He querido volcar en esta ventana, lo que escribo. Ni estan todos los que son, ni son todos los que estan, pero poco a poco ire recopilando y publicando.
sábado, 2 de abril de 2011
Tita Julia
Tita, cuanto te echo de menos, cuantas cosas has vivido con mi madre.
En tu primer aliento de vida, sus jóvenes brazos te sostuvieron. Ahora, a mi madre, la siento cada minuto, cada hora, cada día, como la mejor madre del mundo, como nos pasa a todos los hijos. Ella, contigo, adquirió día a día, ese amor maternal que ahora vuelca sobre mí.
Tengo muchas ganas de verte, de poder andar, correr hacia ti y poder acariciar tu pelo rubio, tu risa y tu bonita voz.
Te preguntarás como se tantas cosas de ti, mi madre, me habla en susurros cada noche de una bella princesa, que canta con una voz de oro y que cuando puede abrazarla inunda su corazón con una bella canción.
Tita te quiero, ven pronto.
sábado, 26 de marzo de 2011
Tenemos que conseguir que todos protejamos la tierra
Risa Aoki, se encamina diligentemente a su casa en el pueblo de Kanova al sur de Japón. Son las doce de la mañana del día 10 de Marzo de 2011. Se siente feliz, acaba de comprar una bonita caja de velas, de cera. Es su sorpresa para celebrar “La Hora del Planeta”, se reunirán todos juntos, sus nietas, Haruna e Hina, su hija Miyu y el marido de esta Haruto. Con cuidado llega a la casa, las nietas juegan en la calle, ella se dirige diligente a su habitación no quiere que descubran su sorpresa.
Al terminar de cenar, Risa, después de besar a Miyu, su hija y Haruto, su yerno, se dirige a la habitación donde duerme con sus nietas, esta noche como siempre, les contará un cuento.
Son las 5, 35 de la madrugada del 11 de Marzo de 2011, la familia duerme al completo, de pronto un temblor leve al principio, Risa, se despierta bruscamente, sin pensarlo salta de la cama y despierta a sus nietas, el temblor va en aumento, las niñas lloran asustadas, Misa, grita sus nombres y el de su hija e intenta salir al salón para reunirse con ella y su marido, pero un terrible rugido, que derriba la pared de la habitación la hace desistir. Agarra fuerte a las niñas y sale corriendo a la calle, la escena es dantesca, edificios derribados, gente corriendo y el temblor que no cesa. Empieza a caminar a toda prisa, necesita llegar a campo abierto, su obsesión es encontrar un risco elevado. Sus nietas agarradas a su abuela, lloran pero no dejan de caminar. Por fin parece que el temblor va aminorando su intensidad, pero Risa, redobla aún más su carrera. –No podemos parar ahora, todos a las montañas, deprisa-.
Por fin llegan a una altura considerable, abajo en el valle, el pueblo parece haber recibido la visita de un gigante, hay edificios en pie, pero la gran mayoría, aparecen destruidos, algunos incendios y explosiones se suceden. Los habitantes del pueblo, no saben lo que ha pasado, algunos están al lado de las que fueron sus casas, buscando a sus familiares, otros corren despavoridos, en busca de un lugar seguro.
Risa, llora en silencio, sin lágrimas, está rota por dentro, su hija y su marido, no aparecen, confía en que aparecerán. Sus nietas no dejan de preguntarles por ellos. Haruka, la mayor, le pregunta -¿por qué has querido subir aquí, tan deprisa abuelita? Como si la tierra quisiera responder, un nuevo temblor, Risa mira al horizonte, un sonido infernal, se abre paso, el mar avanza terrorífico, arrastrando todo a su paso, casas, coches, barcos, personas. Inexorable, va cubriendo el pueblo, con un manto negro, al principio, gritos, pero ahora, se va haciendo el silencio, todas las personas congregadas en la montañas, se han convertido en estatuas, incrédulas, llorando, piensan que es el fin del mundo.
Son las 10 de la mañana, ha amanecido hace un par de horas, las niñas duermen en el regazo de su abuela. Risa, mira sobrecogida, Kanova, su pueblo está sumergido, el mar ha tomado posesión, reclamando lo que los seres humanos, creíamos erróneamente que era nuestro. A su alrededor, miles de personas, lloran, rezan y maldicen su mala suerte. Ella no deja de pedir por su hija y su marido, que aparezcan. Dios, debe ser comprensivo, ella con 81 años, ya ha vivido bastante, sus nietas necesitan a sus padres, llévame a mí y trae aquí a ellos.
Hoy es 26 de Marzo, han pasado dos semanas desde el terremoto, Risa se ha acomodado en un campamento improvisado a unos 10 kilómetros de Kanova, no ha perdido la esperanza de encontrar a su hija, pero cada día que pasa lo ve más difícil. Volver a empezar. Por otros motivos, absolutamente diferentes, la vida, le pide volver a empezar. Hace 66 años, el seis de Agosto de 1945, dos bombas atómicas cayeron sobre Japón. Ese día, después de ver y sufrir las consecuencias se juró a sí misma, que la vida en este mundo tenía que ser de otro modo. No podíamos seguir extrayendo los recursos de la tierra e inventando artilugios, capaces de destruir un mundo, que ella, lo supo, después de ver las consecuencias, no nos pertenecía a nosotros. Ella desde entonces lo tomó como un préstamo, este mundo con todos sus recursos se tenía que mantener, para sus hijos y los hijos de sus hijos y así sucesivamente. Por eso esta noche, había caminado con sus nietas y dos trozos de vela, los quince kilómetros que la separaban de su pueblo para a las 20,30h encender las velas.
En lo que fue su casa, se arrodillaron, muchos vecinos, habían pensado lo mismo. Encendieron sus velas, el espectáculo era impresionante, un cielo tachonado de estrellas, un pueblo entero destruido, miles de personas en silencio cogidas de las manos, a las luz de las velas, la tierra, les había mandado un mensaje tajante. Durante la hora que las viejas velas sostuvieran en sus pábilos su pequeña luz, el mensaje para proteger la tierra, debía crecer en el corazón de las personas que entrelazaban sus manos, debía crecer la solidaridad con su tierra.
Risa, se abrazó a sus nietas, fuerte, muy fuerte, quería transmitirle la fuerza que sus pies descalzos recibían de la tierra y mirando con los ojos borrosos por dos lagrimas que nacían les dijo,-Tenéis que prometerme qué vais a proteger la tierra-. Esa pequeña luz que nace en estas velas, tenéis que convertirla en hoguera, para contar al mundo lo que aquí ha ocurrido y conseguir que todos protejamos la tierra, no nos pertenece.
Joaquín Vidal 26/3/2011
Al terminar de cenar, Risa, después de besar a Miyu, su hija y Haruto, su yerno, se dirige a la habitación donde duerme con sus nietas, esta noche como siempre, les contará un cuento.
Son las 5, 35 de la madrugada del 11 de Marzo de 2011, la familia duerme al completo, de pronto un temblor leve al principio, Risa, se despierta bruscamente, sin pensarlo salta de la cama y despierta a sus nietas, el temblor va en aumento, las niñas lloran asustadas, Misa, grita sus nombres y el de su hija e intenta salir al salón para reunirse con ella y su marido, pero un terrible rugido, que derriba la pared de la habitación la hace desistir. Agarra fuerte a las niñas y sale corriendo a la calle, la escena es dantesca, edificios derribados, gente corriendo y el temblor que no cesa. Empieza a caminar a toda prisa, necesita llegar a campo abierto, su obsesión es encontrar un risco elevado. Sus nietas agarradas a su abuela, lloran pero no dejan de caminar. Por fin parece que el temblor va aminorando su intensidad, pero Risa, redobla aún más su carrera. –No podemos parar ahora, todos a las montañas, deprisa-.
Por fin llegan a una altura considerable, abajo en el valle, el pueblo parece haber recibido la visita de un gigante, hay edificios en pie, pero la gran mayoría, aparecen destruidos, algunos incendios y explosiones se suceden. Los habitantes del pueblo, no saben lo que ha pasado, algunos están al lado de las que fueron sus casas, buscando a sus familiares, otros corren despavoridos, en busca de un lugar seguro.
Risa, llora en silencio, sin lágrimas, está rota por dentro, su hija y su marido, no aparecen, confía en que aparecerán. Sus nietas no dejan de preguntarles por ellos. Haruka, la mayor, le pregunta -¿por qué has querido subir aquí, tan deprisa abuelita? Como si la tierra quisiera responder, un nuevo temblor, Risa mira al horizonte, un sonido infernal, se abre paso, el mar avanza terrorífico, arrastrando todo a su paso, casas, coches, barcos, personas. Inexorable, va cubriendo el pueblo, con un manto negro, al principio, gritos, pero ahora, se va haciendo el silencio, todas las personas congregadas en la montañas, se han convertido en estatuas, incrédulas, llorando, piensan que es el fin del mundo.
Son las 10 de la mañana, ha amanecido hace un par de horas, las niñas duermen en el regazo de su abuela. Risa, mira sobrecogida, Kanova, su pueblo está sumergido, el mar ha tomado posesión, reclamando lo que los seres humanos, creíamos erróneamente que era nuestro. A su alrededor, miles de personas, lloran, rezan y maldicen su mala suerte. Ella no deja de pedir por su hija y su marido, que aparezcan. Dios, debe ser comprensivo, ella con 81 años, ya ha vivido bastante, sus nietas necesitan a sus padres, llévame a mí y trae aquí a ellos.
Hoy es 26 de Marzo, han pasado dos semanas desde el terremoto, Risa se ha acomodado en un campamento improvisado a unos 10 kilómetros de Kanova, no ha perdido la esperanza de encontrar a su hija, pero cada día que pasa lo ve más difícil. Volver a empezar. Por otros motivos, absolutamente diferentes, la vida, le pide volver a empezar. Hace 66 años, el seis de Agosto de 1945, dos bombas atómicas cayeron sobre Japón. Ese día, después de ver y sufrir las consecuencias se juró a sí misma, que la vida en este mundo tenía que ser de otro modo. No podíamos seguir extrayendo los recursos de la tierra e inventando artilugios, capaces de destruir un mundo, que ella, lo supo, después de ver las consecuencias, no nos pertenecía a nosotros. Ella desde entonces lo tomó como un préstamo, este mundo con todos sus recursos se tenía que mantener, para sus hijos y los hijos de sus hijos y así sucesivamente. Por eso esta noche, había caminado con sus nietas y dos trozos de vela, los quince kilómetros que la separaban de su pueblo para a las 20,30h encender las velas.
En lo que fue su casa, se arrodillaron, muchos vecinos, habían pensado lo mismo. Encendieron sus velas, el espectáculo era impresionante, un cielo tachonado de estrellas, un pueblo entero destruido, miles de personas en silencio cogidas de las manos, a las luz de las velas, la tierra, les había mandado un mensaje tajante. Durante la hora que las viejas velas sostuvieran en sus pábilos su pequeña luz, el mensaje para proteger la tierra, debía crecer en el corazón de las personas que entrelazaban sus manos, debía crecer la solidaridad con su tierra.
