una fauna ciudadana de jóvenes, ancianos y niños, rocé tu mano al intentar alcanzar la puerta de autobús. La lluvia en ese momento, arreciaba como pequeñas flechas clavándose en mi rostro. Cuantos días había esperado ese momento, mi timidez enfermiza, siempre me impedía siquiera mirarte de frente. A hurtadillas, levantaba mis ojos, intentando con disimulado interés en mirar tu cuerpo.

Con el roce de tu piel y cuando el autobús se alejaba contigo en su interior, salte al asfalto y empapado hasta los huesos, saltaba cantando de alegría, con la lluvia disimulando mis lagrimas, me incliné haciendo una reverencia a varios coches que casi me atropellan y después sonriendo, hoy soy feliz, he tocado su piel, me quite el abrigo y envolví mi brazo para no perder su olor. Llegue a mi casa minutos después y pase una larga semana en cama con un resfriado descomunal pero con el brazo en cabestrillo, feliz.

Volví al mismo sitio cuando me repuse, nada más doblar la esquina la vi, me acerque, hoy era el día, daría sentido a mi vida, no podía dejarla que se fuera, me acerqué, la miré y antes de que pudiera hablar, me miro con sus negros ojos y me dijo metiendo su mano en el bolso de mano que llevaba,- desde que te vi, sabía que por la burra venias-, en ese momento llegó el autobús, se monto y la perdí de vista. Estuve unos minutos parado, sin saber qué hacer, ¿Qué me había querido decir, era una cita, un acertijo, quería volver a verme? Un ciego que estaba al lado ofreciendo cupones para su venta me dijo, -joven, váyase a casa, el destino, le ha regalado una vida.-

Joaquín Vidal 27-07-12

jueves, 26 de julio de 2012

Historía de una frase

Los burros atados a los arreos del carro descansaban, rodeados de moscas que incansables, a pesar de los gestos nerviosos de piernas y pecho se empeñaban en dejar sus huevos en las pequeñas heridas que aparecían en las patas de algunas de las bestias. Los cocheros, fumaban en corro, lanzando grandes risotadas, sin perder de vista el tránsito de transeúntes y encargados de las tiendas, esperando tener la suerte de hacer un porte que llevara unas pocas monedas a su empobrecida economía.

Maruja, esperaba en la tienda, había pedido un cuarto Kg de café, la mitad del cuarto de garbanzos y 200grs. de bacalao. Desde pequeña siempre le había impresionado esa guillotina, que ahora le parecía pequeña, que troceaba el bacalao, la cuchilla afilada caía inmisericorde dando tajos precisos. Detrás de los dependientes, Mauro con su bata color marrón claro, camisa y corbata negra observa cuidadosamente los pedidos que se servían, corrigiendo a veces las cuentas y poniendo nerviosos a los dependientes, con su estrecha vigilancia.
Maruja, se sentía incómoda con su presencia por esa extraña sensación que flotaba en el ambiente cuando él salía de su despacho, ya había notado en varías ocasiones que al entrar en la tienda, el muchacho de los recados corría a la oficina y al momento Mauro salía, regalándole una sonrisa. Maruja, secretamente y en el fondo de su corazón, se sentía halagada, su matrimonio, monótono, previsible y rutinario hacía tiempo que navegaba a la deriva y en el que ella, tenía la función de capitán, maquinista, carbonero y grumete. Mauro, una vez, intentó no cobrarle el importe de su compra, delante de todo el mundo, ella, solo lo miró una vez, con sus negros ojos llenos de desprecio, despechada salió de la tienda, que tonta había sido, le dolía no tanto por el desprecio sino por pensar que ella había llamado la atención de un hombre joven y apuesto.

Pasaron dos semanas y ella no se atrevió a ir a la tienda, compraba en otra, le hacía menos gracia pero no quería encontrarse con ese medio hombre.
Un domingo que su marido estaba en el fútbol, ella esperaba el autobús, visitaría a su hermana que vivía en un barrio periférico de la ciudad. Un coche se acercó lentamente, la ventanilla derecha se deslizó suavemente y al volante, Mauro, el encargado de la tienda, le sonreía abiertamente. Maruja, creyó morir, que sinvergüenza, como se atrevía, sus piernas apenas le sostenían, su corazón galopaba ruidosamente, teniendo la sensación de que toda la plaza escuchaba sus latidos. Mauro, ni siquiera le hablo, se limitó a extender la mano, mientras los coches parados detrás hacían sonar sus bocinas, ella, trabajosamente dio primero un paso, después otro y otro y terminó sentada en el asiento del copiloto.

