viernes, 7 de septiembre de 2012

Voy a comprar lluvia


He pasado por el mercado, llevo mi lista en el bolsillo. Voy a comprar lluvia, arroyos, ecos de gritos al viento, pero también sentimientos deseados, lanzados a la montaña, pero que no siempre han vuelto con las palabras esperadas. Flores con miles de colores, fragancias, cataratas, gravilla, hielo, cielos, cientos de cielos azules pero también nubes y nubarrones.

Silencios, voces graves, lagrimas, risas y cientos de palabras pensadas y no pronunciadas, te quieros, perdones. Volantes de automóvil, carreteras, kilómetros y kilómetros de caminos en busca de cierres de acuerdos, horas y horas de ordenador, móviles, nervios esperando una llamada.

Manzanilla, albero, rebujito, tardes de feria, amigas y amigos.
Simpatía, sonrisa, ternura, corazón sobre corazón, amor.

Todas estas cosas tengo que comprar, ¿pero donde se pueden encontrar? Ahora que lo pienso, si todo esto lo tienes tu.

He dejado pasar unos días, cuando el aire de tus labios se ha apagado arrastrando las llamas de las velas, hasta que se han apagado mientras sonaban los acorde de “Cumpleaños feliz” en tu cincuenta cumpleaños, para desearte Feliz cumpleaños Regla.

Joaquín Vidal 6-9-2012

lunes, 3 de septiembre de 2012

Ni en el mejor de los sueños


Quien me iba a decir hace veintinueve años que a la personilla que tenía entre mis brazos me iba a hacer abuelo por segunda vez, si Dios quiere, en los próximos días.
Hoy, cuando miro atrás; que pronto han pasado los años, como has crecido. Unas veces con desesperante lentitud y otras como un caballo desbocado, imposible seguir el ritmo.

Pero, lo que cuenta es el presente y sobre todo el futuro. Has salido como esperaba, fuerte, madre, atenta, tierna, humana, exigente contigo misma, cariñosa, resolutiva, inteligente, dura, guapa, atractiva, terrenal y a la vez soñadora, podría seguir, líneas y líneas describiendo a una hermosa e inteligente mujer.

No sé cuantas letras te he escrito en todos los años de tu vida, miles, millones, no me canso, letras para alentar, como racimos de estrellas que siempre he querido que se unieran a las que salen de tu corazón.

Todo sabe a gloría en tu vida porque luchas, tienes un hijo maravilloso, mi nieto; un marido espectacular y una hermana que te quiere “millones”.
Felicidades en tu cumpleaños, disfruta de esta vida, que a pulso te la has ganado.
Tu padre que te quiere

Joaquín 4-9-2012

lunes, 13 de agosto de 2012

Que importa, ahora, en este momento que consientas mi locura. Si una locura es consentida, es menos locura. A estas alturas, para mí no tiene importancia. Cuando la vida es fotografiada, retransmitida a cada segundo por las redes sociales, cuando cientos de cámaras, ventanas entreabiertas, duermevelas, móviles de última generación vigilan tus pasos ¿queda lugar para la locura? Busco locuras reales, de las que a la mañana siguiente, un nudo en la boca del estomago, te hace recordar durante días esa bendita locura que cometiste.


Las mejores son las que cuando han pasado años y vuelves al lugar, o miras a hurtadillas con la boca seca a quien compartió contigo ese momento divino, tu cerebro no consintió pero para tu corazón siempre será consentido
Joaquín Vidal Agosto 2012

sábado, 11 de agosto de 2012

Locuras consentidas

Locuras consentidas, solo recuerdo que las cometí, cuando se nos rompió, rompí o rompiste nuestro amor. Exploramos nuestros cuerpos y el de extraños, como animales sedientos, dando rienda suelta, al principio a nuestras fantasías guardadas, soñadas, deseadas, pero una vez que nos convertimos en extraños, en pasajeros de diferentes trenes que en los últimos, meses o años, ya no recuerdo, se encontraban en vía muerta.

Pero las que de verdad me mantenían vivo antes y después de esto, son esas locuras desconocidas, no consentidas, en la cafetería de la oficina, casi sin conocernos, acercarme después de cruzar, de desearnos con la mirada durante semanas, a tu espalda y soplar aire en tu nuca, despacio muy despacio. Disfruto viendo tu turbación, el escalofrío que eriza tu vello y hace que la taza de café que sostienes en tu mano caiga al suelo con estrepito y se rompa en mil pedazos.