Risa, se abrazó a sus nietas, fuerte, muy fuerte, quería transmitirle la fuerza que sus pies descalzos recibían de la tierra y mirando con los ojos borrosos por dos lagrimas que nacían les dijo,-Tenéis que prometerme qué vais a proteger la tierra-. Esa pequeña luz que nace en estas velas, tenéis que convertirla en hoguera, para contar al mundo lo que aquí ha ocurrido y conseguir que todos protejamos la tierra, no nos pertenece.
Joaquín Vidal 26/3/2011
domingo, 20 de marzo de 2011
NOS LA HAN VUELTO A JUGAR
Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar. Han declarado una guerra a otro país, para defender sus intereses económicos. Hasta hace pocas semanas, el dictador libio, era recibido en todas las cancillerías europeas, con grandes honores y ahora a Occidente no le interesa. Pretextando la defensa de la población libia, han apoyado el ataque y yo me pregunto, todos estos años, que esa misma población ha estado bajo la férrea bota de Gadafi, ¿donde han estado las democracias occidentales?
He empezado con “Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar” porque esta enérgica actuación de los gobiernos europeos la echamos de menos los españoles en el año 1936. Un grupo de generales y civiles facciosos, empezó una guerra civil contra un gobierno legítimamente elegido por el pueblo español. ¿Por qué no intervinieron entonces? ¿ Porque no intervinieron una vez terminada la II Guerra Mundial.
Irónicamente, años después, en la más virulenta cruzada de ETA contra la naciente democracia española, Francia se convirtió en el santuario de los etarras, dando cobijo y apoyo a los mismos.
En el caso de España -personalmente creo que es un gran error- hemos corrido para situarnos al lado de los agresores.
Pueblo Libio, saldréis de una dictadura para recibir a otro dictador, pero este, apoyado por Occidente.
He empezado con “Francia e Inglaterra, nos la han vuelto a jugar” porque esta enérgica actuación de los gobiernos europeos la echamos de menos los españoles en el año 1936. Un grupo de generales y civiles facciosos, empezó una guerra civil contra un gobierno legítimamente elegido por el pueblo español. ¿Por qué no intervinieron entonces? ¿ Porque no intervinieron una vez terminada la II Guerra Mundial.
Irónicamente, años después, en la más virulenta cruzada de ETA contra la naciente democracia española, Francia se convirtió en el santuario de los etarras, dando cobijo y apoyo a los mismos.
En el caso de España -personalmente creo que es un gran error- hemos corrido para situarnos al lado de los agresores.
Pueblo Libio, saldréis de una dictadura para recibir a otro dictador, pero este, apoyado por Occidente.
sábado, 15 de enero de 2011
En mi casa, en Sevilla
El olor a incienso, me trae el recuerdo de la Semana Santa. Este olor característico, retrotrae a mi mente, los grandes factos de la iglesia. A mis años, se ha convertido en un recuerdo de Sevilla más que en un olor.Este año, he vivido la mejor Semana Santa. Mis cansados pies han recorrido, calles y callejones detrás de alguna imagen, impregnando mi alma de ese amor olvidado por la ciudad. Han sido momentos inolvidables. Por primera vez en mi vida, se me han saltado las lágrimas, viendo a la Macarena en la calle Alcázares o viendo a la Esperanza de Triana pasar por el Arco del Postigo, teniendo como testigo a la luna encima de la Giralda. Tal ha sido el aluvión de sensaciones, que a veces he creído perder la razón, deseando abandonarlo todo y refugiarme como un mendigo entre las muros de esta ciudad. Sin embargo, tengo que confesar que como todo en esta vida, no solo ha sido el influjo de esa ciudad lo que ha provocado esa situación, mucho ha tenido que ver, desde luego, el alma de la persona que me acompañaba.
Dando un giro de ciento ochenta grados, aprovecho la ocasión para reflexionar en voz alta sobre el alma, las relaciones humanas, el amor, el cariño, no se, el nombre es lo de menos.
Bueno, es la primera vez que me leéis. Soy Amelia Salmerón. He vivido siempre en el barrio de la Encarnación, en una casa de vecinos. Como tengo algunos ingresos mensuales de algunas rentas, me dedico a escribir. Normalmente escribo para personas que necesitan compañía. Si, digo bien, compañía. Hoy vivimos en absoluta soledad, a pesar de los millones de personas que nos rodean. Intento con más o menos éxito llevar un poco de consuelo a los corazones que lo necesitan. Mi escritorio, esta situado a la luz de la ventana, al lado del corredor, paso obligado a la azotea, por lo que frecuentemente, se acercan hasta mi ventana, alguna que otra persona y charlamos amigablemente de cualquier asunto. También me cuentan penas y alegrías y me siento dichosa de compartirlos. Hoy Doña Maria, me ha hablado de su hija. No voy aquí a transcribir la conversación, eso solo le pertenece a ella. Yo soy como un trozo de árbol hueco donde las palabras descansan y las historias se amontonan sin más.
Solamente, quiero hablar de una frase que ha pronunciado Doña María al final de su conversación, le pregunté si quería que le escribiera alguna de las cosas que pienso, ella asintió con la cabeza, solamente Amelia, una cosa me dijo; no seas muy duro con ella.
He sentido un poco de amargura. A veces las personas, me cuentan sus historias, otras, las fuerzo con mis palabras, consciente o inconscientemente, normalmente las personas solo oimos lo que quieren oír, estableciendo un límite imaginario. En mi oficio de escritora, no me paro a juzgar, solo escribo y escribo, alimentándome de lo que leo y de la resina que rezuma ese tronco hueco al que me refería antes.
Las relaciones con otras personas se construyen en base a la fortaleza interior de cada una de las personas. Me explico. Un buen edifico, se sostiene sobre los cimientos bien construidos. A pesar de compartir sus muros con otros edificios, solo sus fuertes cimientos la sostienen. Ahora sé, por propia experiencia, que estar enamorada, impregna una especia de “locura”, placentera para el alma y dulce para el corazón. Mi experiencia me ha demostrado que avanzando en la construcción de mi propia persona, poniéndola al servicio de la otra persona enriquece nuestro amor, dándole vida, que como un boomerang me lo devuelve aumentado, llenado mi corazón de alegría y plenitud. Pero solo avanzamos cuando los dos nos afianzamos como personas. Nuestra fortaleza reside en el conocimiento de una misma, aprovechando nuestros puntos fuertes y debilitando los débiles. No es fácil hacer lo que os digo. Pero sintiéndome querida por el ¿hay alguna tarea imposible? podría conquistar el mundo. Os preguntareis ¿y si el no me quiere? ¿Importa eso acaso? ¿Pensáis que queriéndolo a pesar de que no me quiera, llegará a quererme? Creo que no. En este gran saco de tornillos y tuercas que es este mundo, no quiero precipitarme para encontrar otra pieza que entre forzada, hay un gran saco lleno, no tengo prisa. Día a día, vivo mi vida. A veces la soledad me sorprende, pero es la verdadera soledad. Es la soledad que sientes cuando has trabajado en tu interior, no hace daño y te aseguro que a veces todas necesitamos un poco de ella. A lo largo de estos años, he hablado con infinidad de parejas que están solas a pesar de vivir juntos, y de grupos de amigos que les ocurre lo mismo. Como he dicho antes, no juzgo, ni dejo de juzgar, ni soy dura, ni blanda, solo dejo que mis manos corran por el teclado, impregnadas por la resina de ese tronco. Lo de dura o blanda, que sea tu corazón la que le ponga el apelativo.
Me vais a perdonar, voy a llevarle esto a Doña Maria, me ha prometido café con pestiños cuando le llevara el escrito. Además de endulzar el corazón, también el paladar te lo agradece.
Amelia Salmerón, Abril 2001
Dando un giro de ciento ochenta grados, aprovecho la ocasión para reflexionar en voz alta sobre el alma, las relaciones humanas, el amor, el cariño, no se, el nombre es lo de menos.
Bueno, es la primera vez que me leéis. Soy Amelia Salmerón. He vivido siempre en el barrio de la Encarnación, en una casa de vecinos. Como tengo algunos ingresos mensuales de algunas rentas, me dedico a escribir. Normalmente escribo para personas que necesitan compañía. Si, digo bien, compañía. Hoy vivimos en absoluta soledad, a pesar de los millones de personas que nos rodean. Intento con más o menos éxito llevar un poco de consuelo a los corazones que lo necesitan. Mi escritorio, esta situado a la luz de la ventana, al lado del corredor, paso obligado a la azotea, por lo que frecuentemente, se acercan hasta mi ventana, alguna que otra persona y charlamos amigablemente de cualquier asunto. También me cuentan penas y alegrías y me siento dichosa de compartirlos. Hoy Doña Maria, me ha hablado de su hija. No voy aquí a transcribir la conversación, eso solo le pertenece a ella. Yo soy como un trozo de árbol hueco donde las palabras descansan y las historias se amontonan sin más.
Solamente, quiero hablar de una frase que ha pronunciado Doña María al final de su conversación, le pregunté si quería que le escribiera alguna de las cosas que pienso, ella asintió con la cabeza, solamente Amelia, una cosa me dijo; no seas muy duro con ella.
He sentido un poco de amargura. A veces las personas, me cuentan sus historias, otras, las fuerzo con mis palabras, consciente o inconscientemente, normalmente las personas solo oimos lo que quieren oír, estableciendo un límite imaginario. En mi oficio de escritora, no me paro a juzgar, solo escribo y escribo, alimentándome de lo que leo y de la resina que rezuma ese tronco hueco al que me refería antes.
Las relaciones con otras personas se construyen en base a la fortaleza interior de cada una de las personas. Me explico. Un buen edifico, se sostiene sobre los cimientos bien construidos. A pesar de compartir sus muros con otros edificios, solo sus fuertes cimientos la sostienen. Ahora sé, por propia experiencia, que estar enamorada, impregna una especia de “locura”, placentera para el alma y dulce para el corazón. Mi experiencia me ha demostrado que avanzando en la construcción de mi propia persona, poniéndola al servicio de la otra persona enriquece nuestro amor, dándole vida, que como un boomerang me lo devuelve aumentado, llenado mi corazón de alegría y plenitud. Pero solo avanzamos cuando los dos nos afianzamos como personas. Nuestra fortaleza reside en el conocimiento de una misma, aprovechando nuestros puntos fuertes y debilitando los débiles. No es fácil hacer lo que os digo. Pero sintiéndome querida por el ¿hay alguna tarea imposible? podría conquistar el mundo. Os preguntareis ¿y si el no me quiere? ¿Importa eso acaso? ¿Pensáis que queriéndolo a pesar de que no me quiera, llegará a quererme? Creo que no. En este gran saco de tornillos y tuercas que es este mundo, no quiero precipitarme para encontrar otra pieza que entre forzada, hay un gran saco lleno, no tengo prisa. Día a día, vivo mi vida. A veces la soledad me sorprende, pero es la verdadera soledad. Es la soledad que sientes cuando has trabajado en tu interior, no hace daño y te aseguro que a veces todas necesitamos un poco de ella. A lo largo de estos años, he hablado con infinidad de parejas que están solas a pesar de vivir juntos, y de grupos de amigos que les ocurre lo mismo. Como he dicho antes, no juzgo, ni dejo de juzgar, ni soy dura, ni blanda, solo dejo que mis manos corran por el teclado, impregnadas por la resina de ese tronco. Lo de dura o blanda, que sea tu corazón la que le ponga el apelativo.