Recorrieron, más de treinta kilómetros, en silencio. Mauro sacó el coche de la carretera y se dirigió por unos caminos de tierra, aparcando en un bosque cercano. Se volvió y empezó a meterle mano por todos sitios, sus gruñidos de animal en celo, derrumbaban uno tras otros las ilusiones que ella inocentemente se había forjado. El la sacó del vehículo la tumbó encima del capo y subiéndole la falta se tiró encima, en ese momento oyó una voz de mujer que le decía,-“Desde que te vi, sabía que por la burra venías”-. No pudo oír nada más, un feo agujero se abría en su nuca, con un estilete de plata clavado hasta la empuñadura.

Maruja, se alisó el vestido, después de una hora salió a la carretera, en su bolso, el estilete, a lo lejos se acercaba un coche haciéndole señas para que la recogiera para llevarla a casa, esperaba en esa linda tarde de verano no tener que repetir la frase.

Joaquín Vidal 26/7/2012

A esa mujer de corazón grande y “colorao”


Dieciséis años, queriéndote a cada momento, cada segundo. Cierto que ese cariño es en la distancia, pero ¿no tiendes un puente cuando sonríes? Esos cabellos rubios ¿no son acaso amaneceres con un sol esplendoroso, radiante, envidia de la civilización azteca? Te has convertido en mujer, con todas las palabras. , honesta, educada, responsable, sensible, amiga de tus amigas y amigos, preocupada de las cosas que ocurren en las vidas de las personas que quieres y te rodean.
Cantas, escribes, tocas un poco la guitarra y aporreas el piano, sueñas, vives.
Dentro de unos días nos veremos, compartiremos juntos risas, desayunos, besos, abrazos, por unos días ejerceré de padre, hermano mayor, escudo, enamorado de tu presencia y enemigo de tu ausencia.
Mujer dieciséis, sigue caminando por la vida, siendo tu, tu corazón el mejor tesoro, déjalo volar sin rejas ni brazaletes como hasta ahora, las almas gemelas te seguirán.
En este mundo que hoy nos ha tocado vivir, necesitamos personas como tú. Feliz Cumpleaños Julia.

Joaquín Vidal 26/7/2012




viernes, 13 de julio de 2012

La lucha por sobrevivir


Solo con leer lo que escribís en esta página e imagino los que escribiréis después, serán millones de cristales clavados en mi alma. A estas alturas de la vida, has sobrevivido más que vivir, pero me pregunto, ¿no hay momentos en tu vida que has querido sobrevivir? cuando eres joven, sobrevives casi todo el tiempo y no te importa, eres feliz, deseas sobrevivir todo el tiempo, ni sabes ni quieres saber que va a pasar mañana.
Conforme van pasando los años empiezas a vivir, pero no es tu vida, vives la vida de los demás. Por eso hay momentos, aunque sean segundos, minutos que deseas sobrevivir, como antaño. El tiempo inexorable, marca el paso. Yo, en secreto, una veces procuro que mi corazón, otras mi cerebro, no se enteren que a veces, sin que ellos lo sepan, sobrevivo.

Joaquín Vidal 7/2012

lunes, 9 de julio de 2012

Llevo años siguiendo los senderos, viviendo al día, con las estrellas como techo de mis sueños.
En los arroyos sin presencia humana, he bebido siete veces durante los días que he querido. Recuerdo las pocas ocasiones que nos hemos visto. Siempre he esperado con disimulada timidez, las cenas de Navidad, donde solías salir al jardín, unido por un camino de hojas secas al bosque que yo presentía inexplorado. ¿Pensaste alguna vez, cruzar ese camino de hojas secas? Para mí esas noches siempre eran inolvidables, solo con rozar tu pelo, besar tus mejillas en los saludos y despedidas, oler tu perfume, calmaba mis ansias retenidas durante un año. Todos los años preparaba un pequeño discurso, intentando soltarlo a bocajarro cuando estuviera un solo segundo a solas contigo. Después, frente a ti, mi boca se secaba, la lengua se convertía en un pesado corcho inmóvil. A esperar otro año, sin salir de la ciudad, no quiero pasear si no es contigo por el bosque inexplorado.