Caminar por la calle, estar sentado en una cafetería, en la calle frio, mucho frio, cuando entras, nuestros ojos, hablan en un idioma que solo entendemos los locos de los momentos no consentidos, de las locuras que te llevan al éxtasis, al límite, y terminar haciendo el amor como animales en el baño, saliendo después cada uno a seguir su vida, a vivir su locura consentida, que hoy ya puedes saberlo pero no quieres verlo, que terminaras cometiéndola cuando ya tu tren descanse, tranquilo, apacible, en una vía muerta.

Joaquín Vidal 8/2012

martes, 7 de agosto de 2012

Mi vida, una gran mentira

De cuerpo presente, con cuatro cirios flanqueando el catafalco, descansaba el finado. Su vida, no os quiero engañar, su nacimiento, su vida y ahora su muerte, ha sido una gran mentira.

Nació en un hospital y por vergüenza, su madre, madre soltera, en tiempos oscuros, mintió al poner el nombre del padre al que no conoció. Creció entre carteristas, putas y ladrones y por la noche, vestido de punta en blanco, seducía con mentiras a mujeres ricas para vaciarles los bolsillos.

Dejó varios embarazos por el camino y pasó largas temporadas en la cárcel, una vez fuera, presumía de haber realizado fantásticos viajes por todo el mundo.
Pasados los años, cuando su cuerpo buscaba la tierra, se engañaba, soñando con grandes golpes y tesoros fabulosos.

Murió, planeando su gran mentira, engañar a la muerte, cosa que hasta el más tonto sabe que a “La Parca” no hay quien la engañe.

Joaquín Vidal 8/2012

domingo, 5 de agosto de 2012

La mentira

Cuantas cosas se escriben desde el miércoles pasado sobre la mentira. No os parece que estamos como en un colegio de párvulos, echándonos la culpa unos a otros, señalando, disparando a todo lo que se mueve, aquí hay mentira, levanta la alfombra, aquel miente, ella o él me ha engañado.

Desde que edad empezamos los seres humanos a mentir, ¿desde que nacemos, con pocos años, adolescentes, adultos, cuando morimos?
Cuando tenemos uso de razón utilizamos esa herramienta para conseguir lo que queremos, aunque a veces nos cueste caro. Hay mentirosos patológicos, enfermos que son detectados en el momento, esos no son peligrosos.

El peligro viene en silencio, como un torpedo submarino que surca las profundidades y no te enteras hasta que no abre un boquete en tu costado, en tu alma, en tu corazón o en tu propia vida. Porque el engaño, la mentira, es como una mancha indeleble que desaparece pero no se quita, siempre está presente, huimos de ella, queremos olvidar. Si eres capaz de hacerlo sanamente, estupendo, como recurras a drogas, alcohol u otras drogas esa mentira acabará con tu vida.

Lo mejor es ser consciente, reconocer que tu también, en algún momento la has utilizado, recoger los trozos del naufragio y poner rumbo a un puerto amigo, restañar tus heridas y volver a la mar océana, sabiendo que la mentira, forma parte de nuestras vidas e intentar utilizarla solo como si realizaras un simulacro de una catástrofe, que realmente a nadie le afecte ni le haga daño.

Joaquín Vidal 8/2012

martes, 31 de julio de 2012

Que tardes más grandes

Creo que esa tarde, hacía tanto calor como hoy, serían las 19h. el sol había calentado las barandillas y escalones de la escalera que daba a la azotea superior, la inferior, con el suelo caliente obligaba a nuestros pies descalzos a dar pequeños saltos de vez en cuando. Esta azotea, rodeada a la derecha por una baranda también metálica, a la izquierda un muro blanco la separaba de un patio interior y al fondo opuesto un lavadero con doce pilas donde las vecinas lavaban sus ropas diariamente. A esa hora nadie lavaba solo nosotros los niños nos adueñábamos del espacio. Esa tarde decidimos ofrecer un espectáculo muy español, muy andaluz, se celebraría una gran corrida de toros, con un solo toro y un solo espada, “El niño de la encarnación” afamado torero de cinco años que muleta en ristre entraba en la azotea, muleta en ristre y espada sin filo de aluminio. Desde los escalones de la escalera, la presidencia compuesta de dos niñas de seis años guapísimas aplaudía, detrás del torero, dos subalternos de cinco y siete años serios, acompañando al maestro. En el corral improvisado en el lavadero, el toro, hecho de cartón con dos ruedas y unos cuernos de verdad esperaba a los clarines, que sería empujado por un valiente.