Me vais a perdonar, voy a llevarle esto a Doña Maria, me ha prometido café con pestiños cuando le llevara el escrito. Además de endulzar el corazón, también el paladar te lo agradece.
Amelia Salmerón, Abril 2001
Good Bye Norma Jean
Good Bye Norma Jean
Estoy escuchando música, con la mente en otra parte. Desde ayer por la tarde ando con angustia. No conocía a tu padre, solo nos vimos una vez, diez minutos; conociéndote a ti, me lo imagino una persona muy especial.
Lo habrás pasado fatal, digo mal, lo habréis pasado, Paloma, tu madre, hermano y todo el mundo.
Hoy después de hablar contigo, me has dado la señal, la conversación me ha unido más a ti, a tu dolor. He tenido más claro que quería escribirte.
Cuando escribo, a veces sale del cerebro, pero otras veces salen del corazón. Cuando quiero escribir con el corazón, las cosas que quiero decir, las plasmo directamente en la pantalla, no tardo ni un segundo, escribo rápido, no quiero que se contaminen, es puro sentimiento o a mi me lo parece.
Hoy día, una persona llama por su móvil, un satélite localiza la llamada y desde varios Km. de distancia, un misil que cuesta millones de euros lo convierte en cenizas, y sin embargo la ciencia no ha avanzado lo suficiente para impedir que un ser querido nos abandone.
Pero así es la vida. Es importante saber que tiene sus reglas y aceptarlas.
Para ti van a ser y han sido días muy duros. Me contabas, que se fue sin sentirlo, que le gustaba Asturias, que en alguna ocasión lo comento; me gustaría descansar en esa tierra. Se fue rodeado de su familia, en una fiesta.
Una teoría mía; tenemos un tiempo en la tierra, queremos, sufrimos lloramos, los años van pasando la familia crece, nuestra capacidad de amar es ilimitada, tenemos hijos maravillosos, personas que queremos más que a nosotros mismos. Inevitablemente las personas que nos dieron la vida desaparecen. Ese mismo amor que tu has mamado de pequeño, que has vivido en tu casa, entre tus padres, lo llevas dentro, antes lo derramabas inconscientemente a tu alrededor, a partir de hoy más que nunca, cuando beses a tus hijos, te acordaras de él, a veces te sorprenderás mirándolos y recordando a tu padre. Además pienso, que siguiendo esta teoría - dentro del dolor de la perdida- a tu padre lo querías muchísimo, ¿ te has parado a pensar, donde va ese cariño ahora?, una parte se dedica a su recuerdo, otro trozo a tu madre, hermano, pero queda un trozo grande, muy grande muy hondo. Te lo ha dejado muy fácil, ese trozo inmenso es para Paloma y tus hijos. Puedes pensar que no hacía falta, que el precio es demasiado alto. Lo que ha ocurrido es inevitable, pues bien piensa en el futuro, te ha dejado dos cosas importantes; su recuerdo y su forma de ser, de hacer, que han conformado tu vida y te ha permitido ser hoy quien eres.
Te voy a contar una cosa que quizás te alivie el corazón mientras lo lees. Desde hace tres años tengo un pellizco en el corazón. Como tu sabes, mis padres, mis hijas no viven cerca de mi. Mis padres tienen una edad considerable, a veces suena el teléfono, solo de vez en cuando lo pienso, un día pueden irse y no estaré a su lado seguramente. No lo asumiré nunca, nunca me acostumbrare, pero tengo personas a mi lado, que me quieren, por las que tengo que vivir.
Nunca he tenido una perdida tan importante en mi vida, no se como reaccionare, lo que si pienso es como quiero que sea. Quisiera tener un recuerdo eterno en mi corazón para ellos. Un recuerdo que es una obligación. Desde ese momento mis hijas tienen que escuchar largas historias de sus abuelos, de lo que significaron en mi vida, que si ellas están aquí es gracias a la vida que ellos me dieron. Voy a gritar en silencio, gracias Dios mío, por permitirme disfrutar de ellos en la tierra, gracias Dios mío, por permitir que su recuerdo habite eternamente en mi corazón.
El titulo, corresponde a la canción que cantó como homenaje Elton Jhon en un funeral. Me pareció maravilloso. Estas letras que te escribo quiero que sean un pequeño homenaje a la memoria de tu padre.
Joaquin Vidal 16/06/03
Estoy escuchando música, con la mente en otra parte. Desde ayer por la tarde ando con angustia. No conocía a tu padre, solo nos vimos una vez, diez minutos; conociéndote a ti, me lo imagino una persona muy especial.
Lo habrás pasado fatal, digo mal, lo habréis pasado, Paloma, tu madre, hermano y todo el mundo.
Hoy después de hablar contigo, me has dado la señal, la conversación me ha unido más a ti, a tu dolor. He tenido más claro que quería escribirte.
Cuando escribo, a veces sale del cerebro, pero otras veces salen del corazón. Cuando quiero escribir con el corazón, las cosas que quiero decir, las plasmo directamente en la pantalla, no tardo ni un segundo, escribo rápido, no quiero que se contaminen, es puro sentimiento o a mi me lo parece.
Hoy día, una persona llama por su móvil, un satélite localiza la llamada y desde varios Km. de distancia, un misil que cuesta millones de euros lo convierte en cenizas, y sin embargo la ciencia no ha avanzado lo suficiente para impedir que un ser querido nos abandone.
Pero así es la vida. Es importante saber que tiene sus reglas y aceptarlas.
Para ti van a ser y han sido días muy duros. Me contabas, que se fue sin sentirlo, que le gustaba Asturias, que en alguna ocasión lo comento; me gustaría descansar en esa tierra. Se fue rodeado de su familia, en una fiesta.
Una teoría mía; tenemos un tiempo en la tierra, queremos, sufrimos lloramos, los años van pasando la familia crece, nuestra capacidad de amar es ilimitada, tenemos hijos maravillosos, personas que queremos más que a nosotros mismos. Inevitablemente las personas que nos dieron la vida desaparecen. Ese mismo amor que tu has mamado de pequeño, que has vivido en tu casa, entre tus padres, lo llevas dentro, antes lo derramabas inconscientemente a tu alrededor, a partir de hoy más que nunca, cuando beses a tus hijos, te acordaras de él, a veces te sorprenderás mirándolos y recordando a tu padre. Además pienso, que siguiendo esta teoría - dentro del dolor de la perdida- a tu padre lo querías muchísimo, ¿ te has parado a pensar, donde va ese cariño ahora?, una parte se dedica a su recuerdo, otro trozo a tu madre, hermano, pero queda un trozo grande, muy grande muy hondo. Te lo ha dejado muy fácil, ese trozo inmenso es para Paloma y tus hijos. Puedes pensar que no hacía falta, que el precio es demasiado alto. Lo que ha ocurrido es inevitable, pues bien piensa en el futuro, te ha dejado dos cosas importantes; su recuerdo y su forma de ser, de hacer, que han conformado tu vida y te ha permitido ser hoy quien eres.
Te voy a contar una cosa que quizás te alivie el corazón mientras lo lees. Desde hace tres años tengo un pellizco en el corazón. Como tu sabes, mis padres, mis hijas no viven cerca de mi. Mis padres tienen una edad considerable, a veces suena el teléfono, solo de vez en cuando lo pienso, un día pueden irse y no estaré a su lado seguramente. No lo asumiré nunca, nunca me acostumbrare, pero tengo personas a mi lado, que me quieren, por las que tengo que vivir.
Nunca he tenido una perdida tan importante en mi vida, no se como reaccionare, lo que si pienso es como quiero que sea. Quisiera tener un recuerdo eterno en mi corazón para ellos. Un recuerdo que es una obligación. Desde ese momento mis hijas tienen que escuchar largas historias de sus abuelos, de lo que significaron en mi vida, que si ellas están aquí es gracias a la vida que ellos me dieron. Voy a gritar en silencio, gracias Dios mío, por permitirme disfrutar de ellos en la tierra, gracias Dios mío, por permitir que su recuerdo habite eternamente en mi corazón.
El titulo, corresponde a la canción que cantó como homenaje Elton Jhon en un funeral. Me pareció maravilloso. Estas letras que te escribo quiero que sean un pequeño homenaje a la memoria de tu padre.
Joaquin Vidal 16/06/03
domingo, 12 de diciembre de 2010
Las cuatro estaciones
Venimos de la tierra, somos parte de ella, por lo tanto, estamos sujetos a sus leyes, a sus reglas.
Un día nos toca retornar a nuestros lugares donde desarrollamos nuestras vidas, no es necesariamente donde depositamos el cien por cien de nuestro cariño, pero como camaleones diferentes, adaptamos nuestro entorno. Vivimos día a día, mes tras mes, acumulando años como en una cuenta de rosario.
Por eso es tan importante detectar las cuatro estaciones en nuestra vida, en nuestro ánimo. La naturaleza, tiene un orden – aunque el ser humano, lo está cambiando -. Nosotros en nuestra vida, no lo tenemos. Descubres que pasas dos, tres inviernos juntos. Primaveras, casi siempre cortas. Otoños no son cortos, pero los deseamos más de una vez, que se repitan y el verano termina cansándonos con su tiempo seco, caluroso y agotador.
Al final, aprendes a protegerte de la lluvia, el granizo, vivir bajo el frio, porque siempre tienes la esperanza de que una gran primavera larga y florida, llegue a tu vida.
De eso se trata, aprender a vivir las cuatro estaciones de tu vida.
Aprender a morir en otoño, preparar tu mente,para afrontar uno, dos tres mil inviernos, porque una vez que una rama seca aloje una primera flor, será el preludio de una radiante primavera, corta o larga, que más da. Quiero vivirla junto a ti y si dura aunque solo sea un minuto, habrá valido la pena pasar un duro invierno. En ese mismo momento que se termine la primavera en mi vida, saltaré a tu vida y juntos iremos a la de familiares y amigos y nos reuniremos todos con la esperanza de que el invierno pase pronto y si no es así nos alegraremos de estar todos juntos, aunque sea en un duro invierno.
Joaquín Vidal –Diciembre 2010
Un día nos toca retornar a nuestros lugares donde desarrollamos nuestras vidas, no es necesariamente donde depositamos el cien por cien de nuestro cariño, pero como camaleones diferentes, adaptamos nuestro entorno. Vivimos día a día, mes tras mes, acumulando años como en una cuenta de rosario.
Por eso es tan importante detectar las cuatro estaciones en nuestra vida, en nuestro ánimo. La naturaleza, tiene un orden – aunque el ser humano, lo está cambiando -. Nosotros en nuestra vida, no lo tenemos. Descubres que pasas dos, tres inviernos juntos. Primaveras, casi siempre cortas. Otoños no son cortos, pero los deseamos más de una vez, que se repitan y el verano termina cansándonos con su tiempo seco, caluroso y agotador.