Joaquín Vidal 7/2012

sábado, 7 de julio de 2012

Ausencia de ti

Este verano te has retrasado, no has aparecido, yo fiel a nuestra cita anual, aun sabiendo que no vendrías, he pasado momentos para olvidar. En las redes sociales, sigo tu día a día, celebrando cada momento en el que te veo reír, disfrutar y pienso para mí, es natural. A veces me sorprendo hablando solo, corrigiendo un momento, un comportamiento con peligro para ti, pero no te asustes, eso es solo fruto del amor que siento por ti.
Joaquín Vidal 7/2012

domingo, 1 de julio de 2012

Quiero tener un recuerdo de lo que viví como un sueño


Una noche mágica, sin hogueras, en la penumbra. Solo una tímida luna iluminaba como un foco de una barra imaginaría sobre el escenario.

Hace unos meses, desconocidos con sus vidas a la espalda. En este tiempo, cada vez que un apretón de manos, abrazos o unos besos se han cruzado, antes o después de los duros ensayos, los gritos, reproches, correcciones, alientos, del director, hemos ido negociando trozos de nuestras vidas, entregando y recibiendo relatos frente a frente sin tecnologías con la palabra, donde desgranábamos alegrías y penas, espejos de todas las vivencias que tiene esta vida terrenal. Sin darnos cuenta, se ha ido tejiendo una hermandad, que la otra noche, trece almas, vivieron como un momento especial.

Por eso, quiero compartir con vosotros este recuerdo, cada uno que lo viva como mejor le siente a su corazón. Yo, hace unos meses cuando empecé a hacer teatro con vosotros, deseé un sueño, reírme mucho, mucho, con vosotros en una noche mágica, sin hogueras, en la penumbra, iluminado solo por esa tímida luna como un foco de una barra imaginaría sobre el escenario de esta vida, que espero algún día, volver a representar.

Joaquín Vidal 1-7-2012

viernes, 29 de junio de 2012

Mi amigo Braulio




Ya que has echado mano de la nostalgia, te cuento una cosa que no se si sentiste como yo, después del percance del museo y una vez que te recuperaste, recordaras que yendo un día de semana santa, acompañando a mi sobrino en bicicleta, me diste el alto en la Alameda, no sabes la alegría que sentí cuando nos unimos en aquel abrazo fraternal, no te veía desde el accidente -cariño de machote por supuesto-, después del porrazo pensé que me tendrías rencor, pero debo reconocer que no te conocía bien, por eso me sentó estupendamente esa muestra de cariño y amistad.

Desde ese día he esperado y deseado, sentarme contigo en ese mismo sitio, compartir una buena botella de vino o varias, entre los dos, o cinco, quince, diez mil personas, que más me da, si en mi mesa, conmigo está sentado mi amigo Braulio, que un día entre olor de azahares con la música de nuestra Sra. de la Amargura al fondo, me dio un fuerte abrazo. Espero que ese día llegue pronto. Un fuerte abrazo.

El Cuneta 29.06.2012

martes, 12 de junio de 2012

Son muchos tres años


Cada día me está costando más. No duermo pensando en la mañana, en el amanecer. Son muchos, tres años. Día a día persiguiendo un sueño, con la sensación de que el tiempo se acaba. ¿Por qué el tiempo avanza más rápido con el paso de los años? Será porque es cuando deseas que vaya más despacio, no es porque ocurre algo especial en tu vida, porque hay momento que son horrendos, terribles y sigue pasando igual de rápido.

Cansado estoy de esas tres navidades, con su día de Navidad, reyes y cuestas de eneros. De Semanas Santas, días de Carnaval, primaveras, frías o primorosas. Los veranos, que suplicio, meses de interrupción de las rutinas invernales, tan añoradas. Solo cuando veo caer las primeras hojas y un viento frio las deja en mi puerta empiezo a recuperar mi optimismo.

Sé que en ese momento bajaré por las escaleras, aún de noche, escuchando en las plantas el ruido inequívoco de las cafeteras, duchas, tostadoras y algún esporádico amante que con gritos espasmódicos, lleva la envidia a mi corazón y me pregunto ¿Por qué no estás a mi lado?