Al otro lado del patio, en la baranda, lejos del ruedo pero ojo avizor, Antonio, el artesano que construyo el toro, el estoque y padre del torero no quitaba ojo, pensando “Desde que te vi nacer, sabía que por la burra venías”.

Salió el morlaco bufando, sembrando el miedo en la plaza y en los tendidos, la presidencia con las manos delante de los ojos intentaba no ver al toro galopando, empujado con fuerza por el niño. El torero afianzando sus pies en las calientes losetas, abrió en abanico el pesado capote y lo recibió con un pase medido, estrecho, sin moverse un milímetro de su sitio, que levanto una exclamación de asombro en los tendidos. Esa tarde clamorosa, terminó con el torero a hombros de sus seguidores, entregando los trastos de matar a su padre, el toro descansando en el lavadero y la presidencia, subalterno, el encargado de toriles y algunos niños más terminaron juagando indios y vaqueros y las niñas, se separaron para jugar con sus muñecas.

Antonio, se equivocó, su hijo no llegó a ser torero, pero si es verdad que en los años siguientes hubo muchas tardes de grandes triunfos en esa azotea o en la calle, ni había televisión, máquinas electrónicas, solo disfrutábamos de risas, peleas, algún puñetazo, juegos de médicos y un miedo común al practicante. Eran otros tiempos.

Joaquín Vidal 31/07/12

viernes, 27 de julio de 2012

El destino me ha regalado una vida

Ahora lo sé, siguiendo tus pasos día a día sin importarme tu silencio, me acerco más a ti. Recuerdo que un tarde tormentosa refugiados bajo una marquesina de la parada de una línea de transporte público, rodeados de una fauna ciudadana de jóvenes, ancianos y niños, rocé tu mano al intentar alcanzar la puerta de autobús. La lluvia en ese momento, arreciaba como pequeñas flechas clavándose en mi rostro. Cuantos días había esperado ese momento, mi timidez enfermiza, siempre me impedía siquiera mirarte de frente. A hurtadillas, levantaba mis ojos, intentando con disimulado interés en mirar tu cuerpo.

Con el roce de tu piel y cuando el autobús se alejaba contigo en su interior, salte al asfalto y empapado hasta los huesos, saltaba cantando de alegría, con la lluvia disimulando mis lagrimas, me incliné haciendo una reverencia a varios coches que casi me atropellan y después sonriendo, hoy soy feliz, he tocado su piel, me quite el abrigo y envolví mi brazo para no perder su olor. Llegue a mi casa minutos después y pase una larga semana en cama con un resfriado descomunal pero con el brazo en cabestrillo, feliz.

Volví al mismo sitio cuando me repuse, nada más doblar la esquina la vi, me acerque, hoy era el día, daría sentido a mi vida, no podía dejarla que se fuera, me acerqué, la miré y antes de que pudiera hablar, me miro con sus negros ojos y me dijo metiendo su mano en el bolso de mano que llevaba,- desde que te vi, sabía que por la burra venias-, en ese momento llegó el autobús, se monto y la perdí de vista. Estuve unos minutos parado, sin saber qué hacer, ¿Qué me había querido decir, era una cita, un acertijo, quería volver a verme? Un ciego que estaba al lado ofreciendo cupones para su venta me dijo, -joven, váyase a casa, el destino, le ha regalado una vida.-

Joaquín Vidal 27-07-12

jueves, 26 de julio de 2012

Historía de una frase

Los burros atados a los arreos del carro descansaban, rodeados de moscas que incansables, a pesar de los gestos nerviosos de piernas y pecho se empeñaban en dejar sus huevos en las pequeñas heridas que aparecían en las patas de algunas de las bestias. Los cocheros, fumaban en corro, lanzando grandes risotadas, sin perder de vista el tránsito de transeúntes y encargados de las tiendas, esperando tener la suerte de hacer un porte que llevara unas pocas monedas a su empobrecida economía.