Al final, aprendes a protegerte de la lluvia, el granizo, vivir bajo el frio, porque siempre tienes la esperanza de que una gran primavera larga y florida, llegue a tu vida.
De eso se trata, aprender a vivir las cuatro estaciones de tu vida.
Aprender a morir en otoño, preparar tu mente,para afrontar uno, dos tres mil inviernos, porque una vez que una rama seca aloje una primera flor, será el preludio de una radiante primavera, corta o larga, que más da. Quiero vivirla junto a ti y si dura aunque solo sea un minuto, habrá valido la pena pasar un duro invierno. En ese mismo momento que se termine la primavera en mi vida, saltaré a tu vida y juntos iremos a la de familiares y amigos y nos reuniremos todos con la esperanza de que el invierno pase pronto y si no es así nos alegraremos de estar todos juntos, aunque sea en un duro invierno.
Joaquín Vidal –Diciembre 2010
sábado, 9 de octubre de 2010

LA COSECHA
La agricultura, me llama la atención momentáneamente, pero no es una cosa que me deslumbre. Me encanta ver crecer los tomates, sobre todo, pero considero que tienes que amar la tierra, cuidarla, durante semanas, meses y años para que al fin te dé la ansiada recompensa.
Eso mismo he sentido yo, el día que entré en el Hospital con Yolanda. Tu madre a los pies de la cama, Pablo, tu marido, a tu lado y en una pequeña cuna, tu hijo, mi nieto, dormido profundamente.
Durante estos veintisiete años, he cuidado de mi fruta más preciada. He abonado, regado, limpiado de malas hierbas tu entorno. A veces el granizo, ha desmejorado mi trabajo, pero siempre he pensado y pienso, que el surco del arado no se debe abandonar, por muy seca o dura que este la tierra. He procurado – siempre que he podido – que mi ejemplo sea tu camino, sin cortapisas, atajos ni presiones, pensando que lo mejor es que tu elijas tu camino, aunque no sea el mío.
Todo esto me ha venido a la mente, cuando esta noche te he visto, en un pequeño cuarto de baño, con tu pequeño hijo de quince días en los brazos, mientras lo bañas. A tu lado, tu hermana Julia, embobada mirándote, Pablo tu marido, detrás emocionado, Yolanda, sorprendida con tu destreza y este que escribe, filmando con un video una escena, que se repetía de forma similar cuando Julia de pocos meses, hace catorce años, estaba en mis brazos, bañándola, mientras tú la grababas en video.
La cosecha que me refiero al principio, es el sentimiento de orgullo que siento, cuando veo el fruto.
Viendo a mi nieto, mientras mama, entiendo ese sentimiento..
Joaquin Vidal Octubre 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
Feliz waka-waka cumpleaños Laia
Ha pasado un año, un año con sus noches y días. Cuanta felicidad he traído a tantos corazones. Me consta que aún siendo buenas personas, las he hecho mejores, mejores con ellas mismas y con las personas que quieren, no quieren, las quieren y no las quieren.
Esa felicidad, la he recibido, inicialmente en mi concepción, pero después ha continuado día a día, a través del cordón umbilical, sonidos, sensaciones, música, la unión de los labios de mis padres, los besos y abrazos de mis abuelos, hermano, tías, tíos, amigos y demás familiares a mi madre, todo el mosaico que une a todas esas personas, se agrandaba, empequeñecía, para buscar un sitio para mí.
¿Nunca habéis sentido que el simple aroma de una comida, de un lugar, nos retrotrae a una sensación de que ya hemos pasado por eso? Porque no puede ocurrir, que cuando estamos en el vientre materno, cualquier sensación placentera o dolorosa, se transmite al feto y se guarda en algún sitio que algún día puede que salga a la luz.
Con más razón las cosas que vive, siente, presiente, desea o no desea, la madre, me las transmite conformando un rocío de buenaventura, compresión y entendimiento que al nacer se esparce por doquier.
Bueno no quiero alargarme, solo, agradeceros, este primer año de vida, a todos, a mis padres, abuelos, tío, familiares y amigos, sinceramente vuestra Laia os quiere.
Esa felicidad, la he recibido, inicialmente en mi concepción, pero después ha continuado día a día, a través del cordón umbilical, sonidos, sensaciones, música, la unión de los labios de mis padres, los besos y abrazos de mis abuelos, hermano, tías, tíos, amigos y demás familiares a mi madre, todo el mosaico que une a todas esas personas, se agrandaba, empequeñecía, para buscar un sitio para mí.
¿Nunca habéis sentido que el simple aroma de una comida, de un lugar, nos retrotrae a una sensación de que ya hemos pasado por eso? Porque no puede ocurrir, que cuando estamos en el vientre materno, cualquier sensación placentera o dolorosa, se transmite al feto y se guarda en algún sitio que algún día puede que salga a la luz.
Con más razón las cosas que vive, siente, presiente, desea o no desea, la madre, me las transmite conformando un rocío de buenaventura, compresión y entendimiento que al nacer se esparce por doquier.
Bueno no quiero alargarme, solo, agradeceros, este primer año de vida, a todos, a mis padres, abuelos, tío, familiares y amigos, sinceramente vuestra Laia os quiere.
martes, 14 de septiembre de 2010
Amelia Salmeron
Amelia Salmerón
Hoy, es mi primera vez, la primera vez que salgo al mundo, de la mano de mi amigo Joaquín Vidal. Escribo en su blog, me muestro. Quiero hablar de sentimientos, de sentimientos, palabras, momentos, situaciones pasadas. Situaciones, que echo de menos, que no veo en mi entorno, en definitiva, quiero hablar del amor, del enamoramiento.
Hoy ¿quién habla de amor? ¿Realmente alguien está enamorado? Si lo está, no lo veo, ni me entero. Echo de menos ese amor duro, sufrido, que como una duermevela, dejaba mis sentimientos a flor de piel, dudando si lo quería lo suficiente, y por supuesto si él me quería, aunque fuera un poco.
Pensareis que era sufrir, pero ¿sufrir lo llamáis a desear cruzarme en la oficina con él y sentir el viento que dejaba su cuerpo al pasar junto a mí?, viajar en metro, tres, cuatro paradas más para verle perderse entre la gente sin atreverme a hablar con él. Arreglarme a toda prisa, para esperar salir con él.
Salimos en tres, cuatro ocasiones, loca de amor, sin pensar en el mañana, vivimos el presente efímero, deseando en ese momento que fuera eterno. Nos despedimos, yo, con un hasta mañana, él en su corazón, con un hasta nunca.
Enamorada “hasta las trancas”, que me ha gustado siempre esa expresión. Hoy no estoy con él. Su hasta nunca, fue verdadero.
Hoy sigo echando de menos el amor verdadero, no lo veo.
Amelia Salmerón
Sept 2010
Hoy, es mi primera vez, la primera vez que salgo al mundo, de la mano de mi amigo Joaquín Vidal. Escribo en su blog, me muestro. Quiero hablar de sentimientos, de sentimientos, palabras, momentos, situaciones pasadas. Situaciones, que echo de menos, que no veo en mi entorno, en definitiva, quiero hablar del amor, del enamoramiento.
Hoy ¿quién habla de amor? ¿Realmente alguien está enamorado? Si lo está, no lo veo, ni me entero. Echo de menos ese amor duro, sufrido, que como una duermevela, dejaba mis sentimientos a flor de piel, dudando si lo quería lo suficiente, y por supuesto si él me quería, aunque fuera un poco.
Pensareis que era sufrir, pero ¿sufrir lo llamáis a desear cruzarme en la oficina con él y sentir el viento que dejaba su cuerpo al pasar junto a mí?, viajar en metro, tres, cuatro paradas más para verle perderse entre la gente sin atreverme a hablar con él. Arreglarme a toda prisa, para esperar salir con él.
Salimos en tres, cuatro ocasiones, loca de amor, sin pensar en el mañana, vivimos el presente efímero, deseando en ese momento que fuera eterno. Nos despedimos, yo, con un hasta mañana, él en su corazón, con un hasta nunca.
Enamorada “hasta las trancas”, que me ha gustado siempre esa expresión. Hoy no estoy con él. Su hasta nunca, fue verdadero.
Hoy sigo echando de menos el amor verdadero, no lo veo.
Amelia Salmerón
Sept 2010
sábado, 4 de septiembre de 2010
A Paola
Veintisiete años querían llegar a tu vida, con ruidos pasados de tormentas, tempestades y huracanes.
Veintisiete años han llegado a tu vida con sonidos de bosques florecidos, arroyos, dulces y frescos y amaneceres limpios.
Veintisiete millones de lágrimas de dolor y alegría he derramado al verte crecer día a día, porque de todo hay en la vida.
Veintisiete veces deseo escuchar tu nombre.
Veintisiete mil por veintisiete mil minutos pienso en ti.
Veintisiete piedras preciosas rodean tu corazón.
Veintisiete razones tengo para quererte.
No sé cuantas veces veintisiete, deseo verte feliz.
Esos veintisiete deseos, son los momentos en que pienso que tengas a tu hijo, y los dos os encontréis sanos, desde el primer momento que el aire penetre en sus pulmones y tú con lagrimas en los ojos, lo abraces y pienses por un momento que todo, todo lo que has conseguido es gracias a ti.
Veintisiete años han llegado a tu vida con sonidos de bosques florecidos, arroyos, dulces y frescos y amaneceres limpios.
Veintisiete millones de lágrimas de dolor y alegría he derramado al verte crecer día a día, porque de todo hay en la vida.
Veintisiete veces deseo escuchar tu nombre.
Veintisiete mil por veintisiete mil minutos pienso en ti.
Veintisiete piedras preciosas rodean tu corazón.
Veintisiete razones tengo para quererte.
No sé cuantas veces veintisiete, deseo verte feliz.
Esos veintisiete deseos, son los momentos en que pienso que tengas a tu hijo, y los dos os encontréis sanos, desde el primer momento que el aire penetre en sus pulmones y tú con lagrimas en los ojos, lo abraces y pienses por un momento que todo, todo lo que has conseguido es gracias a ti.
domingo, 1 de agosto de 2010
jueves, 29 de julio de 2010
Feliz cumpleaños Julia
Catorce Años
Catorce es el mío, catorce es mi despertar a la vida
Catorce es mi sentimiento, mi sufrido día a día, mi experiencia vivida
Catorce siglos quiero que pases a mi lado.
Catorce millones de momentos sentidos y no vividos, son para mí ... esos catorce años.
Catorce millones de besos, repartidos entre tú y yo, abrazos y deseos, son para mí esos catorce años.
Catorce millones de poros, por los que mi piel respira, son para mí esos catorce años.
Catorce millones de noches, anhelando tu respiración, son para mí esos catorce años.
Catorce millones de lágrimas derramadas, de alegría y desazón, son para mí esos catorce años.
Catorce millones de esperas en aeropuertos y estaciones de trenes, añorando tu llegada y esperando no verte partir, son para mí esos catorce años.