Salgo a la fría mañana con los ojos enrojecidos, de esperar toda la noche la mañana, a unos cientos de metros, el autobús de la línea cuatro, espera en su parada, como una gran carroza enjaezada con cientos de caballos blancos y tu “la chica del autobús” sentada esperando. Hoy, va a ser mi día, por fin voy a hablarte. Son muchos, tres años.


Joaquín Vidal 6/2012

sábado, 2 de junio de 2012

Hubo un lugar en el que guarde mi corazón



Hubo un lugar en el que guarde mi corazón, encerrado en siete cofres, miles de cadenas, candados, combinaciones, códigos y millones de llaves.

Paso a paso, código a código, intento recorrer ese laberinto, desentrañar ese jeroglífico. Los días y años siguen pasando.

En un momento que me siento para coger aire, pensar, volver a empezar, me pregunto. En este momento, ahora ¿no será ya el pasado? ¿No seria exacto decir? “tengo mi corazón en un lugar” en vez de “hubo un lugar donde guarde mi corazón”.

Joaquin Vidal 6/2012

sábado, 26 de mayo de 2012

Hubo un lugar en el que encontré la segunda parte de mi vida


Hubo un lugar en el que encontré la segunda parte de mi vida, anclada en el pasado más presente. El entorno, festoneado de ramas y hojas secas, amortiguaba la poca luz que se dejaba ver entre los visillos.

A medida que desmontaba, desatornillaba y colocaba las maderas, cierres, pomos y cristaleras, una extraña sensación se iba apoderando de mi, descalzo pisando fuerte con violencia contenida el suelo, recogía todos los sentimientos, que quedaron esparcidos por allí en el pasado.

Esa vida que había dejado incompleta estaba siendo cerrada, completada, devolviéndome a mí a su actor principal, hoy actor de reparto, el sitio que debía ocupar. Al cerrar el pasado más presente, escuche mientras cerraba la puerta y daba dos vueltas a la llave un susurro apagado, “hubo un lugar en el que has cerrado el presente más pasado de tu vida”.
Joaquín Vidal 5/2012

viernes, 11 de mayo de 2012

La cuarta pared

Estas son las cosas que ve, siente o sueña mi amigo y compañero Joaquín.

Salen de su ser pensamientos llenos de vida, de pasión, pensamientos con alma....como los que expresa aquí.

Tiene el don de darle vida a las palabras en cualquier momento y hacerlas materiales allá donde esta, incluso sentado en una terraza de cualquier bar, en una servilleta de papel, a cambio solo de una sonrisa.

Gracias por tenerme presente en tus pensamientos y dejarme formar parte de ellos, nunca dejes de escribir.




Para vivir, vivir. Sentir y soñar es un paso previo e indispensable.

Mas que salir de mi, viajan por el aire, millones de sentimientos, susurros, gritos y deseos de las personas con las que te cruzas en la vida, solo tienes que escuchar y plasmarlo en un papel. A veces los gritos sin sonidos aparentes son tan fuertes, que escribes y escribes.

No hay lugar ni un tiempo para escribir. La sonrisa, la sorpresa te sorprende, pero lo que me aterra a veces, es la necesidad que tiene el lector de recibir este bálsamo escrito y me siento reconfortado pensando que su lectura, ávida en ese momento, se convertirá en medicina mientras las letras se mantengan en el papel, aunque pasen siglos.

Cuando has saltado, reído, llorado, sentido, soñado, arrastrado por el suelo, pasado frio, calor, besado, tocado, cuando todas estas cosas han pasado frente a la cuarta pared, yo me pregunto, ¿alguien tiene que pedir permiso a alguien para algo?.


Joaquín Vidal Mayo 2012


domingo, 6 de mayo de 2012

Una historia de amor divina y humana en una vida fácil.




Solo han pasado unos minutos, el telón ha caído, el público se ha ido marchando después de aplaudir a rabiar. Ha sido una noche perfecta, las obras han salido bien. Las infinitas horas de ensayo, dirigidas por nuestro Director Sebastián Haro, han dado sus frutos, ahora entendemos su afán por repetir y repetir, los gritos, que tanto cuesta digerir para conseguir la perfección, pero que ahora, una vez alcanzado el primer paso de nuestra pasión, el amor al teatro, agradecemos. Gracias, profesor, eres un gran actor y director.

Chelo, aunque me digas que no quieres salir en la foto, -que este éxito es nuestro-, tú tienes mucho que ver en esta historia.