Maruja, esperaba en la tienda, había pedido un cuarto Kg de café, la mitad del cuarto de garbanzos y 200grs. de bacalao. Desde pequeña siempre le había impresionado esa guillotina, que ahora le parecía pequeña, que troceaba el bacalao, la cuchilla afilada caía inmisericorde dando tajos precisos. Detrás de los dependientes, Mauro con su bata color marrón claro, camisa y corbata negra observa cuidadosamente los pedidos que se servían, corrigiendo a veces las cuentas y poniendo nerviosos a los dependientes, con su estrecha vigilancia.
Maruja, se sentía incómoda con su presencia por esa extraña sensación que flotaba en el ambiente cuando él salía de su despacho, ya había notado en varías ocasiones que al entrar en la tienda, el muchacho de los recados corría a la oficina y al momento Mauro salía, regalándole una sonrisa. Maruja, secretamente y en el fondo de su corazón, se sentía halagada, su matrimonio, monótono, previsible y rutinario hacía tiempo que navegaba a la deriva y en el que ella, tenía la función de capitán, maquinista, carbonero y grumete. Mauro, una vez, intentó no cobrarle el importe de su compra, delante de todo el mundo, ella, solo lo miró una vez, con sus negros ojos llenos de desprecio, despechada salió de la tienda, que tonta había sido, le dolía no tanto por el desprecio sino por pensar que ella había llamado la atención de un hombre joven y apuesto.

Pasaron dos semanas y ella no se atrevió a ir a la tienda, compraba en otra, le hacía menos gracia pero no quería encontrarse con ese medio hombre.
Un domingo que su marido estaba en el fútbol, ella esperaba el autobús, visitaría a su hermana que vivía en un barrio periférico de la ciudad. Un coche se acercó lentamente, la ventanilla derecha se deslizó suavemente y al volante, Mauro, el encargado de la tienda, le sonreía abiertamente. Maruja, creyó morir, que sinvergüenza, como se atrevía, sus piernas apenas le sostenían, su corazón galopaba ruidosamente, teniendo la sensación de que toda la plaza escuchaba sus latidos. Mauro, ni siquiera le hablo, se limitó a extender la mano, mientras los coches parados detrás hacían sonar sus bocinas, ella, trabajosamente dio primero un paso, después otro y otro y terminó sentada en el asiento del copiloto.

Recorrieron, más de treinta kilómetros, en silencio. Mauro sacó el coche de la carretera y se dirigió por unos caminos de tierra, aparcando en un bosque cercano. Se volvió y empezó a meterle mano por todos sitios, sus gruñidos de animal en celo, derrumbaban uno tras otros las ilusiones que ella inocentemente se había forjado. El la sacó del vehículo la tumbó encima del capo y subiéndole la falta se tiró encima, en ese momento oyó una voz de mujer que le decía,-“Desde que te vi, sabía que por la burra venías”-. No pudo oír nada más, un feo agujero se abría en su nuca, con un estilete de plata clavado hasta la empuñadura.

Maruja, se alisó el vestido, después de una hora salió a la carretera, en su bolso, el estilete, a lo lejos se acercaba un coche haciéndole señas para que la recogiera para llevarla a casa, esperaba en esa linda tarde de verano no tener que repetir la frase.

Joaquín Vidal 26/7/2012

A esa mujer de corazón grande y “colorao”


Dieciséis años, queriéndote a cada momento, cada segundo. Cierto que ese cariño es en la distancia, pero ¿no tiendes un puente cuando sonríes? Esos cabellos rubios ¿no son acaso amaneceres con un sol esplendoroso, radiante, envidia de la civilización azteca? Te has convertido en mujer, con todas las palabras. , honesta, educada, responsable, sensible, amiga de tus amigas y amigos, preocupada de las cosas que ocurren en las vidas de las personas que quieres y te rodean.
Cantas, escribes, tocas un poco la guitarra y aporreas el piano, sueñas, vives.
Dentro de unos días nos veremos, compartiremos juntos risas, desayunos, besos, abrazos, por unos días ejerceré de padre, hermano mayor, escudo, enamorado de tu presencia y enemigo de tu ausencia.
Mujer dieciséis, sigue caminando por la vida, siendo tu, tu corazón el mejor tesoro, déjalo volar sin rejas ni brazaletes como hasta ahora, las almas gemelas te seguirán.
En este mundo que hoy nos ha tocado vivir, necesitamos personas como tú. Feliz Cumpleaños Julia.