Catorce de millones de canciones, trompetas, fiestas y besos, todo eso es lo que me queda cuando te veo, todo eso, son para mí, a tu lado, esos catorce años.
Catorce es el mío, catorce es mi despertar a la vida
Catorce es mi sentimiento, mi sufrido día a día, mi experiencia vivida
Catorce siglos quiero que pases a mi lado.
Catorce millones de momentos sentidos y no vividos, son para mí ... esos catorce años.
Catorce millones de besos, repartidos entre tú y yo, abrazos y deseos, son para mí esos catorce años.
Catorce millones de poros, por los que mi piel respira, son para mí esos catorce años.
Catorce millones de noches, anhelando tu respiración, son para mí esos catorce años.
Catorce millones de lágrimas derramadas, de alegría y desazón, son para mí esos catorce años.
Catorce millones de esperas en aeropuertos y estaciones de trenes, añorando tu llegada y esperando no verte partir, son para mí esos catorce años.
Catorce de millones de canciones, trompetas, fiestas y besos, todo eso es lo que me queda cuando te veo, todo eso, son para mí, a tu lado, esos catorce años.
martes, 13 de julio de 2010
Viva España
En casa de Paquita, en esa casa, estaba el teléfono que compartíamos todos los vecinos. La radio, sonando al lado. Todos los vecinos juntos, nerviosos en este mes de Junio del 64. España, la selección de futbol, jugaba con la URSS, el Campeonato de Europa. España, estaba galvanizada, después de pasar varias eliminatorias, podíamos ganar.
Hacía 25 años que la guerra había terminado, pero las heridas no acababan de cicatrizar. En una de esas victorias anteriores, con la euforia, varios elementos incontrolados, al grito de ¡Viva España! se habían llevado a mi mujer, a un centro de detención, fuimos muchos a lo largo de estos años los que sufrimos este tormento, cada vez que había una efemérides o una celebración, nos recordaban que ganaron la guerra ¿cuándo acabaría esto? España no es de ellos.
El minuto 80, vamos a los penaltis, como si lo viera. Voy a llamar a María, mi mujer, en el centro de detención, permiten una llamada al día. Le he pedido permiso a Doña Lucia, la dueña del piso, introduzco una peseta en una pequeña hucha y giro el disco. No dejo de escuchar la radio, mientras hace la llamada, María coge el teléfono, me muestro entero, ella me tranquiliza, me pregunta por las niñas, bien le contesto yo, en casa de tu hermana, cuando tu vengas nos la traemos. En ese momento el locutor, alza la voz y radia, minuto 84, Marcelino de cabeza marca un soberbio gol a la Urss, me entra un calambre y no puedo evitar gritar, gooooooooooool. En ese momento María, no entiende, pero al oírme, grita gol, gol, gol. Empiezo a llorar, me siento orgulloso de ser español y grito, Viva España, sin miedos, no pueden quitarme lo que es mío, todos somos españoles. España somos todos. María, al otro lado llora también. En ese momento crucial, para el deporte español, a pesar de que intentaran que no lo viviéramos juntos, lo hemos hecho. A través del futbol le hemos dicho a esta gentuza que España somos todos, por lo menos hoy, pasado mañana será otro día.
Joaquín Vidal Julio 2010
viernes, 4 de junio de 2010
Anda niña, levántate que vas a llegar tarde
Otro día más que se encontraba en esa esquina, había cogido el metro sin ser consciente, había terminado en la parada de Tirso de Molina. Llevaba tres semanas viniendo todos los días a esta zona, permanecía como en el limbo, paseando durante aproximadamente una hora y después se volvía a su barrio. ¿Que fuerza, que impulso extraño lo hacía dirigirse allá?. Había terminado por reconocer a algunas personas de verlas diariamente, el señor de la panadería, el chino del todo a 0,60€ y algunas mujeres y hombres que vivían en ese barrio.
Especialmente, se había sorprendido un par de veces, observando a través de la cristalera de la panadería, a una mujer madura, atractiva, de unos cincuenta años. Se había fijado por unos segundos en sus ojos al salir, un velo de tristeza, los empañaba, ella, lo miró distraídamente y siguió su camino.
Después de ese día, él la seguía todos los días con la mirada, ella, al principio seguía con su rutina diaria sin deparar en él pero, según pasaban los días, le empezó a mirar, e incluso ayer le saludó.
Seguro Médico, escrito de su puño y letra, en un papel marrón, ajado por el paso del tiempo, aprisionado por una gomilla. Amelia, lo tenía entre sus manos. Hacia dos meses que su marido había fallecido en un accidente de tráfico, poco a poco, en momentos perdidos, sin ganas, iba entrando en el doloroso mundo de reordenar su vida, a través de incursiones en sus efectos personales, ropas y pequeñas cosas que le pertenecieron.
En el pequeño paquete titulado “Seguros Médicos” encontró un documento, cuyo título decía:
Tú tienes el poder de salvar vidas. Se un donador de órganos y tejidos.
El día del accidente cuando la avisaron, ya le habían extraído los órganos, en este documento lo explicaba. En ese momento, como lo desconocía, no lo entendió. Cuantas vidas salvaron sus órganos. Encontró pequeñas libretas con anotaciones, sellos, cartillas, varios carnés anticuados y algunas cosas más. Se levanto a mirar por la ventana, ese hombre, seguía allí, se reprendió en su interior, ¿como podía fijarse en otra persona?, el cuerpo de su marido aún estaba caliente, se apartó apresuradamente de la ventana y siguió con sus pensamientos.
Lo echaba de menos, sobre todo al despertar, por la mañana, cuando aún vivía, le encantaba cuando aún estaba dormida y había sonado el despertador, escuchar su voz;
Anda niña, levántate, que vas a llegar tarde.
Todavía se echaba a llorar.
Habían pasado casi dos meses, Alex, seguía visitando esta zona, su intranquilidad había crecido, no encontraba explicación a su comportamiento, solo encontraba tranquilidad y sosiego al llegar allí, su vida, lejos de esta parada de metro, se había convertido en un infierno. Saludaba habitualmente a todas las personas y había conseguido tomar un café con Amelia, en ese momento se sintió en el cielo, sin ni siquiera mirarla, se estableció entre los dos una corriente extraña, no penséis que se estableció una relación de intimidad, no, eran dos extraños, dos cuerpos extraños, que no tenían ningún afecto físico, pero algo por encima de ellos, los unía y entrelazaba.
Ese mismo día, la vio salir de su portal y dirigirse directamente a él, otra vez volvía a pasarle, no se alegraba, pero a la vez su corazón latía más apresuradamente, siempre que ella se acercaba, ese órgano recién trasplantado, bailaba con su sola presencia.
Ella se acercó, Alex, ¿como estas? ¿Otra vez por aquí? Alex la miró y sin saber de donde salían sus palabras, le dijo;
Anda niña, levántate, que vas a llegar tarde.
Amelia, se quedo petrificada, quiso reaccionar, pero unas lágrimas, que empezaron a brotar de sus ojos se lo impidieron, esa frase, esa frase, ¿era posible? su marido, no podía ser.
Alex, dándose la vuelta se encaminó a la boca de metro, tenía que volver, su mujer, lo esperaba con impaciencia, desde el trasplante de corazón de su marido, la vida, la nueva vida de él, también se había convertido en un pequeño infierno para ella.
Joaquín Vidal
Junio 2010
,
Especialmente, se había sorprendido un par de veces, observando a través de la cristalera de la panadería, a una mujer madura, atractiva, de unos cincuenta años. Se había fijado por unos segundos en sus ojos al salir, un velo de tristeza, los empañaba, ella, lo miró distraídamente y siguió su camino.
Después de ese día, él la seguía todos los días con la mirada, ella, al principio seguía con su rutina diaria sin deparar en él pero, según pasaban los días, le empezó a mirar, e incluso ayer le saludó.
Seguro Médico, escrito de su puño y letra, en un papel marrón, ajado por el paso del tiempo, aprisionado por una gomilla. Amelia, lo tenía entre sus manos. Hacia dos meses que su marido había fallecido en un accidente de tráfico, poco a poco, en momentos perdidos, sin ganas, iba entrando en el doloroso mundo de reordenar su vida, a través de incursiones en sus efectos personales, ropas y pequeñas cosas que le pertenecieron.
En el pequeño paquete titulado “Seguros Médicos” encontró un documento, cuyo título decía:
Tú tienes el poder de salvar vidas. Se un donador de órganos y tejidos.
El día del accidente cuando la avisaron, ya le habían extraído los órganos, en este documento lo explicaba. En ese momento, como lo desconocía, no lo entendió. Cuantas vidas salvaron sus órganos. Encontró pequeñas libretas con anotaciones, sellos, cartillas, varios carnés anticuados y algunas cosas más. Se levanto a mirar por la ventana, ese hombre, seguía allí, se reprendió en su interior, ¿como podía fijarse en otra persona?, el cuerpo de su marido aún estaba caliente, se apartó apresuradamente de la ventana y siguió con sus pensamientos.
Lo echaba de menos, sobre todo al despertar, por la mañana, cuando aún vivía, le encantaba cuando aún estaba dormida y había sonado el despertador, escuchar su voz;
Anda niña, levántate, que vas a llegar tarde.
Todavía se echaba a llorar.
Habían pasado casi dos meses, Alex, seguía visitando esta zona, su intranquilidad había crecido, no encontraba explicación a su comportamiento, solo encontraba tranquilidad y sosiego al llegar allí, su vida, lejos de esta parada de metro, se había convertido en un infierno. Saludaba habitualmente a todas las personas y había conseguido tomar un café con Amelia, en ese momento se sintió en el cielo, sin ni siquiera mirarla, se estableció entre los dos una corriente extraña, no penséis que se estableció una relación de intimidad, no, eran dos extraños, dos cuerpos extraños, que no tenían ningún afecto físico, pero algo por encima de ellos, los unía y entrelazaba.
Ese mismo día, la vio salir de su portal y dirigirse directamente a él, otra vez volvía a pasarle, no se alegraba, pero a la vez su corazón latía más apresuradamente, siempre que ella se acercaba, ese órgano recién trasplantado, bailaba con su sola presencia.
Ella se acercó, Alex, ¿como estas? ¿Otra vez por aquí? Alex la miró y sin saber de donde salían sus palabras, le dijo;
Anda niña, levántate, que vas a llegar tarde.
Amelia, se quedo petrificada, quiso reaccionar, pero unas lágrimas, que empezaron a brotar de sus ojos se lo impidieron, esa frase, esa frase, ¿era posible? su marido, no podía ser.
Alex, dándose la vuelta se encaminó a la boca de metro, tenía que volver, su mujer, lo esperaba con impaciencia, desde el trasplante de corazón de su marido, la vida, la nueva vida de él, también se había convertido en un pequeño infierno para ella.
Joaquín Vidal
Junio 2010
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domingo, 28 de marzo de 2010
Voy a ser Madre
Antes de despegar el avión, lo he estado pensando. Esta mañana, tres personas, dos mujeres y un hombre, se han despedido en una estación de tren. Cada uno, diligentemente, ha escogido el regreso a su vida, sin que nadie les empuje, sin reproches, solamente se han despedido, besado, acariciado con los ojos y con un velo que no llegaba a empañarlos, se han dicho adiós. Que duro, el deseo era estar juntos, de vivir unidos. Pero así es la vida.