Se han apagados los focos, todos se han marchado, técnicos, acomodadores, autoridades, actores. Algo se mueve sobre las tablas, una luz irreal lo inunda todo. En una gran cama tres personajes en ropa interior hablan acaloradamente, Joaquín y Raúl cogidos a una caja de tiritas, Mary repiso los mira desde encima de la cama, en ese momento se trata de una cuestión de honor. Más al fondo, dos prostitutas Gracia y Vir, con sus cuerpos todavía jóvenes pero ajados. Una, agarrada a una botella y la otra a una melodía de “La Pique” se miran en silencio, componiendo un cuadro de mujeres de vida fácil. Y en el fondo del escenario, cinco monjas de clausura, Magdalena, Mari Carmen, Luisa, Luisi y Mary Repiso, cosen, amor divino, amor humano.

En un momento Repiso, desde encima de la cama mira con cariño a sus hombres, a las prostitutas, las monjas, es la señal, todos los personajes corren al centro del escenarios entre abrazos y risas, han cobrado vida, llevaban años, siglos esperando que la pasión de un grupo de personas le dieran vida, son felices. Aunque solo sean esos siete minutos de cada pase, han transmitido un trocito de su ilusión que las actrices y actores llevaran el resto de sus vidas.

Todos felices contentos, pero algo se ha movido entre las calles del teatro. Manolo, Rosa, Carmen, Pepe y Macarena sin vosotros no hubiera sido posible.

Ahora sí, el silencio. Los personajes unidos a los ciento, miles, testigos de todas las representaciones que se han celebrado en El Centro Cultural de La Rinconada, descansan. Unos volverán a la vida cualquier tarde siendo felices de encontrarse con una actriz o actor dispuesto a defender su papel.

En toda esta amalgama de personajes, de situaciones hay mucho amor, mucho cariño. Han sido solo seis meses, veinticuatro lunes, algunos martes y algún día de fiesta que han compartido, al principio como unos desconocidos, pero enseguida se fueron imponiendo los valores, la constancia, el sacrificio. No todos los que empezaron, consiguieron llegar, como todo en la vida. Las circunstancias fueron como balas traicioneras. Una mezcla de amor a este arte y suerte consiguió que unos pocos llegaran hasta aquí. Y lo más importante, el cariño de todos, alguna vez, seguro, que nos ha hecho no tirar la toalla.

A los que no pudieron o quisieron, animo, dentro de seis meses, más.

Joaquín Vidal Mayo 2012

domingo, 11 de marzo de 2012

La disciplina de la ética

Hoy me he despertado con un nuevo escándalo, esta vez en Andalucía. Como estamos en crisis, están saliendo como setas, si la economía fuera bien, no nos enteraríamos, todo iría sobre ruedas.
Esto me lleva a hacer una reflexión.

En mi casa como en la mayoría de hogares, municipios grandes o pequeños, en nuestras calles, cocinas, almacenes de empresas, disponemos de diferentes recipientes para reciclar, azul, amarillo, verde, dependiendo del material que vayamos a arrojar a la naturaleza. Hoy día es impensable mezclar plástico con orgánicos o papel. Los gobiernos, ayuntamientos, fabricantes y ciudadanos, hemos formado un frente común para mejorar a través del reciclaje el futuro de nuestra tierra.
Cuando paseo por la calle, en casi todas las ciudades, los dueños de los animales van provistos de bolsas para los excrementos de sus mascotas. La mayoría de las personas somos sensibles con los animales, nos dan compañía, seguridad, servicio. Si vemos algún maltrato, lo denunciamos, no soportamos, por regla general que se maltrate a un animal.

En estos tiempos que corren, ¿quien le da un cachete a un niño en público? En el caso de que ocurra, pueden perder, los padres, la patria potestad y que el menor ingrese en un centro de menores. En los casos de violencia de género, esta sociedad con los gobiernos a la cabeza persiguen a las personas que maltratan.

Todos, todos dependiendo de las rentas del trabajo que recibe colabora en el mantenimiento del Estado y no dejes de ingresar tu aportación, pequeña o grande, la administración te exigirá, por todos los medios. Las multas, ibis y todos los impuestos que ahora no recuerdo, pero que pagamos regularmente.