Joaquín Vidal 26/7/2012




viernes, 13 de julio de 2012

La lucha por sobrevivir


Solo con leer lo que escribís en esta página e imagino los que escribiréis después, serán millones de cristales clavados en mi alma. A estas alturas de la vida, has sobrevivido más que vivir, pero me pregunto, ¿no hay momentos en tu vida que has querido sobrevivir? cuando eres joven, sobrevives casi todo el tiempo y no te importa, eres feliz, deseas sobrevivir todo el tiempo, ni sabes ni quieres saber que va a pasar mañana.
Conforme van pasando los años empiezas a vivir, pero no es tu vida, vives la vida de los demás. Por eso hay momentos, aunque sean segundos, minutos que deseas sobrevivir, como antaño. El tiempo inexorable, marca el paso. Yo, en secreto, una veces procuro que mi corazón, otras mi cerebro, no se enteren que a veces, sin que ellos lo sepan, sobrevivo.

Joaquín Vidal 7/2012

lunes, 9 de julio de 2012

Llevo años siguiendo los senderos, viviendo al día, con las estrellas como techo de mis sueños.
En los arroyos sin presencia humana, he bebido siete veces durante los días que he querido. Recuerdo las pocas ocasiones que nos hemos visto. Siempre he esperado con disimulada timidez, las cenas de Navidad, donde solías salir al jardín, unido por un camino de hojas secas al bosque que yo presentía inexplorado. ¿Pensaste alguna vez, cruzar ese camino de hojas secas? Para mí esas noches siempre eran inolvidables, solo con rozar tu pelo, besar tus mejillas en los saludos y despedidas, oler tu perfume, calmaba mis ansias retenidas durante un año. Todos los años preparaba un pequeño discurso, intentando soltarlo a bocajarro cuando estuviera un solo segundo a solas contigo. Después, frente a ti, mi boca se secaba, la lengua se convertía en un pesado corcho inmóvil. A esperar otro año, sin salir de la ciudad, no quiero pasear si no es contigo por el bosque inexplorado.

Joaquín Vidal 7/2012

sábado, 7 de julio de 2012

Ausencia de ti

Este verano te has retrasado, no has aparecido, yo fiel a nuestra cita anual, aun sabiendo que no vendrías, he pasado momentos para olvidar. En las redes sociales, sigo tu día a día, celebrando cada momento en el que te veo reír, disfrutar y pienso para mí, es natural. A veces me sorprendo hablando solo, corrigiendo un momento, un comportamiento con peligro para ti, pero no te asustes, eso es solo fruto del amor que siento por ti.
Joaquín Vidal 7/2012

domingo, 1 de julio de 2012

Quiero tener un recuerdo de lo que viví como un sueño


Una noche mágica, sin hogueras, en la penumbra. Solo una tímida luna iluminaba como un foco de una barra imaginaría sobre el escenario.

Hace unos meses, desconocidos con sus vidas a la espalda. En este tiempo, cada vez que un apretón de manos, abrazos o unos besos se han cruzado, antes o después de los duros ensayos, los gritos, reproches, correcciones, alientos, del director, hemos ido negociando trozos de nuestras vidas, entregando y recibiendo relatos frente a frente sin tecnologías con la palabra, donde desgranábamos alegrías y penas, espejos de todas las vivencias que tiene esta vida terrenal. Sin darnos cuenta, se ha ido tejiendo una hermandad, que la otra noche, trece almas, vivieron como un momento especial.

Por eso, quiero compartir con vosotros este recuerdo, cada uno que lo viva como mejor le siente a su corazón. Yo, hace unos meses cuando empecé a hacer teatro con vosotros, deseé un sueño, reírme mucho, mucho, con vosotros en una noche mágica, sin hogueras, en la penumbra, iluminado solo por esa tímida luna como un foco de una barra imaginaría sobre el escenario de esta vida, que espero algún día, volver a representar.

Joaquín Vidal 1-7-2012

viernes, 29 de junio de 2012

Mi amigo Braulio




Ya que has echado mano de la nostalgia, te cuento una cosa que no se si sentiste como yo, después del percance del museo y una vez que te recuperaste, recordaras que yendo un día de semana santa, acompañando a mi sobrino en bicicleta, me diste el alto en la Alameda, no sabes la alegría que sentí cuando nos unimos en aquel abrazo fraternal, no te veía desde el accidente -cariño de machote por supuesto-, después del porrazo pensé que me tendrías rencor, pero debo reconocer que no te conocía bien, por eso me sentó estupendamente esa muestra de cariño y amistad.