El avión ha despegado, dentro de dos horas estaré en casa. Los viajes en avión me adormecen, me ayudan a pensar a recordar.
Te recuerdo vital, incansable, con una sonrisa eterna en los ojos. Me vas a permitir, que me adentre en tu alma, pasar un paño de fino hilo y vendar tus heridas, que hoy lo sé, son menos.
Estos últimos meses has luchado hasta la extenuación por los tuyos, como una cirinea, a veces de rodilla, otras en el suelo, pero al salir el sol cada mañana, la sonrisa dejaba atrás el sufrimiento, aunque tú alma hecha jirones, se empapaba con lágrimas surgidas espontáneamente de tus bellos ojos. Paralelamente, acariciabas un sueño, que se hacía esperar, ser madre.
Anoche me entere, por fin lo has conseguido, me alegré, bailé imaginariamente y destapé una botella de vino, bebiendo a tu salud y deseando lo mejor para ti y para lo que venga. También se que otras cosas en tu vida, van a mejor, todo se está recomponiendo, para seguir y seguir.
Seguirán lloviendo lanzas, pétalos de rosas, granizos. Pero cuando se tiene lo que tú tienes, todo es bienvenido, nada te arrolla. Solo momentáneamente, alguna pieza de tu mosaico, se mueve, se aleja o dejas de verla por un instante, pero con tu forma de ser, permanecen a tu lado, te necesitan y tú los necesitas, no podrías vivir sin ser muy, muy amiga de tus amigas/os.
Parece que el avión va a aterrizar, no quiero apartarme del principal motivo que me empuja a escribir esto;
Felicidades Nuria, felicita a Maestro, tomaros un vaso de vino a nuestra salud. Cuando ese hijo este en este mundo, dale un beso de nuestra parte, de Yolanda y mío. Al tener la suerte de conocer a sus padres, nosotros, esa alegría y todas las penas pasadas, de verdad, la sentimos como nuestra.
Joaquín Vidal
Marzo 2010
El avión ha despegado, dentro de dos horas estaré en casa. Los viajes en avión me adormecen, me ayudan a pensar a recordar.
Te recuerdo vital, incansable, con una sonrisa eterna en los ojos. Me vas a permitir, que me adentre en tu alma, pasar un paño de fino hilo y vendar tus heridas, que hoy lo sé, son menos.
Estos últimos meses has luchado hasta la extenuación por los tuyos, como una cirinea, a veces de rodilla, otras en el suelo, pero al salir el sol cada mañana, la sonrisa dejaba atrás el sufrimiento, aunque tú alma hecha jirones, se empapaba con lágrimas surgidas espontáneamente de tus bellos ojos. Paralelamente, acariciabas un sueño, que se hacía esperar, ser madre.
Anoche me entere, por fin lo has conseguido, me alegré, bailé imaginariamente y destapé una botella de vino, bebiendo a tu salud y deseando lo mejor para ti y para lo que venga. También se que otras cosas en tu vida, van a mejor, todo se está recomponiendo, para seguir y seguir.
Seguirán lloviendo lanzas, pétalos de rosas, granizos. Pero cuando se tiene lo que tú tienes, todo es bienvenido, nada te arrolla. Solo momentáneamente, alguna pieza de tu mosaico, se mueve, se aleja o dejas de verla por un instante, pero con tu forma de ser, permanecen a tu lado, te necesitan y tú los necesitas, no podrías vivir sin ser muy, muy amiga de tus amigas/os.
Parece que el avión va a aterrizar, no quiero apartarme del principal motivo que me empuja a escribir esto;
Felicidades Nuria, felicita a Maestro, tomaros un vaso de vino a nuestra salud. Cuando ese hijo este en este mundo, dale un beso de nuestra parte, de Yolanda y mío. Al tener la suerte de conocer a sus padres, nosotros, esa alegría y todas las penas pasadas, de verdad, la sentimos como nuestra.
Joaquín Vidal
Marzo 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
Pequeña obra de teatro o corto
SINOPSIS
Julia es una adolescente que se comunica con las demás personas a traves de telefonos y ordenador. En la estación de tren conoce a un joven que puede cambiar su vida. Estando los dos en la estación, ocurre un fallo en las redes que distribuyen la señal telefónica y de Internet y empieza un calvario para Julia. Durante los días siguientes la personalidad de Julia irá transformandose debido a la incomunicación digital y dará paso a un encuentro fortuito con Asier, que definitivamente cambiará la forma de vida de Julia.
LOCALIZACIONES
Tres escenarios principales:
Bulevar de la estación de tren don de Julia espera a su tía y tiene un primer encuentro con Asier.
Domicilio del padre de Julia, donde pasa dos/tres días, desesperada por no poder comunicarse con nadie.
Parque, donde se vuelven a encontrar los dos protagonistas y donde se desarrolla el final.
PERSONAJES PRINCIPALES
Julia .- adolescente actual, trece o catorce, le gusta la música, el baile y tiene tres, cuatro amigas con las que pasa horas y horas en el colegio y después a traves de ordenador y telefono. Sus padres estan separados y mantienen buena relación, vive con la madre y pasa temporadas con su padre, la relación con ellos es buena. Dispone de movil, ipod, ordenador y se pasa todo el día conectada y prefiere comunicarse a traves de ellos o las redes sociales.
Asier.- Joven de 19 años, tranquilo, con una vida muy a su aire, alejado de las nuevas tecnologías, pero usuario ocasional de las redes sociales. Disfruta conociendo gente y tocando su guitarra de la que no se separa. Estudiante por temporadas de cursos de arte dramático. Le gusta ser la estrella en las reuniones
Tia .- Mujer madura de cuarenta años, impetuosa, práctica, cariñosa, critica con su sobrina a la que adora.
Julia es una adolescente que se comunica con las demás personas a traves de telefonos y ordenador. En la estación de tren conoce a un joven que puede cambiar su vida. Estando los dos en la estación, ocurre un fallo en las redes que distribuyen la señal telefónica y de Internet y empieza un calvario para Julia. Durante los días siguientes la personalidad de Julia irá transformandose debido a la incomunicación digital y dará paso a un encuentro fortuito con Asier, que definitivamente cambiará la forma de vida de Julia.
LOCALIZACIONES
Tres escenarios principales:
Bulevar de la estación de tren don de Julia espera a su tía y tiene un primer encuentro con Asier.
Domicilio del padre de Julia, donde pasa dos/tres días, desesperada por no poder comunicarse con nadie.
Parque, donde se vuelven a encontrar los dos protagonistas y donde se desarrolla el final.
PERSONAJES PRINCIPALES
Julia .- adolescente actual, trece o catorce, le gusta la música, el baile y tiene tres, cuatro amigas con las que pasa horas y horas en el colegio y después a traves de ordenador y telefono. Sus padres estan separados y mantienen buena relación, vive con la madre y pasa temporadas con su padre, la relación con ellos es buena. Dispone de movil, ipod, ordenador y se pasa todo el día conectada y prefiere comunicarse a traves de ellos o las redes sociales.
Asier.- Joven de 19 años, tranquilo, con una vida muy a su aire, alejado de las nuevas tecnologías, pero usuario ocasional de las redes sociales. Disfruta conociendo gente y tocando su guitarra de la que no se separa. Estudiante por temporadas de cursos de arte dramático. Le gusta ser la estrella en las reuniones
Tia .- Mujer madura de cuarenta años, impetuosa, práctica, cariñosa, critica con su sobrina a la que adora.
sábado, 30 de enero de 2010
Habla conmigo
Esta historia imaginaria, es reflejo de la manera que nos comunicamos hoy, una parte de la sociedad actual
El tren AVE, que gran invento, desde su implantación en este país, con motivo de la Expo 92 de Sevilla, ha ido mejorando año tras año.
Julia, viajaba desde Barcelona directo a Sevilla, en la estación, la esperaba su tía; su padre, se incorporaría más tarde, Julia, aporreaba rápidamente las teclas de su mini- ordenador, sentada en un asiento individual dentro del vagón. En sus orejas dos auriculares In-ear conectaban su MP4, el viaje duraba cinco horas, había salido desde la estación de Sants en Barcelona a las 9h y llegaría sobre las 14,15h.
Una camarera, se acercó y le dejó el folleto del menú en la pequeña mesa, esta era una de las ventajas de viajar en preferente, te atendían especialmente ¿vas a tomar algo del menú? Julia, no reparó en su presencia hasta pasado unos segundos, movió la cabeza negativamente y le dijo ¡! Boy a tomr un bcdilo!! ¿Perdona? le pregunto la azafata, Julia, apartó unos segundos la mirada de su minipantalla y le hizo con ademanes su petición, la azafata amago una sonrisa y se alejo, pensando, esta juventud está perdiendo el habito de hablar, con tanta tecnología.
Julia, se comió su bocata mientras escribía, tenía una velocidad increíble, producto de las largas horas que pasaba en Internet, con las redes sociales y programas de Chat, con solo quince años, había llegado un momento en que su relación con las demás personas, las prefería a través de su ordenador, del que no se separaba ni para dormir, algunas noches, se había desvelado y sin que su madre se enterara, se había conectado. Cuando le daban alguna razón, ella contestaba; envíame un email, incluso cuando iba a casa de las amigas, la diversión consistía en conectarse al ordenador o chatear a través del móvil.
Cuando llevaba tres horas de viaje aproximadamente, el tren se detuvo en Madrid, en el andén le llamo la atención un chico joven que por equipaje, solo llevaba una funda negra de guitarra, el joven iba en su mismo vagón, se sentó en el asiento del otro lado del pasillo, ella, siguió con su ordenador, mientras el tren arrancaba.
En un momento él le dijo ¿vas a Sevilla? Julia asintió con la cabeza y siguió con lo suyo, sin querer darle continuidad a la conversación, Asier, que así se llamaba el muchacho, continuó hablando en voz alta, en un momento se volvió a Julia otra vez y le dijo, cuéntame un sueño, ella levanto la vista del ordenador mientras se quitaba un auricular ¡cuéntame un sueño! volvió a decirle, me llamo Asier, tú me cuentas un sueño, alguna cosa con la que hayas soñado, yo te escribo tu sueño y te lo llevas en tu maletín, Julia, estaba sorprendida ¿un sueño, a un desconocido? le dijo Julia, Asier, esbozó una sonrisa, por eso mismo dijo, soy un desconocido, nunca más volverás a verme, porqué no contarle algo a alguien que no vas a volver a ver, a un desconocido, un desconocido que al bajar del tren se perderá entre la multitud y se llevará uno de tus sueños. Si no se cumple, lo olvidaras, pero si se llega a cumplir, siempre te acordarás de mí.