En todos los casos, que he expuesto anteriormente, el gobierno, rojo, azul, naranja o amarillo, se encarga por orden expresa de los ciudadanos que eligen cada cuatro años quien debe dirigir este país.

Y llegado a este punto, me pregunto, ¿por qué no se nombra un ministerio de “La Ética”?. Que nos recuerde a todos que la disciplina de la ética es tan importante o más que todas las cosas que he descrito anteriormente.
Esos miles de correos electrónicos que recibo al año, incluyan otros miles pidiendo protección contra los ladrones de nuestro dinero. Que en las comisarías, en los ayuntamientos, plazas públicas, pongan carteles con las fotos de los ladrones y no la quiten hasta que no devuelvan lo robado. Porque al final,igual que no se nos ocurre tirar una batería a la basura o el aceite por el fregadero, porque envenena la tierra, el futuro nuestro y de nuestros hijos con ese dinero que han robado, hemos dejado de pagar colegios, dependencia, sanidad y todas las cosas que necesita un estado moderno.
Por eso os pido, vuestra opinión esta vez la necesito.

Por un Ministerio de la Ética en España, que aplique la disciplina de la ética a los ladrones de nuestra vida. A los "asesinos" de nuestros sueños, de nuestra vida.




Joaquín Vidal 2012 marzo

jueves, 8 de marzo de 2012

No puedo ni quiero vivir con ella

Esta noche he salido, camino rápido, sin siquiera mirar atrás, no quiero ni pensar, lo dejo todo atrás, solo quiero seguir adelante, adelante, alejarme lo más posible. Dejo a mi compañera. Mi relación de estos dos últimos años no ha funcionado. Ella, no se esforzaba en que para mí la vida fuera más agradable. Si, es verdad siempre estaba ahí, más veces de las que la necesitaba, pero no era para mí. Nuestra relación por mi parte fue a la fuerza, no consentida, yo no quería estar con ella pero no tenía más remedio. Ahora que me voy sé que me mira hierática, sin mostrar ningún sentimiento, no creáis que me va a echar de menos, otro ocupara mi lugar, ella es así. Me paro, no puedo resistirme a mirarla por ¿última vez? Estoy en la carretera de Carabanchel en la parada de autobús, frente a la cárcel, le tiro un beso y le digo ¡hasta pronto!.

Joaquín Vidal 2012

domingo, 4 de marzo de 2012

Abrazos en las estrellas


Te he abrazado ahora, en este momento sin pensar, sin sentir al principio, según mis brazos rodeaban tu cuerpo, me has transmitido un sinfín de sentimientos. Miedos, mentiras, alegrías, penas, todas las cosas que guardamos en nuestro corazón a lo largo de toda una vida. Hoy, he procurado con mi abrazo empezar, seguir viviendo con todas o ningunas de estas sensaciones.

Joaquin vidal-Marzo 2012

jueves, 16 de febrero de 2012

La cara oculta de la luna


La cara oculta de la luna

Feliz cumpleaños, feliz, feliz.
Hasta aquí has llegado, saltando montañas, bebiendo en arroyos, atravesando desiertos, llanuras, hojarasca, jardines.

Tu lado luminoso, oscuro, manejado con maestría, con torpeza, sin intención solo ahora confiesas que no siempre eran dirigidas.

Hoy cuando estas soplando las velas, pides un deseo, que el viento de tus labios, empuje lejos muy lejos los brillos oscuros de tu vida y acerque a ti y a los tuyos, solo rayos de luz.

Al llegar a su ocaso este día, en tu rostro restos de carmín, la piel irritada por el roce de otra piel masculina, en los labios el sabor a tarta y en el alma acariciada por el cariño de familia y amigos, un lazo fuerte.

Pero como en la luna, hay una cara oculta que nunca se ve, a la que corremos a esconder nuestros sueños que no queremos compartir. Esa noche te prometes que ese año, vas a sacar esos sueños a la cara que todos vemos de la Luna. Te prometes antes de cerrar los ojos vencida por el sueño,este año, todos van a saber que hay en la cara oculta de la Luna.


Joaquín Vidal 16/2/2012

lunes, 13 de febrero de 2012

Lo que otros ven y ves


Solo una frase, palabras que te han y has escrito,
expresando tu sentir. Lo que ven y ves.

Han, has dudado, ahondando en ti, sin saber que escribir,
buscando, disimulando tu escritura, que ven y ves.