Desde ese día he esperado y deseado, sentarme contigo en ese mismo sitio, compartir una buena botella de vino o varias, entre los dos, o cinco, quince, diez mil personas, que más me da, si en mi mesa, conmigo está sentado mi amigo Braulio, que un día entre olor de azahares con la música de nuestra Sra. de la Amargura al fondo, me dio un fuerte abrazo. Espero que ese día llegue pronto. Un fuerte abrazo.

El Cuneta 29.06.2012

martes, 12 de junio de 2012

Son muchos tres años


Cada día me está costando más. No duermo pensando en la mañana, en el amanecer. Son muchos, tres años. Día a día persiguiendo un sueño, con la sensación de que el tiempo se acaba. ¿Por qué el tiempo avanza más rápido con el paso de los años? Será porque es cuando deseas que vaya más despacio, no es porque ocurre algo especial en tu vida, porque hay momento que son horrendos, terribles y sigue pasando igual de rápido.

Cansado estoy de esas tres navidades, con su día de Navidad, reyes y cuestas de eneros. De Semanas Santas, días de Carnaval, primaveras, frías o primorosas. Los veranos, que suplicio, meses de interrupción de las rutinas invernales, tan añoradas. Solo cuando veo caer las primeras hojas y un viento frio las deja en mi puerta empiezo a recuperar mi optimismo.

Sé que en ese momento bajaré por las escaleras, aún de noche, escuchando en las plantas el ruido inequívoco de las cafeteras, duchas, tostadoras y algún esporádico amante que con gritos espasmódicos, lleva la envidia a mi corazón y me pregunto ¿Por qué no estás a mi lado?

Salgo a la fría mañana con los ojos enrojecidos, de esperar toda la noche la mañana, a unos cientos de metros, el autobús de la línea cuatro, espera en su parada, como una gran carroza enjaezada con cientos de caballos blancos y tu “la chica del autobús” sentada esperando. Hoy, va a ser mi día, por fin voy a hablarte. Son muchos, tres años.


Joaquín Vidal 6/2012

sábado, 2 de junio de 2012

Hubo un lugar en el que guarde mi corazón



Hubo un lugar en el que guarde mi corazón, encerrado en siete cofres, miles de cadenas, candados, combinaciones, códigos y millones de llaves.

Paso a paso, código a código, intento recorrer ese laberinto, desentrañar ese jeroglífico. Los días y años siguen pasando.

En un momento que me siento para coger aire, pensar, volver a empezar, me pregunto. En este momento, ahora ¿no será ya el pasado? ¿No seria exacto decir? “tengo mi corazón en un lugar” en vez de “hubo un lugar donde guarde mi corazón”.

Joaquin Vidal 6/2012

sábado, 26 de mayo de 2012

Hubo un lugar en el que encontré la segunda parte de mi vida


Hubo un lugar en el que encontré la segunda parte de mi vida, anclada en el pasado más presente. El entorno, festoneado de ramas y hojas secas, amortiguaba la poca luz que se dejaba ver entre los visillos.

A medida que desmontaba, desatornillaba y colocaba las maderas, cierres, pomos y cristaleras, una extraña sensación se iba apoderando de mi, descalzo pisando fuerte con violencia contenida el suelo, recogía todos los sentimientos, que quedaron esparcidos por allí en el pasado.

Esa vida que había dejado incompleta estaba siendo cerrada, completada, devolviéndome a mí a su actor principal, hoy actor de reparto, el sitio que debía ocupar. Al cerrar el pasado más presente, escuche mientras cerraba la puerta y daba dos vueltas a la llave un susurro apagado, “hubo un lugar en el que has cerrado el presente más pasado de tu vida”.
Joaquín Vidal 5/2012

viernes, 11 de mayo de 2012

La cuarta pared

Estas son las cosas que ve, siente o sueña mi amigo y compañero Joaquín.

Salen de su ser pensamientos llenos de vida, de pasión, pensamientos con alma....como los que expresa aquí.

Tiene el don de darle vida a las palabras en cualquier momento y hacerlas materiales allá donde esta, incluso sentado en una terraza de cualquier bar, en una servilleta de papel, a cambio solo de una sonrisa.