Julia, se repuso, eres original, le dijo, si lo reconozco, pero mi mundo está en esta cajita blanca, mi ordenador, a través de él cuento y escucho los sueños, no utilizo las palabras, esto es más potente que la palabra, puedo estar comunicada con el mundo, esto es mi vida ¿mi sueño, dices? Mi sueño es, tener un procesador injertado en el cerebro para poder estar en permanente conexión, Asier, la miró con pena, un sueño muy triste, estar conectada con una máquina, le dijo mientras cogía su guitarra, con voz baja, empezó a canturrear una canción, mientras se alejaba, Julia, se volvió a colocar su auricular y centró su atención en su ordenador.
Cuando el tren estaba llegando a Sevilla, recibió un sms de su tía, se retrasaría una media hora. Julia, bajo del tren, los andenes estaban repletos de viajeros, arrastrando sus maletas en dirección a la salida, las rampas mecánicas, atestadas, subían lentamente, ella, con su MP4 solo atendía su música, se paró en las tienda de revistas, esperando que hubiera salido el número de este mes de su revista preferida, siguió andando hasta un banco múltiple de tres plazas que inusualmente estaba vació. En ese momento se oyó un murmullo, como una protesta, una exclamación de horror, algo había pasado, Julia miró a su alrededor, todo el mundo miraba alternativamente a las pantallas de la estación, su teléfono móvil y las personas que tenían a su alrededor.
Todos los paneles de información de la estación estaban apagados, Julia, no se percató mientras encendía su ordenador, sacó su teléfono móvil para llamar a su tía, pero no tenía señal, que contrariedad, bueno, le enviaría un mensaje desde Internet, su estupefacción se torno en pesadilla, no podía conectarse, lo reinició dos, tres veces, pero nada, mientras, el nerviosismo crecía a su alrededor.
Llevaba diez minutos en Sevilla, que terrible ¿qué haría? No dejaba de mirar su móvil, no podía llamar,.
Su tia llegó acalorada, con pasos rápidos, aaaaaahi mi sobrina, las dos se abrazaron, Tita ¿q a psd?le dijo Julia, su tía la miró ¿niña que te pasa? ¿Quieres hablar bien? No te entretengas Julia, no se que ha pasado, pero el teléfono móvil, los semáforos, todo ha dejado de funcionar, hasta la radio. Mientras se alejaba, vio a Asier sentado en un rincón tocando su guitarra ¿es que a él no le afectaban estas cosas?
De regreso a casa, todo fue un caos, coches cruzados en las calles, el trayecto que habitualmente tardaba en recorrer no más de treinta minutos se convirtieron en seis horas.
Julia, estaba desorientada, por la calle, coches de la policía, invitaban a los ciudadanos a salir a la calle solo lo imprescindible, patrullaban para evitar el pánico e informar a la población, no funcionaba nada que fuera electrónico, no había explicación posible.
Había pasado una semana, largas colas de personas estaban formadas para recoger alimentos y agua, Julia, parecía una flor fuera de su tiesto, mustia, con los ojos llorosos, llevaba una semana sin comunicarse con nadie, todos sus “artilugios” electrónicos estaban metidos en una bolsa, no servían para nada. Los dos primeros días espero un milagro, no dormía apenas, intentaba encenderlos a cada minuto, el paso de las horas fue diluyendo su atención hasta que finalmente se dio por vencida.
Echaba de menos a su madre, no podía comunicarse con ella, un precario sistema de correos parecía que empezaba a funcionar, con animales de carga, había oído que tardarían en llegar a Barcelona, una semana, una semana, cuantas cosas tenía que contarle a sus amigas, pero no tenía el medio, como expresar sus vivencias, como expresar lo que sentía.
Al amanecer del décimo día decidió salir sola a la calle del pueblo donde vivía su padre, la calle, aparecía desierta, en uno de los extremos había un pequeño jardín con dos bancos, y una pequeña fuente, miró a su alrededor, se sorprendió, veía las cosas ¿de otro color? Ese árbol, esas flores blancas que bien huelen, el aire, el ruido del agua de la fuente, que bonito, desde hacía un par de días se fijaba en cosas que antes no veía, mientras pensaba todas esas cosas, cerro los ojos quería respirar ese aire, ese olor limpio…… Hola, el otro día te fuiste y no me dijiste tu nombre, abrió los ojos, se asusto, el muchacho del tren estaba frente a ella, me llamo Julia, dijo con cierto nerviosismo, ¿puedo sentarme a tu lado? Dijo Asier, mientras se sentaba ¿siempre vas con tu guitarra? le pregunto ella, Asier contesto, me encanta tocar, su sonido ejerce un bálsamo curativo con las personas, mientras acariciaba las cuerdas, desgranando un acorde lleno de sentimientos, toco durante varios minutos, Julia estaba encantada , en aquel sitio, con ese olor, la música, le daban ganas de bailar y cantar, cuando termino de tocar varios jóvenes se asomaban tímidamente en las esquinas de la plaza, Asier se arranco otra vez con la música y Julia, noto como algo que salía de su interior, empezó a cantar, al principio bajito, pero poco a poco empezó a subir el tono, sintiéndose como volando, sin ningún pudor, cantaba encima del banco. En pocos minutos se habían congregado en la plaza quince o veinte jóvenes que bailaban al ritmo de la música. Julia, se arranco con una segunda canción, se notaba fuerte, con ganas de cantar de expresar, se sentía bien con toda aquella gente a su alrededor, que la aclamaba y bailaba con su música, había olvidado su ordenador, su móvil, quería hablar cara a cara con la gente, disfrutar del calor humano, bailaron durante horas, todos cantaron. Regresó a su casa entrada la noche, feliz y contenta, había descubierto un nuevo mundo.
Joaquín vidal
Noviembre de 2009
El tren AVE, que gran invento, desde su implantación en este país, con motivo de la Expo 92 de Sevilla, ha ido mejorando año tras año.
Julia, viajaba desde Barcelona directo a Sevilla, en la estación, la esperaba su tía; su padre, se incorporaría más tarde, Julia, aporreaba rápidamente las teclas de su mini- ordenador, sentada en un asiento individual dentro del vagón. En sus orejas dos auriculares In-ear conectaban su MP4, el viaje duraba cinco horas, había salido desde la estación de Sants en Barcelona a las 9h y llegaría sobre las 14,15h.
Una camarera, se acercó y le dejó el folleto del menú en la pequeña mesa, esta era una de las ventajas de viajar en preferente, te atendían especialmente ¿vas a tomar algo del menú? Julia, no reparó en su presencia hasta pasado unos segundos, movió la cabeza negativamente y le dijo ¡! Boy a tomr un bcdilo!! ¿Perdona? le pregunto la azafata, Julia, apartó unos segundos la mirada de su minipantalla y le hizo con ademanes su petición, la azafata amago una sonrisa y se alejo, pensando, esta juventud está perdiendo el habito de hablar, con tanta tecnología.
Julia, se comió su bocata mientras escribía, tenía una velocidad increíble, producto de las largas horas que pasaba en Internet, con las redes sociales y programas de Chat, con solo quince años, había llegado un momento en que su relación con las demás personas, las prefería a través de su ordenador, del que no se separaba ni para dormir, algunas noches, se había desvelado y sin que su madre se enterara, se había conectado. Cuando le daban alguna razón, ella contestaba; envíame un email, incluso cuando iba a casa de las amigas, la diversión consistía en conectarse al ordenador o chatear a través del móvil.
Cuando llevaba tres horas de viaje aproximadamente, el tren se detuvo en Madrid, en el andén le llamo la atención un chico joven que por equipaje, solo llevaba una funda negra de guitarra, el joven iba en su mismo vagón, se sentó en el asiento del otro lado del pasillo, ella, siguió con su ordenador, mientras el tren arrancaba.
En un momento él le dijo ¿vas a Sevilla? Julia asintió con la cabeza y siguió con lo suyo, sin querer darle continuidad a la conversación, Asier, que así se llamaba el muchacho, continuó hablando en voz alta, en un momento se volvió a Julia otra vez y le dijo, cuéntame un sueño, ella levanto la vista del ordenador mientras se quitaba un auricular ¡cuéntame un sueño! volvió a decirle, me llamo Asier, tú me cuentas un sueño, alguna cosa con la que hayas soñado, yo te escribo tu sueño y te lo llevas en tu maletín, Julia, estaba sorprendida ¿un sueño, a un desconocido? le dijo Julia, Asier, esbozó una sonrisa, por eso mismo dijo, soy un desconocido, nunca más volverás a verme, porqué no contarle algo a alguien que no vas a volver a ver, a un desconocido, un desconocido que al bajar del tren se perderá entre la multitud y se llevará uno de tus sueños. Si no se cumple, lo olvidaras, pero si se llega a cumplir, siempre te acordarás de mí.
Julia, se repuso, eres original, le dijo, si lo reconozco, pero mi mundo está en esta cajita blanca, mi ordenador, a través de él cuento y escucho los sueños, no utilizo las palabras, esto es más potente que la palabra, puedo estar comunicada con el mundo, esto es mi vida ¿mi sueño, dices? Mi sueño es, tener un procesador injertado en el cerebro para poder estar en permanente conexión, Asier, la miró con pena, un sueño muy triste, estar conectada con una máquina, le dijo mientras cogía su guitarra, con voz baja, empezó a canturrear una canción, mientras se alejaba, Julia, se volvió a colocar su auricular y centró su atención en su ordenador.
Cuando el tren estaba llegando a Sevilla, recibió un sms de su tía, se retrasaría una media hora. Julia, bajo del tren, los andenes estaban repletos de viajeros, arrastrando sus maletas en dirección a la salida, las rampas mecánicas, atestadas, subían lentamente, ella, con su MP4 solo atendía su música, se paró en las tienda de revistas, esperando que hubiera salido el número de este mes de su revista preferida, siguió andando hasta un banco múltiple de tres plazas que inusualmente estaba vació. En ese momento se oyó un murmullo, como una protesta, una exclamación de horror, algo había pasado, Julia miró a su alrededor, todo el mundo miraba alternativamente a las pantallas de la estación, su teléfono móvil y las personas que tenían a su alrededor.
Todos los paneles de información de la estación estaban apagados, Julia, no se percató mientras encendía su ordenador, sacó su teléfono móvil para llamar a su tía, pero no tenía señal, que contrariedad, bueno, le enviaría un mensaje desde Internet, su estupefacción se torno en pesadilla, no podía conectarse, lo reinició dos, tres veces, pero nada, mientras, el nerviosismo crecía a su alrededor.
Llevaba diez minutos en Sevilla, que terrible ¿qué haría? No dejaba de mirar su móvil, no podía llamar,.
Su tia llegó acalorada, con pasos rápidos, aaaaaahi mi sobrina, las dos se abrazaron, Tita ¿q a psd?le dijo Julia, su tía la miró ¿niña que te pasa? ¿Quieres hablar bien? No te entretengas Julia, no se que ha pasado, pero el teléfono móvil, los semáforos, todo ha dejado de funcionar, hasta la radio. Mientras se alejaba, vio a Asier sentado en un rincón tocando su guitarra ¿es que a él no le afectaban estas cosas?
De regreso a casa, todo fue un caos, coches cruzados en las calles, el trayecto que habitualmente tardaba en recorrer no más de treinta minutos se convirtieron en seis horas.