Lo abres con nerviosismo, lo leen, lees con nerviosismo,
Miras a los lados, intentando descubrir quien escribió,
que es lo que vio.

Lo guardas con disimulado desinterés. Esta noche en casa,
lo volverás a leer en voz alta, soñaras, y jugaras antes de dormir.

Solo una frase, música en tus oídos, no todos los días,
escuchas en silencio, que ven y ves.


Joaquín Vidal 13/02/2012

viernes, 3 de febrero de 2012

Del cielo al infierno, sin pasar por el purgatorio, ¿eso es el amor?



Los informativos no dejaban de airear la noticia, mañana entraría una bolsa de aire siberiano por el Norte y dejaría congelada la península. La Península, que añoranza. Hace más de cinco años que no vuelvo, no por gusto, estoy esperando que la cosa se tranquilice un poco. Tengo una teoría, el cielo, el infierno no existen, lo que tengas que pasar, sea bueno o malo, lo pasas en vida, creo que no tengo merecido este retiro, esa negación de disfrutar de las calles de mi ciudad, divertirme con mis amigos, besar a mi hermana o sentarme en un café y ver pasar la gente sin más interés que profundizar en la condición humana, investigar lo llamo yo.

Pensareis que este alejamiento es por el robo del diamante del Imperio Austrohúngaro, si, al principio era así, un año pensaba yo, con eso quería contentarme, sufro en silencio mi penitencia y espero que el episodio que viví, prescriba en el alma de ese ángel y me permitan volver aunque sea a unos cientos de kilómetros de familia y amigos.
Ni hermana gemela se casó un 27 de diciembre, enamorada. Su novio, un lujo de hombre, me parecía ideal, una envidia sana, me recorría el cuerpo ese día, esa sensación dio paso a otro sentimiento más intenso, que fue abriendo, con el tiempo, una zanja insalvable entre mi hermana y yo, ese abismo fue el que me condujo a tomar un camino que hoy, me arrepiento de haber tomado.

Que momentos más duros, durísimos pasaba cuando hacían el amor en la habitación de al lado, tenía que meter la cabeza en la almohada para no escuchar sus gritos y poder insonorizar mi llanto. Yo cuando iba de visita a su casa, me quedaba varios días, necesitaba estar a su lado, tenerlo cerca, mirarlo fijamente cuando desayunábamos juntos, con mi inocente hermana a mi lado. Él al principio no sospechaba que mi corazón bombeaba la sangre más rápido cuando su mano cogía la mía al querer coger un cubierto o cuando me abrazaba queriendo coger el mando a distancia del televisor.

Un día nuestras bocas quedaron a centímetros de distancia y terminamos follando como locos por toda la casa. Cuando mi hermana volvió, me encerré en el cuarto de baño, tenía que contárselo, no me atrevía a cruzar mi mirada con ella, lo notaría. Se lo diría esta noche. De esa noche pasó a mañana y de mañana a pasado y de pasado a nunca, la pasión animal que sentía por mi cuñado era tan fuerte que en esos momentos solo quería amar.

Pasaron las semanas, visitas continuas a su casa, noches en vela con los ojos enrojecidos de llorar pensando que estaba con ella. El silencio, empezó a reinar en la alcoba de ella, mientras lo nuestra iba a más cada día.
Una noche, sentí como los quejidos como flechas de cristal penetraban por mis oídos, me destrozaban el alma, el corazón. Perdí la razón y cruce la puerta de su habitación desnuda, lanzando fuego por mi boca. Mi hermana, primero se quedó muda, no creía lo que escuchaba, se quedó como una marioneta, solo me miraba y miraba, incapaz de creer lo que estaba pasando. Salí de la habitación, con los gritos de mi cuñado de fondo pidiendo perdón a mi hermana. Me paré un par de veces esperando verlo aparecer para huir juntos pero era en vano. Metí cuatro prendas en una maleta y al día siguiente estaba a miles de kilómetros de distancia. Hace más de cinco años que no vuelvo, no por gusto, estoy esperando que la cosa se tranquilice un poco. Esto lo digo para tranquilizarme, la verdad es que un miedo a lo desconocido me impide volver, porque coincidiréis conmigo, que cuando se ama, al principio es el cielo, después pasamos al purgatorio y al final terminas en el infierno, ¿eso es el amor?.


Amelia Salmerón Febrero 2012