Gracias por tenerme presente en tus pensamientos y dejarme formar parte de ellos, nunca dejes de escribir.




Para vivir, vivir. Sentir y soñar es un paso previo e indispensable.

Mas que salir de mi, viajan por el aire, millones de sentimientos, susurros, gritos y deseos de las personas con las que te cruzas en la vida, solo tienes que escuchar y plasmarlo en un papel. A veces los gritos sin sonidos aparentes son tan fuertes, que escribes y escribes.

No hay lugar ni un tiempo para escribir. La sonrisa, la sorpresa te sorprende, pero lo que me aterra a veces, es la necesidad que tiene el lector de recibir este bálsamo escrito y me siento reconfortado pensando que su lectura, ávida en ese momento, se convertirá en medicina mientras las letras se mantengan en el papel, aunque pasen siglos.

Cuando has saltado, reído, llorado, sentido, soñado, arrastrado por el suelo, pasado frio, calor, besado, tocado, cuando todas estas cosas han pasado frente a la cuarta pared, yo me pregunto, ¿alguien tiene que pedir permiso a alguien para algo?.


Joaquín Vidal Mayo 2012


domingo, 6 de mayo de 2012

Una historia de amor divina y humana en una vida fácil.




Solo han pasado unos minutos, el telón ha caído, el público se ha ido marchando después de aplaudir a rabiar. Ha sido una noche perfecta, las obras han salido bien. Las infinitas horas de ensayo, dirigidas por nuestro Director Sebastián Haro, han dado sus frutos, ahora entendemos su afán por repetir y repetir, los gritos, que tanto cuesta digerir para conseguir la perfección, pero que ahora, una vez alcanzado el primer paso de nuestra pasión, el amor al teatro, agradecemos. Gracias, profesor, eres un gran actor y director.

Chelo, aunque me digas que no quieres salir en la foto, -que este éxito es nuestro-, tú tienes mucho que ver en esta historia.

Se han apagados los focos, todos se han marchado, técnicos, acomodadores, autoridades, actores. Algo se mueve sobre las tablas, una luz irreal lo inunda todo. En una gran cama tres personajes en ropa interior hablan acaloradamente, Joaquín y Raúl cogidos a una caja de tiritas, Mary repiso los mira desde encima de la cama, en ese momento se trata de una cuestión de honor. Más al fondo, dos prostitutas Gracia y Vir, con sus cuerpos todavía jóvenes pero ajados. Una, agarrada a una botella y la otra a una melodía de “La Pique” se miran en silencio, componiendo un cuadro de mujeres de vida fácil. Y en el fondo del escenario, cinco monjas de clausura, Magdalena, Mari Carmen, Luisa, Luisi y Mary Repiso, cosen, amor divino, amor humano.

En un momento Repiso, desde encima de la cama mira con cariño a sus hombres, a las prostitutas, las monjas, es la señal, todos los personajes corren al centro del escenarios entre abrazos y risas, han cobrado vida, llevaban años, siglos esperando que la pasión de un grupo de personas le dieran vida, son felices. Aunque solo sean esos siete minutos de cada pase, han transmitido un trocito de su ilusión que las actrices y actores llevaran el resto de sus vidas.

Todos felices contentos, pero algo se ha movido entre las calles del teatro. Manolo, Rosa, Carmen, Pepe y Macarena sin vosotros no hubiera sido posible.

Ahora sí, el silencio. Los personajes unidos a los ciento, miles, testigos de todas las representaciones que se han celebrado en El Centro Cultural de La Rinconada, descansan. Unos volverán a la vida cualquier tarde siendo felices de encontrarse con una actriz o actor dispuesto a defender su papel.

En toda esta amalgama de personajes, de situaciones hay mucho amor, mucho cariño. Han sido solo seis meses, veinticuatro lunes, algunos martes y algún día de fiesta que han compartido, al principio como unos desconocidos, pero enseguida se fueron imponiendo los valores, la constancia, el sacrificio. No todos los que empezaron, consiguieron llegar, como todo en la vida. Las circunstancias fueron como balas traicioneras. Una mezcla de amor a este arte y suerte consiguió que unos pocos llegaran hasta aquí. Y lo más importante, el cariño de todos, alguna vez, seguro, que nos ha hecho no tirar la toalla.

A los que no pudieron o quisieron, animo, dentro de seis meses, más.

Joaquín Vidal Mayo 2012