Julia, estaba desorientada, por la calle, coches de la policía, invitaban a los ciudadanos a salir a la calle solo lo imprescindible, patrullaban para evitar el pánico e informar a la población, no funcionaba nada que fuera electrónico, no había explicación posible.
Había pasado una semana, largas colas de personas estaban formadas para recoger alimentos y agua, Julia, parecía una flor fuera de su tiesto, mustia, con los ojos llorosos, llevaba una semana sin comunicarse con nadie, todos sus “artilugios” electrónicos estaban metidos en una bolsa, no servían para nada. Los dos primeros días espero un milagro, no dormía apenas, intentaba encenderlos a cada minuto, el paso de las horas fue diluyendo su atención hasta que finalmente se dio por vencida.
Echaba de menos a su madre, no podía comunicarse con ella, un precario sistema de correos parecía que empezaba a funcionar, con animales de carga, había oído que tardarían en llegar a Barcelona, una semana, una semana, cuantas cosas tenía que contarle a sus amigas, pero no tenía el medio, como expresar sus vivencias, como expresar lo que sentía.
Al amanecer del décimo día decidió salir sola a la calle del pueblo donde vivía su padre, la calle, aparecía desierta, en uno de los extremos había un pequeño jardín con dos bancos, y una pequeña fuente, miró a su alrededor, se sorprendió, veía las cosas ¿de otro color? Ese árbol, esas flores blancas que bien huelen, el aire, el ruido del agua de la fuente, que bonito, desde hacía un par de días se fijaba en cosas que antes no veía, mientras pensaba todas esas cosas, cerro los ojos quería respirar ese aire, ese olor limpio…… Hola, el otro día te fuiste y no me dijiste tu nombre, abrió los ojos, se asusto, el muchacho del tren estaba frente a ella, me llamo Julia, dijo con cierto nerviosismo, ¿puedo sentarme a tu lado? Dijo Asier, mientras se sentaba ¿siempre vas con tu guitarra? le pregunto ella, Asier contesto, me encanta tocar, su sonido ejerce un bálsamo curativo con las personas, mientras acariciaba las cuerdas, desgranando un acorde lleno de sentimientos, toco durante varios minutos, Julia estaba encantada , en aquel sitio, con ese olor, la música, le daban ganas de bailar y cantar, cuando termino de tocar varios jóvenes se asomaban tímidamente en las esquinas de la plaza, Asier se arranco otra vez con la música y Julia, noto como algo que salía de su interior, empezó a cantar, al principio bajito, pero poco a poco empezó a subir el tono, sintiéndose como volando, sin ningún pudor, cantaba encima del banco. En pocos minutos se habían congregado en la plaza quince o veinte jóvenes que bailaban al ritmo de la música. Julia, se arranco con una segunda canción, se notaba fuerte, con ganas de cantar de expresar, se sentía bien con toda aquella gente a su alrededor, que la aclamaba y bailaba con su música, había olvidado su ordenador, su móvil, quería hablar cara a cara con la gente, disfrutar del calor humano, bailaron durante horas, todos cantaron. Regresó a su casa entrada la noche, feliz y contenta, había descubierto un nuevo mundo.
Joaquín vidal
Noviembre de 2009
lunes, 11 de enero de 2010
mujermadremujer mujermadremujer
Mama Ana Maria
Una vez más y sé que no es la última, has vuelto a dirigirme.
Una vez más me alegro tenerte a mi lado.
Una vez mas eres espejo donde mirarme.
Una vez más y siempre has sido, mi madre.
Que suerte ha tenido mi padre teniendo una mujer como tu.
Que suerte sentirte en el sitio justo siempre.
Que suerte contar con tu silencio.
Que suerte hemos tenido tus cinco hijos.
Te aseguro que he sentido tu lucha en estos últimos doce años. He admirado tu silencio, tu diligencia, fortaleza, fe cristiana.
Has pasado momentos duros, durísimos.
He querido escribirte esto como reconocimiento, homenaje y que al leerlo te aplique un bálsamo que alivie tu corazón en estos momentos.
Te quiero madre.
Una vez más y sé que no es la última, has vuelto a dirigirme.
Una vez más me alegro tenerte a mi lado.
Una vez mas eres espejo donde mirarme.
Una vez más y siempre has sido, mi madre.
Joaquín Vidal
22/06/07
Una vez más y sé que no es la última, has vuelto a dirigirme.
Una vez más me alegro tenerte a mi lado.
Una vez mas eres espejo donde mirarme.
Una vez más y siempre has sido, mi madre.
Que suerte ha tenido mi padre teniendo una mujer como tu.
Que suerte sentirte en el sitio justo siempre.
Que suerte contar con tu silencio.
Que suerte hemos tenido tus cinco hijos.
Te aseguro que he sentido tu lucha en estos últimos doce años. He admirado tu silencio, tu diligencia, fortaleza, fe cristiana.
Has pasado momentos duros, durísimos.
He querido escribirte esto como reconocimiento, homenaje y que al leerlo te aplique un bálsamo que alivie tu corazón en estos momentos.
Te quiero madre.
Una vez más y sé que no es la última, has vuelto a dirigirme.
Una vez más me alegro tenerte a mi lado.
Una vez mas eres espejo donde mirarme.
Una vez más y siempre has sido, mi madre.
Joaquín Vidal
22/06/07
La vida secreta
Un año llevo viviendo mi vida secreta. La descubrí de golpe, sin querer, sin saber en ese momento que era, lo he ido experimentando a lo largo de este año. Quien piense que está preparado para “nacer” en esa nueva vida está equivocado.
Al principio, el bullicio, la incomprensión del momento que vives, las lágrimas te acompañan, después, el silencio, la soledad, las ganas de llorar contenidas delante de amigos y extraños te van abriendo las puertas de tu vida secreta.
Esta otra vida de la que te hablo hoy no tiene edad para empezarla, hay quien sin haber nacido ya empieza a vivirla en el vientre materno, es una nueva manera de vivir, ni más dura ni peor que la otra, que se adhiere paralelamente a la tuya y despacio o más rápidamente vas consiguiendo que vayan uniéndose de manera uniforme en un solo camino.
Gracias a Dios, yo la he empezado despacio, presintiendo su cercanía. He pensado a veces, ¡como nadie me ha advertido de que existe! Compadezco a los que la descubren de golpe, a los que un día de repente se encuentran en medio de un huracán de viento con la puerta de su vida secreta abierta de par en par.
He querido a veces contarte algo, ¿porque no me hablaste tu de esa vida, porque la has llevado en silencio? Ahora te entiendo aún más si cabe, echo de menos tu sonrisa, tu complicidad, que niño he sido.
Ha pasado el verano, volvieron los colegios, llego el mes de Diciembre, menos bravo de lo que yo esperaba, he echado de menos las historias que contabas de mis travesuras de pequeño, tu bendición de la mesa en Navidad, también me ha faltado. Llegó la primavera y el Sábado Santo, fui a verte al cementerio, no sentí nada especial, no te reconocía allí.A hurtadillas fui a ver salir a la Esperanza, apartado de esa puerta por la que tantos años la he visto salir con un pequeño gran hombre agarrado a su manto, y aquí me tienes hoy, echándote de menos, empezando a vivir mi vida secreta sin ti. Gracias a tu ejemplo y el de mi madre, estoy preparado para tres guerras, se que tu eres feliz en tu cielo, que apuraste la vida hasta el último sorbo y que hasta el momento en que te sentaste para exhalar el último suspiro, estuviste al servicio de Dios.
Antonio, descansa en paz y que Dios te tenga en su gloria.
Joaquín Vidal
16/4/2008
Al principio, el bullicio, la incomprensión del momento que vives, las lágrimas te acompañan, después, el silencio, la soledad, las ganas de llorar contenidas delante de amigos y extraños te van abriendo las puertas de tu vida secreta.
Esta otra vida de la que te hablo hoy no tiene edad para empezarla, hay quien sin haber nacido ya empieza a vivirla en el vientre materno, es una nueva manera de vivir, ni más dura ni peor que la otra, que se adhiere paralelamente a la tuya y despacio o más rápidamente vas consiguiendo que vayan uniéndose de manera uniforme en un solo camino.
Gracias a Dios, yo la he empezado despacio, presintiendo su cercanía. He pensado a veces, ¡como nadie me ha advertido de que existe! Compadezco a los que la descubren de golpe, a los que un día de repente se encuentran en medio de un huracán de viento con la puerta de su vida secreta abierta de par en par.
He querido a veces contarte algo, ¿porque no me hablaste tu de esa vida, porque la has llevado en silencio? Ahora te entiendo aún más si cabe, echo de menos tu sonrisa, tu complicidad, que niño he sido.
Ha pasado el verano, volvieron los colegios, llego el mes de Diciembre, menos bravo de lo que yo esperaba, he echado de menos las historias que contabas de mis travesuras de pequeño, tu bendición de la mesa en Navidad, también me ha faltado. Llegó la primavera y el Sábado Santo, fui a verte al cementerio, no sentí nada especial, no te reconocía allí.A hurtadillas fui a ver salir a la Esperanza, apartado de esa puerta por la que tantos años la he visto salir con un pequeño gran hombre agarrado a su manto, y aquí me tienes hoy, echándote de menos, empezando a vivir mi vida secreta sin ti. Gracias a tu ejemplo y el de mi madre, estoy preparado para tres guerras, se que tu eres feliz en tu cielo, que apuraste la vida hasta el último sorbo y que hasta el momento en que te sentaste para exhalar el último suspiro, estuviste al servicio de Dios.
Antonio, descansa en paz y que Dios te tenga en su gloria.
Joaquín Vidal
16/4/2008
Siempre en domingo, vivir no solo es eso
Siempre en Domingo
Joaquín Vidal
Abril 2005
Siempre
en domingo, vivir no solo es eso.
Cuando miles de lunas han acompañado mis noches, los casi
miles de amaneceres, han dado paso a días no siempre esperados ni siempre
deseados, cuando entre millones de otros momentos, he esperado el ocaso, en esos
otros momentos; he aprendido a no vivir siempre en domingo. He aprendido que
vivir no solo es eso.
Siempre
en domingo, vivir no solo es eso.
Cuando
he buscado miles de bastones en los que apoyarme, cientos de hombros en los que
llorar, manos amigas en las que confiar, cuando el estruendo de palabras
necias, semejantes a rayos y truenos han
encogido mi alma, cuando he dicho adiós en cientos de estaciones, cuando por
primera vez he salido de casa con el
corazón metido en una maleta, en ese momento; he aprendido a no vivir siempre
en domingo. He aprendido que vivir no solo es eso.
Siempre
en domingo, vivir no solo es eso.
Cuando
he oído cientos de veces el aire salir de tus pulmones mientras duermes, soñado
millones de veces que estas a mi lado, que la distancia que me separa de ti es
como de la Tierra al Sol y deseado en silencio verte cada mañana, y no podía
ser, en ese momento; he aprendido a no vivir siempre en domingo. He aprendido
que vivir no solo es eso.
Joaquín Vidal
Abril 2005
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